Apuestas con bonos gratis 2026: mil pesos que llegan con condiciones

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only

Datos actualizados al 6 noviembre 2026. Los permisos que aparecen más abajo se verificaron contra el Registro Público de Permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos, en el estado en que se encontraba esa consulta en esa fecha.

Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera
Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

El cartel es siempre el mismo: mil pesos sin depósito, primer depósito duplicado, y una tipografía que sugiere que alguien te está regalando dinero. No te está regalando dinero. Te está vendiendo un boleto de entrada a un mercado con un margen dentro, y el precio real de ese boleto se llama requisito de apuesta. Un bono sin depósito sigue sujeto a rollover y suele traer tope de ganancias y plazo de vigencia que fija cada operador; eso no lo pone la ley, lo pone la casa. La diferencia entre una oferta mala y una buena no está en el número grande del banner, sino en tres renglones que casi nadie lee: cuántas veces hay que jugar el monto, a qué momio mínimo cuenta cada apuesta, y hasta cuándo.

México añade una capa más. No existe una licencia de apuestas online: existe un permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, otorgado a un permisionario que además opera un establecimiento físico. La palabra correcta es “permiso”, no “licencia”, y esa precisión no es un capricho de leguleyos: marca la diferencia entre una casa que responde ante una autoridad mexicana y una que no responde ante nadie aquí. Los caminos para apostar con un bono son tres, y cada uno le sirve a un lector distinto. Está el que quiere probar sin arriesgar un peso y acepta un tope de ganancias bajo. Está el que va a depositar de todos modos y puede negociar un paquete más grande a cambio de más rollover. Y está el que persigue bonos recurrentes, recargas y apuestas gratis semanales, que en realidad es el camino de quien apuesta todo el año. Este es el mapa de esos tres caminos: precios, condiciones, obligaciones de cada casa y lo que cada oferta realmente te cuesta.

Índice de contenidos
  1. Incentivos: qué es exactamente un bono gratis en una casa de apuestas
  2. Fundamentos: cuánto vale de verdad una apuesta gratis
  3. Panorama: las nueve casas con permiso de la SEGOB frente a frente
  4. Normativa: permisos de la SEGOB, bloqueos y qué cambia para el bono
  5. Prevención: límites, verificación y a quién pedir ayuda
  6. Evaluación: cómo se clasifican las ofertas y qué criterios pesan
  7. Preguntas frecuentes sobre apuestas con bonos gratis
  8. Registrarse y cobrar: el orden práctico de una oferta

Incentivos: qué es exactamente un bono gratis en una casa de apuestas

“Gratis” es la palabra más elástica del sector. Un bono sin depósito requiere que abran una cuenta, verifiquen la identidad y acepten un reglamento completo antes de ver un peso; un bono de primer depósito requiere poner dinero propio encima. Quien lee la etiqueta y no el reglamento no está comprando distinto: está comprando a ciegas.

Un bono de bienvenida funciona así: la casa abona un saldo promocional a la cuenta, y ese saldo no se puede retirar en cuanto aparece. Para convertirlo en dinero retirable hay que cumplir un requisito de apuesta, el rollover, que multiplica el monto del bono por un factor y fija las condiciones en las que cada apuesta cuenta: el momio mínimo, el deporte o el mercado válido, el plazo. Las apuestas hechas por debajo de ese momio mínimo suelen no contar para nada. Y el rollover no mira si vas ganando o perdiendo: mira cuánto has movido.

Caliente pone el número grande en el encabezado de su página principal: mil pesos sin depósito para nuevos usuarios, y la duplicación del primer depósito hasta siete mil pesos. Es, sobre el papel, la oferta más visible del mercado mexicano. Sobre el papel, porque la propia página no aclara si ambas promociones valen solo para apuestas deportivas o si también alcanzan al casino, y esa es la primera pregunta que hay que resolver antes de entusiasmarse. Un bono que exige jugarse en tragamonedas no sirve de nada a quien entró por el futbol.

Playdoit anuncia mil pesos de bono de bienvenida en su ficha de aplicación. El problema es que en un apartado de esa misma ficha el describe con primer depósito y en otro como sin depósito. No es un detalle de redacción: cambia por completo lo que el lector tiene que poner de su bolsillo. Cuando la propia casa no se pone de acuerdo consigo misma, la única lectura prudente es la más exigente.

Las reseñas de casas de apuestas añaden cifras que las casas no publican. Según esas reseñas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de diez veces; otras añaden al menos diez apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de cincuenta pesos y treinta días de vigencia. Ninguna coincide del todo con la otra, y ahí está justamente el dato útil: cuando las fuentes de terceros no concuerdan, el reglamento oficial de la casa es el único documento que vale la pena leer.

Apuestas gratis recurrentes y bonos que no son de bienvenida

El bono de bienvenida es la puerta de entrada, y también lo único que aparece en los anuncios. La oferta que un apostador regular realmente usa vive en otro lugar: el club de apuestas, la recarga semanal, el cashback.

Betway anuncia en su aplicación más de dos mil eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Codere cubre más de treinta deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Campobet ofrece una recarga semanal deportiva del cincuenta por ciento hasta diez mil pesos. Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, y un cashback VIP de hasta quinientos mil pesos. Cuatro formatos distintos para el mismo perfil de cliente: quien apuesta cada semana y no solo en la jornada inaugural.

Hay una diferencia importante entre esas ofertas y el bono de bienvenida, y conviene tenerla clara. La recarga semanal y el cashback se calculan sobre lo que ya jugaste; el bono de bienvenida se calcula sobre lo que la casa espera que juegues. El orden de los factores aquí no altera el producto, pero sí altera quién asume el riesgo.

Fundamentos: cuánto vale de verdad una apuesta gratis

Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta y suele tener un tope de ganancias y un plazo de vigencia que fija cada operador. Ese es el marco general. Ahora la parte que los banners no muestran: la apuesta gratis no funciona como un billete de lotería regalado, y la aritmética lo demuestra.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día

Supongamos el caso más común: un bono o apuesta gratis de mil pesos, con la condición habitual de que su importe no se devuelve junto con la ganancia. Si el boleto gana, la casa te paga la ganancia menos el importe de la apuesta gratis. Si pierde, perdiste algo que no pusiste de tu bolsillo, y eso es todo el consuelo. Para valorar esa apuesta hay que trabajar con un mercado concreto y una ganancia concreta, así que tomemos un ejemplo ilustrativo, no una cuota publicada por ninguna casa: un mercado de dos resultados a momio 1,90 en cada lado.

Con una apuesta gratis de mil pesos a momio 1,90: stake × odds = 1.000 × 1,90 = 1.900 pesos de retorno bruto; como el importe no se devuelve, la ganancia neta es stake × (odds − 1) = 1.000 × 0,90 = 900 pesos. Ahora el paso que casi nunca se hace: ese retorno hay que multiplicarlo por la parte que el mercado devuelve a los apostadores. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, la parte de retorno es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), aproximadamente 0,95; el margen de la casa es el 5 % restante. Y el valor esperado de la apuesta gratis, con la fórmula free-bet value = importe × (odds − 1) ÷ odds × parte de retorno, sale de 1.000 × 0,90 ÷ 1,90 × 0,95 ≈ 450 pesos.

Ese es el número honesto. Una “apuesta gratis” de mil pesos vale por término medio unos cuatrocientos cincuenta pesos en un mercado de dos resultados a 1,90, porque el margen de la casa se cobra igual sobre el bono que sobre el dinero propio. Y la cifra no es una sola: es una banda. Sube con el momio, porque la ganancia neta de una apuesta gratis crece más rápido que el importe que no se devuelve, hasta acercarse a los mil pesos en momios muy altos; y baja en los momios bajos. La ganancia de un boleto ganador concreto, en cambio, puede ser mayor o menor, porque es una sola apuesta y no un promedio sobre muchas.

El rollover corriendo sobre la ganancia cambia el cuadro otra vez. Si la casa exige jugar el bono una o varias veces antes de retirar, lo que se juega no es un regalo: es tu propio capital con nombre promocional. Cada apuesta repetida vuelve a pagar el margen. Ahí es donde una oferta de mil pesos deja de ser mil pesos en cualquier sentido práctico.

Panorama: las nueve casas con permiso de la SEGOB frente a frente

Ninguna de las nueve que aparecen aquí es una recomendación, y la lista no es el mercado entero. Las casas que operan en México bajo un permiso de la SEGOB son más, y una casa ausente de esta tabla no está por eso sin permiso. Lo que la tabla sí permite es ver de un golpe dos cosas que el anuncio nunca junta: el respaldo legal declarado de cada marca y lo que su propia ficha dice sobre bonos y apuestas gratis.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB, tal como lo declara su fuente Lo que su propia descripción dice sobre bonos y apuestas gratis
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, según el pie de su propio sitio; sin confirmación oficial Mil pesos sin depósito para nuevos usuarios y duplicación del primer depósito hasta siete mil pesos
Betway Permiso 4184, según reseñas especializadas; sin confirmación oficial Club con apuestas gratis semanales, momios mejorados y creador de apuestas
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según reseñas especializadas; sin confirmación oficial Bono de bienvenida de hasta siete mil pesos
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según reseñas especializadas; sin confirmación oficial Mil pesos de bono de bienvenida, descritos en un punto con primer depósito y en otro sin depósito
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según reseñas especializadas; sin confirmación oficial y con discrepancia sobre el titular —
Novibet Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según reseñas especializadas; sin confirmación oficial —
Pickwin Permiso de su permisionario; número no impreso porque las compilaciones se contradicen —
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según reseñas especializadas; sin confirmación oficial Bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Betcris Permiso de su permisionario; número no impreso, el pie del sitio y la tabla del titular difieren —

La columna de la derecha explica por qué esta tabla es tan desigual. Cinco de las nueve marcas detallan sus bonos en su ficha o en su página principal; las otras cuatro reservan esa información para después del registro, lo que no significa que no tengan ofertas, sino que las guardan detrás del proceso de alta, donde no se pueden comparar antes de facilitar el contacto. La columna del permiso tiene una textura distinta, y más incómoda: México no publica una lista oficial accesible de permisos, y los números que aparecen provienen de los pies de página de las propias marcas o de compilaciones de terceros que no coinciden entre sí. En dos casos el número no se imprime porque dos fuentes se contradicen, y entonces la celda lo dice.

¿Qué se puede concluir del reparto? Que el respaldo legal declarado está bastante repartido entre las nueve, con números de permiso de varias épocas, y que la claridad sobre los bonos no lo está. La marca con el permiso más fácil de rastrear no es la que explica mejor su oferta, y la que anuncia la cifra más grande es la que deja sin aclarar a qué producto aplica. El lector que compara por banner está comparando la columna menos informativa de las tres.

Sobre los bonos, conviene decirlo de una vez y sin rodeos: no existe ninguna regla legal mexicana que los regule. El importe, el rollover, el tope de ganancias y el plazo son condiciones contractuales de cada casa, y por eso la misma palabra significa cosas distintas en cada renglón de la tabla.

Normativa: permisos de la SEGOB, bloqueos y qué cambia para el bono

El marco mexicano tiene una fecha y un artículo que conviene tener a mano. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, y permite únicamente los expresamente autorizados. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, añade en su artículo 2 que toda actividad de apuestas o sorteos no prevista expresamente queda prohibida. La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, además de sustanciar los procedimientos de sanción. El permiso, según el artículo 3 del Reglamento, es un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario; los permisos no son transferibles.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

Los tipos de permiso relevantes para las apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Quien tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y ahí está la clave del modelo mexicano: ningún texto legal nombra la apuesta en línea, y la práctica es que un sitio no obtiene un permiso digital propio, sino que se apoya en el permiso de un permisionario autorizado con establecimiento físico. Un mismo permisionario puede operar varias marcas.

Ese es el punto que conviene entender antes de creer cualquier sello de confianza. Cuando una casa dice que opera con permiso de la SEGOB, no está describiendo una licencia de apuestas online otorgada a su nombre, sino su vínculo con un permisionario. La verificación útil, entonces, no es buscar el nombre de la marca en una lista, sino el del titular del permiso que respalda la operación.

Cómo se comprueba un permiso sin lista oficial accesible

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un documento con los sitios autorizados, y ese documento no estaba disponible en el momento de esta revisión. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. Mientras siga cerrado, la comprobación se hace con las piezas que sí existen.

El lector puede revisar tres cosas por su cuenta: el número de permiso tal como aparece en el pie de página del propio sitio, el nombre del permisionario titular, y si ese nombre aparece en la ficha o en los términos de la marca que estás usando. Si el número que la casa muestra en su pie difiere del que una compilación de terceros le atribuye, la discrepancia es el dato. Y si un sitio no muestra número ni titular en ninguna parte, eso también es un dato.

Los conteos de sitios de apuestas en México se contradicen entre sí, con cifras muy distintas según la fuente, así que ninguna cifra sirve para juzgar. La pregunta correcta no es cuántas casas hay, sino si la que estás mirando tiene un titular identificable detrás.

Bloqueos de 2026: los saldos también se congelan

La lista oficial de permisos no es el único registro que falla en México. En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas, y en esa operación quedaron deshabilitadas bet365 y Betano (de Ganador Azteca, Grupo Salinas). En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Alrededor de veinte casinos físicos cerraron en 2026.

El estado es inestable, y por eso solo debe leerse con su fecha: no hay una respuesta limpia a si esas marcas están abiertas o cerradas hoy. Lo que sí se sostiene, y es lo que importa a quien persigue un bono, es que un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado. Un bono sin depósito que se convierte en saldo retirable es, técnicamente, un saldo en una cuenta. Si la cuenta se apaga, el saldo va con ella.

La reforma que no es ley

Un dato que circula como si fuera una norma y no lo es. La SEGOB terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según lo reportado el 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la ley vigente que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y esa iniciativa es una propuesta.

Nada de eso cambia hoy las condiciones de un bono. Pero sí anticipa la dirección, y un lector que planee apostar durante años debería saber que la palabra autoexclusión aparece en una propuesta y no en un registro existente.

Impuestos: lo que te retienen y lo que no

El operador paga el IEPS: la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), reformada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, fija una tasa del 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos; antes era del 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México. La base no está establecida con claridad: el texto legal habla de “valor de la actividad” y la prensa dice “monto total apostado”, así que no es correcto escribir que es el 50 % de lo apostado ni el 50 % del ingreso bruto.

Ese cambio de tasa es la razón por la que varias casas rediseñaron sus bonos de bienvenida: parte del impuesto se absorbe moviendo el incentivo de sitio. Los proyectos para prohibir los bonos de bienvenida o limitar a los influencers son propuestas, no ley.

Del lado del jugador, la Ley del ISR, artículos 137 y 138, trata los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados como ingresos. Quien paga retiene el 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, según un reporte secundario, lo que da alrededor del 7 % en total, y los premios superiores a seiscientos mil pesos en el año deben informarse en la declaración anual, también según un reporte secundario.

Un detalle que la ley no resuelve: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Ahí corresponde consultar a un contador o asesor fiscal. Y una precisión que se repite mal en las conversaciones de foro: sobre los bonos no existe una regla fiscal específica que los distinga de cualquier otro saldo o premio.

Prevención: límites, verificación y a quién pedir ayuda

El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página. No hay un número legal de edad establecido en el texto leído, y esa es una distinción que vale la pena mantener: la regla de la casa y la regla del Estado no son la misma cosa.

Sobre verificación e identidad, el marco es el de prevención de lavado de dinero: los operadores verifican a sus usuarios y reportan las transacciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley correspondiente. Los documentos exactos que se exigen no están establecidos en un texto legal que se pueda citar. En la práctica, el registro implica identificación antes de retirar.

El dato más importante de esta sección, y el más decepcionante: no existe un registro nacional de autoexclusión. La autoexclusión en México es una herramienta voluntaria interna de cada casa, no un registro público que te cierre todas las puertas a la vez. Si te excluyes en una marca, las otras no se enteran.

Tampoco existe un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Lo que las fichas de las casas ofrecen son herramientas propias: pausas, límites de depósito, autoexclusión interna. Caliente incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta, y enlaza una sección de juego responsable en su pie de página. Betcris aclara en el suyo que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y precisa que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de Codere México limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

El límite de depósito, entonces, se pone donde el lector tiene poder: dentro de la cuenta, en la configuración, y no en una autoridad que lo imponga por él. Un lector que planee usar un bono debería fijarlo antes de aceptarlo, no después, porque el rollover se mide en apuestas y no en depósitos, y el tiempo que tienes para cumplirlo corre igual si ese mes estás jugando con cabeza o sin ella.

Evaluación: cómo se clasifican las ofertas y qué criterios pesan

La comparación se apoya en cuatro cosas, en este orden de importancia para el lector.

Primero, la certeza de la condición: cuántas veces hay que jugar el monto, a qué momio mínimo y con qué plazo. Segundo, el respaldo legal declarado y la trazabilidad de la marca. Tercero, la utilidad real del formato ofrecido, que distingue un bono de bienvenida de una recarga semanal o de un cashback. Cuarto, la presencia de topes que limitan lo que se puede sacar.

Caliente encabeza el reconocimiento del mercado y su cifra es la más visible. La oferta sin depósito es una puerta de entrada real para quien no quiere arriesgar nada, y el monto es de los más generosos que se anuncian en México. El problema no es el monto, es la letra chica: la propia página no aclara si las dos promociones son de deportes o incluyen casino, y las reseñas que intentan llenar el hueco no coinciden entre sí. Para un lector que quiere probar sin poner dinero, es el punto de partida más razonable del grupo. Para quien busca claridad antes de registrarse, es una oferta que exige revisar el reglamento dos veces.

Betway tiene el perfil más deportivo del grupo: más de dos mil eventos por semana, momios mejorados en dos niveles y un creador de apuestas propias. Lo que la distingue en esta página es el club con apuestas gratis semanales, el formato que premia la constancia en vez del registro único. El permiso aparece en una compilación de terceros y no en el pie de página de la marca, lo que rebaja un punto la trazabilidad. Para quien apuesta dos o tres veces por semana todo el año, la estructura de club encaja mejor que cualquier bono de bienvenida.

Codere combina cobertura y claridad operativa: más de treinta deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Su bono de bienvenida anunciado llega hasta siete mil pesos, la cifra más alta de la tabla, y su ficha menciona depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO, lo que resuelve la parte práctica para quien no tiene tarjeta. Los permisos aparecen en una compilación de terceros y el número más reciente es de 2019, lo que no los invalida pero sí los hace menos frescos que los de otras marcas. El bono grande y el historial de permisos conviven sin problema; lo que no convive es la prisa por aceptarlo.

Playdoit merece una lectura distinta, y aquí la página se moja: su ficha describe mil pesos de bono de bienvenida, pero en un apartado como bono con primer depósito y en otro como sin depósito. Eso no es un matiz de redacción, es la diferencia entre registro gratis y depósito obligatorio. La marca tiene permiso declarado según una compilación de terceros y un número de 2005. Antes de usarla, la única jugada sensata es revisar las condiciones en el propio sitio y no en la ficha de la tienda de aplicaciones. Quien busque en Playdoit una oferta sin depósito clara, probablemente va a encontrar un depósito obligatorio en la letra chica.

Strendus tiene el expediente de permisos más largo del grupo: tres números, de 2018, 2021 y 2021, y las compilaciones ni siquiera coinciden sobre el titular, que aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o como New Ads. Ninguna de las fichas o páginas revisadas describe bonos ni métodos de pago de esta marca. Un lector que llegue por el gancho de los bonos gratis no tiene aquí material para decidir sin entrar al sitio y revisar la oferta completa por su cuenta.

Novibet es el caso simétrico: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según una compilación de terceros, titular identificado como Comercial de Juegos de la Frontera, y ninguna descripción de bonos ni de métodos de pago en las páginas revisadas. La marca no compite en esta comparación por la oferta visible, y quien la elija lo hará por el catálogo de apuestas, no por el incentivo de entrada.

Pickwin tiene un problema de trazabilidad que conviene explicar sin adornos: las compilaciones se contradicen sobre el número de permiso, y el número que una de ellas le atribuye es el que aparece en el pie de página de otra marca. El titular declarado es Producciones Móviles con Unocapali La Paz Operadora. Ninguna página revisada describe bonos. Es el caso más claro de por qué el lector no debería confiar en un número de permiso copiado de un blog: aquí ni siquiera los blogs concuerdan entre ellos.

1xBet es la marca con la oferta más completa del grupo y el expediente más enredado. Su aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Eso es exactamente el tipo de estructura que busca quien apuesta todo el año. En el otro platillo de la balanza, el permiso DGJS/0002/2020 proviene de una compilación que no pudo confirmar ni el dominio de la marca ni la lista oficial, y la aplicación aparece en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado. Es la discrepancia más grande de la tabla entre quien opera y quien figura como permisionario.

Betcris lleva la claridad en un sentido y la opacidad en el otro. Su pie de página es explícito en la parte de protección: apuestas estrictamente prohibidas para menores de edad, sección de juego responsable enlazada, y una aclaración de que el servicio no se promociona a menores de 18 años. En cambio el número de permiso no se puede imprimir, porque el que muestra el pie del propio sitio y el que aparece en la tabla del titular difieren. Ninguna página revisada describe bonos. Es la marca más transparente del grupo en responsabilidad y la más confusa en el dato legal.

Momio mínimo y rollover: los dos números que deciden

El rollover sin momio mínimo es una trampa incompleta. El rollover con momio mínimo es una trampa que al menos se puede medir. Un rollover de diez veces sobre un bono de mil pesos exige mover diez mil pesos en apuestas antes de retirar. Si el mínimo es de cincuenta pesos por boleto y el momio mínimo ronda +100, hacen falta al menos doscientos boletos de ese tamaño, y cada uno paga el margen de su mercado. Si el plazo es de treinta días, son más de seis boletos diarios durante un mes. Ahí está el costo real de la oferta: no en los mil pesos que te abonan, sino en el volumen que hay que mover para tocarlos.

El momio mínimo, además, expulsa los mercados más eficientes. Un momio mínimo alto deja fuera las apuestas de resultado único con precios ajustados y empuja hacia combinadas y mercados de margen más grueso, donde la casa recorta más. Quien apuesta por obligación y no por criterio paga dos veces: una en el margen y otra en la selección.

Por eso la recomendación práctica es siempre la misma. Antes de aceptar cualquier bono, el lector debería anotar tres números: el rollover, el momio mínimo y el plazo. Si alguno de los tres no está publicado de forma clara en la página de promociones, la oferta no está lista para ser aceptada.

Preguntas frecuentes sobre apuestas con bonos gratis

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

La casa abona un saldo promocional al abrir la cuenta, y ese saldo no es retirable de inmediato: hay que cumplir un requisito de apuesta antes de convertirlo en dinero. Las condiciones completas viven en la página de promociones y en los términos y condiciones de la casa, y son las únicas que cuentan.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es el número de veces que hay que jugar el monto del bono antes de poder retirar; un rollover de diez veces sobre mil pesos exige mover diez mil pesos en apuestas. El momio mínimo es el precio más bajo que puede tener cada apuesta para que cuente en ese recuento.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque es una condición estándar de las apuestas gratis: si el boleto gana, la casa paga solo la ganancia, calculada como importe por momio menos uno. Con mil pesos a momio 1,90 la ganancia son novecientos pesos y el importe no se añade. Si el boleto pierde, no perdiste dinero propio.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Revisando el pie de página del propio sitio: ahí aparecen el número de permiso y el nombre del permisionario titular. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no estaba disponible en la fecha de esta revisión, así que el dato del pie y el de compilaciones de terceros deben coincidir; si se contradicen, eso ya es información.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos según los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR, y quien paga retiene el 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México aplica un 6 % estatal.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la configuración o en la sección de juego responsable de la propia casa. No existe una regla legal mexicana que imponga un límite de depósito, y tampoco un registro nacional de autoexclusión, así que cada marca aplica sus propias herramientas y ninguna se comunica con las demás.

Registrarse y cobrar: el orden práctico de una oferta

Vale la pena ordenar lo que el lector hace, porque casi todos los problemas aparecen en el mismo punto. Primero se elige la casa y se lee la página de promociones completa, con el rollover, el momio mínimo y el plazo anotados. Después viene el registro y la verificación de identidad, que en México está ligada a la normativa contra el lavado de dinero y a los reportes del operador a la UIF y al SAT; el retiro solo funciona hacia una cuenta a nombre del propio jugador. Enseguida se abona el bono, o se juega la apuesta gratis si es sin depósito, y empieza a correr el plazo.

Ahí llega la parte que se estropea. El plazo corre igual si se juega con criterio o si se persiguen boletos de relleno, y el volumen obliga a apostar más de lo que uno apostaría sin el bono. Cuando el recuento se cumple y se pide el retiro, la casa entrega un CFDI de retenciones si el premio quedó gravado, y ese documento es lo que después se usa en la declaración anual cuando corresponde. Si en algún momento la cuenta se cierra por cuenta propia — las fichas de varias marcas incluyen políticas de cierre de cuenta —, el saldo promocional que no llegó a convertirse en retirable se queda donde estaba.

El error que arruina la secuencia es aceptar el bono antes de decidir si se va a jugar lo suficiente para cumplirlo. Un bono aceptado y no cumplido no es dinero perdido, es tiempo perdido, y el saldo promocional que nunca se convierte en retirable se va con la promoción.

Y una advertencia final que no depende de ninguna marca. Apostar en un sitio sin permiso mexicano tiene un tratamiento fiscal no establecido y no ofrece las protecciones de una casa con permisionario: ni controles de identidad de la misma naturaleza, ni CFDI de retenciones, ni una autoridad mexicana a la que reclamar. Un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, como quedó claro en los casos de 2026. La oferta del bono gratis es el gancho; el respaldo detrás del bono es lo que decide si el dinero existe mañana.

Creado por la redacción de «Rounddeapuestas».

Bono de bienvenida en apuestas: lo que de verdad te llevas
Bono de bienvenida en apuestas: lo que de verdad te llevas

Cómo leer el bono de bienvenida de una casa de apuestas en México, qué exige…

Bono sin depósito en apuestas: qué exige cada casa en 2026
Bono sin depósito en apuestas: qué exige cada casa en 2026

Sin depósito no significa sin condiciones. Rollover, momio mínimo y tope de ganancia deciden si…

Bono de registro en apuestas deportivas: cómo elegir sin perder
Bono de registro en apuestas deportivas: cómo elegir sin perder

Comparativa de bonos de registro en casas de apuestas de México, sus requisitos de apuesta,…