Apuestas deportivas en línea 2026: nadie tiene licencia, todos tienen permiso
La pregunta que más llega sobre apuestas deportivas en línea en México no es cuál casa paga más: es si la casa con la que ya depositaste puede operar aquí. La respuesta corta, y la que casi ninguna página te da en la primera línea, es que en México no existe licencia de juego en línea. Lo que existe es un permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) a nombre de un permisionario —casi siempre el dueño de un casino o de un centro de apuestas físico— y la marca digital se cuelga de ese permiso. Por eso vas a ver números largos tipo DGJS/1018/2015 en los pies de página y nunca la palabra “licencia” en la letra chica de una casa seria.

Datos actualizados a 6 noviembre 2026, con los permisos contrastados contra lo que cada operador publica y contra las compilaciones públicas de permisos de la SEGOB.
Índice de contenidos
- Fundamentos: qué es apostar en línea y quién paga la cuenta
- Normativa: qué dice la ley mexicana y cuándo te alcanza
- Prevención: las herramientas que existen y la que no existe
- Evaluación: cómo se eligen y con qué se comparan nueve marcas
- Las nueve marcas, una por una
- Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas en línea
Fundamentos: qué es apostar en línea y quién paga la cuenta
Qué se juega cuando juegas
Una apuesta deportiva es un contrato de dos partes sobre un hecho futuro. Tú pones dinero, el operador pone un momio, y el momio es el precio de ese contrato. Si el momio es 1.90 y pones $100 MXN, el boleto devuelve $190 MXN y la utilidad neta son $90 MXN. No hay más. Todo lo demás —bonos, apuestas gratis, momios “mejorados”, la animación que gira en la pantalla— son maneras de que deposites más, de deposites antes o de que no compares el precio con el de la casa de al lado.
El vocabulario mexicano aquí importa y no es el de España. Se dice momio, no cuota. Se dice boleto, cupón o ticket, no “boleta de apuestas”. La combinada popular es el parlay, y el retiro anticipado es el cash out. Un lector que llega de una guía escrita en Madrid y busca “momios” va a terminar en sitios que no operan en México, y esa es la primera forma de perder dinero sin apostar mal.
Hay dos familias de apuesta y la diferencia decide cuánto puedes perder de golpe. La apuesta sencilla es un solo mercado: dos o tres resultados, un momio por resultado. El parlay encadena varios y multiplica los momios entre sí. Esa multiplicación es también la multiplicación del riesgo: cuatro patas a 1.90 cada una pagan 13.03, pero la probabilidad de acertar las cuatro es la probabilidad de una multiplicada cuatro veces. El momio alto del parlay no es generosidad, es aritmética de probabilidad conjunta. El jugador que entiende esto deja de ver el parlay como la jugada grande y empieza a verlo como cuatro decisiones apiladas.
Panorama: quién opera en México y con qué papel
Aquí conviene separar tres cosas que el marketing mezcla a propósito.
La primera es el permiso. Es un acto administrativo temporal, según el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, otorgado a un permisionario. Los dos tipos que importan para apostar en línea son el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos. Los permisos son intransferibles y sus titulares son empresas de juego con presencia física: un hipódromo, un galgódromo, un frontón o una cadena de centros de apuestas. La marca digital es la fachada comercial del permisionario, no la permisionaria.
La segunda es el mercado gris. México sí tiene marcas operando sin permiso mexicano, casi todas con licencia de otra jurisdicción —Curazao es la habitual— o con una licencia europea. Ninguna de esas licencias las hace permisionarias ante la SEGOB. En una mexicana, la Lotería Nacional queda fuera del Reglamento por mandato expreso de su artículo 1, y por eso esa parte del negocio no se rige por lo mismo.
La tercera es la lista. No hay un registro público abierto y consultable de permisos que cualquiera pueda abrir y leer en el teléfono. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica o publicaba un PDF con sitios autorizados, pero conseguirlo es una gestión, no una consulta. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, así que la situación es de todos sabida y de nadie arreglada. Y como las cifras del propio mercado se contradicen —un reporte habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—, el conteo exacto no es algo que valga la pena discutir. Lo que vale es el documento de cada casa.
Cuando una casa muestra su permiso, lo que estás mirando es el número del permisionario y el nombre de la empresa. Ahí se cae la primera ficha: si el titular del permiso no coincide con la empresa que cobra tus depósitos, alguien está operando bajo el techo de otro. Eso no es necesariamente ilegal —un permisionario puede operar varias marcas—, pero sí es la información más útil del pie de página, y es la que casi nadie lee.
Quedan algunas cosas fuera de este mapa, y el lector debe saberlo. Ni las apuestas en vivo, ni los deportes virtuales, ni el esports, ni los tipos de apuesta tienen regla propia en los artículos del Reglamento que se han leído; se rigen por el permiso del centro de apuestas remotas y por lo que la casa decida. El cruce de apuestas existe solo para hipódromos, galgódromos y frontones, y ahí los menores nunca pueden participar. Un mercado de intercambio de apuestas (betting exchange) no tiene previsión alguna: no hay permiso para operarlo y esta guía no te va a decir que exista uno.
El momio, el margen y el número que la casa no pone en el anuncio
Llegamos a la cuenta incómoda. El momio que ves no es una estimación de probabilidad: es una probabilidad con el alquiler de la casa ya descontado.
Un ejemplo con un mercado de dos resultados. La casa ofrece 1.90 y 1.90, precio ilustrativo y no cotización de nadie. La probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1.90 = 52,63 %. Suma los dos: 105,26 %. Ese excedente no es un error de redondeo, es lo que la casa se queda. La participación de pago del mercado es 1 ÷ (1/1.90 + 1/1.90) = 95 %, y el margen es el 5 % restante. Ese 5 % es la comisión que ya pagaste al comprar el boleto, y no aparece en ningún lado de la pantalla.
El margen no es el mismo en todos los mercados de la misma casa, y ahí es donde el libro se abre. En un mercado de dos resultados con momios 1.90/1.90 el margen es 5 %. Baja a 1.85/1.85 y la participación de pago es 1 ÷ (2 ÷ 1.85) = 92,5 %, o sea un margen de 7,5 %. Sube a 1.95/1.95 y el margen cae a alrededor de 2,6 %. La misma casa, la misma tarde, el mismo partido, tres márgenes distintos según el precio que publique. Por eso el margen real de una casa no se mide en el partido que todos miran: se mide en la liga chica, en el mercado de córners, en la segunda división y en el tenis femenino de primera ronda, donde nadie comprime el precio porque nadie está mirando. En los mercados que importan al público general la casa se ve obligada a apretar el margen; en los que importan a un solo bettor, recupera lo que cedió.
La consecuencia práctica es sencilla. Un margen de 5 % significa que de cada $1,000 MXN que pasan por ese mercado en forma de apuestas, el operador retiene alrededor de $50 MXN en promedio, gane quien gane el partido. Aplicado a un boleto: si apuestas $200 MXN a 1.90, el retorno esperado del boleto es el producto del momio por la probabilidad real, y esa probabilidad real está, por construcción del mercado, por debajo de lo que el momio sugiere. Nadie cobra por apostar en la ventanilla. La ventanilla ya está en el precio.
¿Qué se puede hacer con esto? Comparar la participación de pago del mismo mercado en dos casas antes de decidir. En un mercado de dos resultados con un momio a 1.80 en una casa y 1.90 en otra, la diferencia de precio es más grande que cualquier bono de bienvenida moderado aplicado a la misma apuesta. El bono se cobra una vez; el margen se cobra cada vez.
Normativa: qué dice la ley mexicana y cuándo te alcanza
El permiso no es una licencia, y la diferencia no es de vocabulario
La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947 y sigue vigente. Prohíbe los juegos con apuesta en todo el territorio y deja a salvo lo que expresamente se autorice. La autoridad es la Secretaría de Gobernación y, dentro de ella, la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, otorga, modifica y extingue permisos y lleva los procedimientos de sanción. La SEGOB concede los permisos e inspecciona, puede cerrar establecimientos sin autorización y ningún local puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo. Los estados y los municipios cooperan con la federación.

El Reglamento de esa ley se reformó el 16 de noviembre de 2023 y su artículo 2 es la clave de todo lo demás: la actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista queda prohibida. Ese enunciado explica por qué en México nadie puede tener una licencia digital propia. Una ley de 1947 no escribió la palabra internet, y el Reglamento dice que sólo existe lo que enumera. La consecuencia es que la operación en línea no vive en un permiso digital, sino colgada de un permiso para apuestas remotas obtenido por un permisionario con instalaciones físicas.
De ahí una lista de obligaciones que son del permisionario y no del jugador, pero que conviene conocer porque explican qué documentación te van a pedir. Los permisionarios de apuestas remotas deben rendir cuentas trimestrales y una cuenta anual auditada, contratar un seguro, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir un afianzamiento. No hay permiso sin esos respaldos, y una marca que no puede nombrar a su permisionario difícilmente puede acreditarlos.
El párrafo que sigue no es un dato menor, es el motivo por el que una casa puede desaparecer de tu teléfono un martes por la mañana.
Bloqueos, congelamientos y amparos: la línea de tiempo que importa
En noviembre de 2025, la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas. En ese mismo movimiento quedaron deshabilitadas bet365 y Betano, la marca de Ganador Azteca del grupo de Ricardo Salinas Pliego. En diciembre de 2025, un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito sin relación con apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo; el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. El estado es inestable y cambia por vía judicial, no por vía legislativa.
Todo eso hay que leerlo con una regla de higiene. Cualquier afirmación sobre si una marca está abierta o cerrada hoy vale con su fecha y sólo con su fecha. Una casa bloqueada puede volver con un amparo y volver a caer en el siguiente movimiento; una casa abierta hoy puede estar en la lista del mes siguiente. Y de esa inestabilidad sale el riesgo que de verdad le pega al jugador: una cuenta activa en un operador bloqueado puede quedar congelada, y el saldo que había dentro no se recupera discutiendo en redes sociales. Se recupera, si se recupera, por la vía legal, con los plazos y los costos que eso implica.
México tampoco regala certezas sobre lo que viene. La SEGOB terminó, según el reporte del 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley. Existe además una iniciativa que derogaría la ley y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Otra vez: propuesta, no derecho vigente. Quien te anuncie “la nueva regulación mexicana del juego” está vendiendo una carpeta, no un reglamento.
Edad, identidad y KYC: qué papeles te van a pedir
El Reglamento prohíbe a los menores estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número. Las casas, en sus propias fichas y pies de página, escriben 18+. Una cifra estatutaria de edad para apostar no está establecida. Esa es toda la verdad disponible y conviene no adornarla: el 18+ que ves es una condición que la casa se autoimpone y declara, no un artículo de una ley que puedas citar.
Lo que sí ocurre en la práctica es que los operadores verifican la identidad de sus usuarios y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuesta está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exactos que debe pedir cada casa no están fijados en la ley; cada operadora arma su propio procedimiento. En la práctica significa fotografiar una identificación oficial, comprobante de domicilio y a veces una selfie, y esperar. Significa también que el retiro va a una cuenta bancaria a nombre del titular de la cuenta de juego, no a la de un tercero.
Retiros, métodos de pago y lo que no está en la ley
Ninguna ley mexicana regula los pagos de apuestas. Lo que existe es lo que cada casa publica. Los métodos que aparecen en fichas y pies de página son tarjetas, transferencia SPEI, vouchers en tienda —OXXO es el nombre que se repite— y monederos electrónicos. Cada uno de esos nombres es una declaración de la marca sobre sí misma, no un dato del sistema. Si una casa promete retiros inmediatos, esa promesa es suya, y en un bloqueo administrativo no la respalda nadie.
Dos cosas conviene tener claras antes de depositar en efectivo. La primera es que el depósito por tienda deja rastro de compra, pero el rastro vinculante es el de la cuenta: el efectivo que entra por OXXO no puede salir por transferencia a nombre de otra persona. La segunda es que el retiro es el campo donde una casa muestra su verdadera operación: puede pedirte una verificación adicional justo antes de pagar, y ese momento es tardío para descubrir que no estás de acuerdo con los términos.
La criptomoneda en las marcas con permiso mexicano no está establecida. Eso no significa que ninguna la acepte; significa que no hay un hecho que puedas leer al respecto, y quien te lo venda como certeza está adivinando.
Impuestos: el IEPS de la casa y el ISR de tu premio
Dos impuestos distintos y no confundibles.
El primero lo paga el operador y, como todo impuesto al consumo, no lo paga en realidad: lo traslada al precio. La Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuesta y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma se publicó en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. Y un detalle que casi ninguna guía menciona: la base no está definida en el texto leído, que dice sólo “valor de la actividad”, mientras la prensa habla del “monto total apostado”. No se va a decir “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”. Nadie que pueda demostrarlo lo ha escrito. También hay impuestos estatales: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados, con reglas distintas.
El segundo impuesto lo paga —o mejor dicho, lo retiene la casa— de tu premio. La Ley del ISR, artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuesta y concursos legalmente autorizados. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal pasa ese 6 %. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre premios, así que en la capital la carga total ronda el 7 %, según el reporte secundario. La retención tiene carácter definitivo sólo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Los premios que superan $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual. La casa extiende CFDI de retenciones.
Ahí hay tres consecuencias operativas que cambian la decisión de dónde jugar. Un premio chico en la capital paga alrededor de 7 % entre retención y gravamen local, y el 1 % de la casa se queda corto. Lo segundo, y es lo que de verdad discrimina, es el CFDI: sin comprobante de retenciones no puedes acreditar nada en tu declaración, y ese documento te lo da una casa que opera formalmente en México, no un operador que no tiene con qué emitirlo. Lo tercero es un silencio que hay que decir en voz alta: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido. Si estás en esa situación, consulta a un contador o asesor fiscal. No hay exención ni hay condena que esta guía pueda ofrecerte.
Sin permiso en México: qué puede pasar y qué no
La primera verdad es que una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso no están establecidos. No se va a anunciar una sanción que nadie ha tipificado ni a prometer una inmunidad que nadie ha decretado. Las dos cosas serían una invención.
La segunda es lo que sí está establecido y sí te alcanza, y es un asunto de dinero, no de cárcel. El Reglamento prohíbe lo que no está expresamente previsto y la ley de 1947 faculta a la SEGOB a clausurar establecimientos sin autorización; además la Secretaría reforzó su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso, aunque una base estatutaria para tumbar sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA no está establecida. Y lo que se vio en 2025 y 2026 fue exactamente eso en la práctica: congelamientos, dominios suspendidos y unas 20 casas de juego físicas clausuradas durante 2026. En una comparación honesta, una marca con permiso mexicano aporta un domicilio legal en el país, un permiso de la SEGOB, controles de KYC y antilavado y el CFDI de retenciones; una marca offshore no aporta nada de eso. Los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados, y eso pasa igual en una marca con permiso: la diferencia es que en la primera hay un responsable a quien reclamarle dentro de México.
Sobre el registro de autoexclusión hay que ser tajante, porque mucha gente lo da por hecho. No existe un registro nacional de autoexclusión en México. Ni en el mundo con permiso, ni en el mundo offshore. Lo único que hay son herramientas internas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión de esa casa— que cada operador lista en su propia ficha. Ese es el terreno, y abajo volvemos a él.
Publicidad y bonos: lo que es ley y lo que es borrador
Un artículo federal de publicidad no se encontró en los artículos del Reglamento revisados. Lo que circula son reportes sobre límites de horario en radio y televisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— que describen iniciativas, no derecho vigente. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y prohibir los bonos de bienvenida son iniciativas. Ninguna es ley.
Lo que sí tiene efecto real es la economía: sin regla estatutaria sobre bonos, la única regla que manda es la del precio máximo. Después del alza del IEPS, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Es decir, el bono que ves hoy es más chico o más condicionado que el de 2025, y no por generosidad decreciente sino por aritmética fiscal. Cuando compares ofertas contra listas viejas de internet, estás comparando contra un mundo que ya cambió.
Prevención: las herramientas que existen y la que no existe
Los límites que tú pones porque nadie los pone por ti
No se encontró un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal en el marco mexicano. Suena a vacío y lo es. Significa que en México el único límite de depósito que existe es el que tú configuras dentro de cada casa, y existe mientras esa casa quiera ofrecerlo.

Eso cambia el orden de las operaciones. Configurar el límite se hace antes del primer depósito, no después de la primera racha mala. Después no sirve: el límite se pone en frío y se respeta en caliente, y el momento en que se necesita ya es el momento en que nadie lo respeta.
La secuencia práctica es esta. Al registrarte, busca la sección de juego responsable y revisa si permite fijar un límite de depósito diario, semanal o mensual, y si la reducción se aplica de inmediato o al día siguiente. Un límite que tarda 24 horas en bajar es un límite que no sirve para frenar un domingo por la tarde. Revisa si se pueden fijar pausas y si existe autoexclusión interna con un plazo definido. Si la casa no publica ninguna de estas herramientas, esa ausencia es información, y es de las que se compran antes de depositar, no después.
Hay un detalle que a nadie le gusta leer y que conviene decir: la autoexclusión es voluntaria y por casa. Si te autoexcluyes de un operador, el operador de al lado te recibe en dos minutos con la misma identificación. No existe un registro nacional que le avise a las demás. Quien apuesta más de lo que puede y cree que la autoexclusión se lo va a impedir está confiando en una herramienta que hace menos de lo que su nombre sugiere.
Y como el dinero es transferible, el límite se burla con una segunda cuenta en otra casa. No hay un candado técnico que lo impida. El único candado es presupuestario: decidir cuánto vale la diversión del mes antes de abrir la primera pestaña.
Las advertencias que las marcas ya publican
No todas las señales son tu responsabilidad. Las fichas de las aplicaciones mexicanas las traen incorporadas, y sirven para dos cosas: informar y verificar que la marca al menos mantiene el piso formal.
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. La ficha de Playdoit enlaza los términos y las pautas de juego responsable y establece el uso para mayores de 18 años.
Cuatro marcas, cuatro avisos. El patrón es uniforme, y el uniforme es sospechoso en el otro sentido: son declaraciones de la casa sobre sí misma, y ninguna te dice cuánto puedes depositar, porque no hay una cifra que te puedan decir. Un aviso de juego responsable sin una herramienta configurable detrás es decoración de ficha. Cuando la ficha diga “juego responsable” y la aplicación no tenga límite de depósito, el aviso ganó, la herramienta no apareció.
La sección legal que ningún folleto anuncia: los bloqueos
Volvemos, porque es aquí donde las consecuencias llegan y no en el resumen legal. Un operador que pierde su permiso, o que queda alcanzado por un congelamiento de la UIF, no cierra la web con un aviso y un plazo. Se va del teléfono. El usuario se enteró el día que abrió la aplicación y no cargó.
Frente a eso hay tres hábitos que cuestan poco. El primero: no dejar el saldo completo en la cuenta de juego, porque el saldo que vive dentro es el que se congela y el que se convierte en reclamo. El segundo: revisar el nombre de la empresa en el pie de página y compararlo con lo que dice el compilado público de permisos; si el titular es otro y nadie explica por qué, el riesgo es del jugador. El tercero: no tomar decisiones de depósito grande justo después de una noticia de bloqueo o de amparo, porque en esas semanas la operación está en el aire y los plazos cambian por resolución judicial, no por calendario.
Hay algo más difícil de escribir y necesario: el premio grande es el escenario malo. La retención de ISR se aplica igual, el CFDI de retenciones se emite igual, y para cobrar hay que tener la cuenta verificada y la identidad al día. Un premio de varios cientos de miles de pesos en una cuenta con la verificación a medias es un problema administrativo, no una fiesta.
Evaluación: cómo se eligen y con qué se comparan nueve marcas
Antes de la tabla, el criterio, y el criterio no es “cuál paga más”.
Lo primero que se mira es si la marca nombra a su permisionario. Un número de permiso con el nombre de la empresa titular y el nombre de la operadora del sitio son tres datos. Si faltan los tres, no hay nada que evaluar; se pasa a la siguiente. Lo segundo es el precio, medido como participación de pago del mismo mercado en dos o tres casas, no como “momios mejorados” en una pancarta. Lo tercero es la mecánica de retiro: si hay verificación adicional antes de pagar, cuánto tarda en la práctica y a qué medio sale el dinero. Lo cuarto es qué herramientas de juego responsable existen en la aplicación y no sólo en el folleto. Y lo quinto es la letra del bono: tipo de oferta, requisito de apuesta y plazo, en ese orden, porque un requisito de apuesta alto convierte un bono grande en un bono chico.
Sobre los datos de esta comparación, tres advertencias que no son un descargo sino parte del hallazgo. Los números de permiso vienen de los pies de página de las propias marcas o de compilaciones públicas, y ninguno está confirmado oficialmente: la lista de la DGJS no pudo abrirse. Las compilaciones se contradicen entre sí en algunos números, y donde se contradicen esta página no imprime número en lugar de elegir uno al azar. Y una marca ausente de esta lista no está por eso sin permiso: son nueve marcas, no el mercado. La propia SEGOB no tiene un registro abierto que resuelva el asunto, y eso es un problema del país, no de la lista.
Panora: las nueve marcas, su permiso y su propio producto
| Casa de apuestas | Permiso de la SEGOB según la fuente que lo publica | Lo que su propia ficha dice del producto |
|---|---|---|
| Betcris | Permiso cuyo número difiere entre el pie de página de la marca y la compilación del titular; permisionario: Producciones Móviles, que opera junto con Paradise Riviera Gaming según el oficio DGJS/405/2018; la operadora del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español; logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos |
| Betway | Permiso 4184, según un portal de comparación; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Sin datos sobre el producto en la información disponible |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la propia marca; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | App con transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; sólo mayores de 18 años; en el encabezado, $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN |
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020, según un portal de comparación; titular: Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta del titular | Sin datos sobre el producto en la información disponible |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según un portal de comparación; titular: Eventos Festivos de México | Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según un portal de comparación; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Sin datos sobre el producto en la información disponible |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según un portal de comparación, donde las compilaciones difieren sobre el titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads | Sin datos sobre el producto en la información disponible |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según un portal de comparación; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO |
| Pickwin | Permiso cuyo número no se imprime porque las fuentes se contradicen; permisionario: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Sin datos sobre el producto en la información disponible |
La columna de permisos no es una lista de buenas noticias y no debe leerse como tal. Cuatro marcas llegan por compilaciones de terceros y una muestra el número en su propio pie de página; en dos casos los compiladores no coinciden ni en el número ni en el titular. Esa inconsistencia es el hallazgo, no el ruido: refleja que el registro oficial de permisos no está abierto y que la verificación queda a cargo del lector. La consecuencia para quien compara es incómoda pero clara. Un permiso que no puedes confirmar no deja de existir, y tampoco te protege si algo se rompe.
La segunda columna tiene cuatro huecos, y también significan algo. Cuatro de las nueve marcas no publican detalles de su producto en las fuentes consultadas para esta comparación. Eso no las descalifica: significa que quien quiera apostar ahí va a evaluar la aplicación y el catálogo de mercados por su cuenta, abriendo la casa y leyendo el programa de apuestas antes de depositar. Es más trabajo, y es el trabajo que la ficha de la App Store te ahorraría si existiera.
Lo que la tabla no deja ver y sí importa: el tamaño de estas marcas no es homogéneo. Algunas tienen una aplicación de tienda con años de historial y versiones recientes, y otras apenas se sostienen en un dominio. La aplicación no garantiza nada, pero es un indicador de operación viva: una app con versión del mes pasado es una empresa que sigue contratando desarrolladores; un dominio solo es una empresa que sigue comprando publicidad.
Las nueve marcas, una por una
Betcris: Momios, mismo juego y pago local
Betcris juega la carta del producto y la carta local al mismo tiempo, y en un mercado donde medio competidor vive de préstamos de permiso, eso no es poco. Su app destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. En su página principal aparecen los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos anunciados.
El detalle de estructura es el que separa a Betcris del resto de la tabla. El permiso que su pie de página muestra está a nombre de Producciones Móviles, mientras que la operadora del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. La marca se apoya en dos marcos a la vez: el permiso mexicano de un tercero y una credencial europea de la operadora. Y el número de permiso del pie no coincide con el que da la compilación del titular, que además menciona a Paradise Riviera Gaming como cobertura del oficio DGJS/405/2018. Traducción: aquí tú puedes apostar, pero no puedes saber con certeza qué permiso mexicano está detrás sin abrirte un expediente propio.
La consecuencia práctica de esa doble estructura es que Betcris tiene algo que ninguno de los huecos de la tabla tiene: un catálogo de mercados y de métodos que un mexicano reconoce. SPEI y OXXO no son exotismo, son la infraestructura de pagos del país. Jugar en una casa que integra los dos es distinto de jugar en una que obliga a un monedero extranjero.
Betcris es la opción de quien quiere un menú largo y pagos que ya conoce, y acepta como contrapartida que el nombre detrás del permiso mexicano no cuadre con el nombre de la operadora. Si eso te quita el sueño, ve a la sección donde las casas sí muestran su permiso propio en la misma línea del pie de página.
Betway: el permiso más fácil de citar y el producto más callado
Betway aparece aquí con un dato que llama la atención por su rareza: un número de permiso corto, 4184, atribuido por casasdeapuestaslegales.mx, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular. La empresa tiene el nombre de un frontón, lo cual no es casualidad —encaja con la estructura de permisos que la propia ley de juegos y sorteos prevé para recintos de este tipo— y es de las pocas marcas de la lista cuyo número de permiso se puede escribir de memoria.
En la comparación, Betway es la marca que llega con nombre grande y ficha delgada. No hay detalle de producto deportivo en las fuentes consultadas: ningún catálogo de mercados, ningún método de pago, ninguna función concreta de la aplicación. Eso convierte a Betway en el caso de prueba de la pregunta que este mercado rara vez se hace: ¿cuánto vale el respaldo legal cuando no sabes nada del producto?
La respuesta razonable es que el respaldo legal no es un producto. Sirve para saber a quién reclamar, no para saber si vas a encontrar el mercado de córners de la segunda división a un precio decente. Y sirve para algo más concreto: si el número de permiso es correcto, hay un titular identificable y una empresa de juego con instalaciones en México detrás.
Betway es la opción de quien quiere poner a prueba el criterio contrario al de esta guía: apostar poco primero, revisar el programa de apuestas con calma y verificar el permiso antes de depositar en serio. Si el producto aparece en el programa, la marca tiene lo que la tabla no le pudo dar.
Caliente: catálogo abierto y el bono que la letra chica no termina de cerrar
Caliente es la marca que más información publica sobre sí misma, y la que más invita a leer con lupa. Su pie de página muestra el permiso DGG/SP/404/97, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay como titular y la presentación de que se trata de una autorización de la Secretaría de Gobernación. Su app “Caliente Deportes”, publicada en la App Store de México por Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas (“crea tu apuesta”), depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es sólo para mayores de 18 años.
El punto donde la marca se vuelve un ejercicio de lectura es el encabezado de su página principal: $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. Dos ofertas juntas y una ambigüedad que la propia página no aclara: no dice si ambas valen sólo para apuestas deportivas. Y ahí entra el dato más útil de todo el expediente de Caliente. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN exige un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Ese “varían” es la advertencia completa. Un rollover de 10 veces sobre mil pesos sin depósito significa colocar diez mil pesos en apuestas antes de retirar nada, y aun así no sabemos con qué cuota mínima ni en cuántos días. El dato que sí aparece —10 veces— es el único que se puede citar, y ya es suficiente para desinflar la palabra “gratis”: no es gratis, es trabajo.
El bono de hasta $7,000 MXN merece la misma disciplina de lectura. “Hasta” significa que el tope depende de cuánto deposites, y la duplicación del primero es una oferta distinta de un bono sin depósito, con su propio rollover. Nadie debería dar por sentado que las dos se acumulan.
Caliente es la opción de quien ya tiene claro que va a apostar en la marca por su catálogo y su aplicación, y que no va a dejar que el bono decida por él. Sobre ese bono, un criterio rápido: si el rollover de la parte “gratis” ya son diez veces mil pesos, la promoción deja de ser un regalo y se convierte en un compromiso con la casa.
1xBet: nombre conocido, papel mexicano con dos eslabones sueltos
1xBet llega a esta lista con un permiso DGJS/0002/2020 atribuido por Apuestas-legales.com.mx y con Entretenimientos Naturales como titular. Son los dos datos que la marca aporta, y los dos datos que conviene leer despacio.
El problema es de consistencia documental, y es doble. La fuente que publica el permiso no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Y la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular del permiso. Dos piezas que no entregan la misma historia: por un lado un permisionario mexicano, por otro una sociedad extranjera operando la aplicación. En un negocio donde el permiso es intransferible, esa separación es exactamente el eslabón que un jugador debería poder explicar antes de depositar.
Lo anterior no convierte a la marca en ilegal, y no voy a escribir eso. Convierte a 1xBet en el caso donde la verificación no se delega: quien quiera operar aquí tiene que abrir el pie de página del sitio, ver qué empresa cobra y contrastarla con lo que dice la ficha de la aplicación. Si los nombres no coinciden y nadie lo explica, la decisión de depositar ya no es sobre momios.
Sobre el producto deportivo, esta comparación no tiene detalle: cuántos mercados ofrece, cómo se comporta la transmisión, cómo se paga el retiro. Quien quiera saberlo tiene que mirar el programa de apuestas de la casa. El permiso se puede leer antes; el producto, no.
Playdoit: deportes, transmisión y una contradicción en la ficha
Playdoit entra con permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 atribuido por casasdeapuestaslegales.mx y con Eventos Festivos de México como titular. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la App Store de México, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026: un historial de cinco años y una app viva, cosa que no todas las marcas de la tabla pueden mostrar.
El producto está bien definido y es de los pocos que se puede describir sin adjetivos. Fútbol, básquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Los métodos de pago incluyen Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, con la promesa de retiros rápidos y pagos inmediatos. La ficha enlaza términos y pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años.
Y ahí está el problema, pequeño pero real. La misma ficha anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Dos lecturas de la misma promoción en dos párrafos del mismo documento. No es un error de dedo: es lo que ocurre cuando el requisito de apuesta es la parte que nadie quiere escribir con precisión. Si la casa no puede decirte si su propio bono pide depósito o no, difícilmente te va a decir con claridad cuántas veces hay que apostar el monto.
La consecuencia es que el bono de Playdoit se negocia en el chat, no en la ficha. Y la atención 24 horas existe justamente para eso: preguntar por escrito, con dos o tres condiciones concretas —tipo de oferta, requisito de apuesta, plazo, cuota mínima— y guardar la respuesta. La marca tiene con qué competir en producto; lo que le falta es la mitad de la ficha.
Novibet: un permiso atribuido y nada más que comparar
Novibet aparece con permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx y con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. Es una marca internacional conocida en varios mercados hispanohablantes y su presencia en México se apoya en esa estructura de permisionario local.
Con eso empieza y con eso termina esta comparación. No hay datos de producto en las fuentes consultadas: ni mercados, ni aplicación, ni métodos de pago, ni bonos. La marca no está sin permiso por estar poco documentada aquí; está poco documentada, y el lector que la tenga en el radar va a evaluar la casa directamente, abriendo su programa de apuestas y revisando su sección de juego responsable antes de depositar.
¿Qué se puede decir con honestidad sobre una marca así en una página que compara? Que el permiso atribuido y el titular nombrado son un punto de partida verificable y nada más. No es poca cosa en un mercado donde hay dominios sin titular conocido, pero tampoco es un argumento para depositar. El jugador que elige Novibet lo hace por razones que no están en esta comparación: le gusta la casa, la usó en otro país, o le conviene algún detalle de su operación que se ve al abrir la cuenta.
Hay una pregunta que sí conviene llevar antes de registrarse, y es la misma que aplica a cualquier marca de esta lista: qué empresa aparece como operadora del sitio en el pie de página y si ese nombre coincide con el titular del permiso que se le atribuye. Con eso se responde lo único que se puede responder hoy de Novibet.
Strendus: tres números para un solo titular
Strendus es el caso más instructivo de la lista, y lo es por un detalle administrativo. Se le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— según casasdeapuestaslegales.mx, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular, porque las compilaciones difieren entre sí sobre quién es el permisionario.
Un historial de tres permisos en ocho años no es necesariamente algo malo. Puede ser crecimiento, puede ser renovación, puede ser una operación que fue ampliando giros. Lo que sí es un hecho es que el lector no puede resolver desde afuera cuál de esos tres números corresponde a la operación en línea que tiene enfrente y qué titular los agrupa. La ley es explícita en que los permisos son intransferibles, así que no se trata de permisos prestados; se trata de tres documentos distintos y de dos compiladores que no se ponen de acuerdo sobre el dueño.
Sobre el producto, la comparación no aporta nada: no hay catálogo ni ficha de aplicación en las fuentes consultadas. Y eso deja a Strendus en la posición más incómoda de la tabla, porque combina la documentación más enredada con la ficha más vacía.
Para quien tenga interés real en la marca, el camino es concreto y corto: abrir el pie de página de strendus.mx, localizar el o los números de permiso y el nombre de la empresa titular, y comprobar si el nombre coincide con lo que aparece en la ficha de la aplicación. Si los tres números aparecen explicados en el propio sitio como renovaciones sucesivas, el enredo se despeja en dos minutos y deja de ser un problema.
Codere: treinta deportes y un bono que se lee con calculadora
Codere es la marca con la ficha más completa del grupo, y no por casualidad: su aplicación está en la App Store mexicana a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026. Nueve años de historial y una versión reciente. En permisos, se le atribuyen DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular.
El producto viene definido en la propia ficha: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis (freebets). En pagos, tarjeta, SPEI y OXXO. Y en bonos, un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.
Ese bono merece la advertencia de siempre, dicha una vez: “hasta 7,000 MXN” no dice que recibes $7,000 MXN, dice que existe un techo que se alcanza con un depósito determinado, y el requisito de apuesta es el número que convierte el techo en un compromiso. Aquí no lo tenemos, y eso no se convierte en una estimación. Se convierte en una pregunta que se le hace a la casa antes de depositar, con el mismo método que en Playdoit: tipo de oferta, requisito de apuesta, plazo y cuota mínima por escrito.
Lo que sí deja Codere en la mesa es una de las dos fichas del grupo que declaran permiso de la SEGOB y límites de uso explícitos, junto con políticas de cierre de cuenta. Una casa que documenta el cierre de cuenta está pensando en el día en que el usuario se quiere ir, y eso es más de lo que hacen otras.
Codere es la opción de quien quiere el catálogo más ancho de la lista sin salir de métodos de pago mexicanos, y va a tener que negociar el bono como adulto: preguntando y anotando la respuesta. La app tiene nueve años y más de 30 deportes; el atractivo de la promoción es la parte menos sustanciosa de la marca.
Pickwin: el permiso que no se imprime
Pickwin cierra la lista y lo hace con la situación documental más transparente de todas, que es también la más incómoda. El número de permiso no se imprime aquí porque las fuentes se contradicen entre sí, y el número que una compilación le asigna es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El permisionario que se le nombra es Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora.
Esa coincidencia de números entre dos marcas distintas no prueba un préstamo de permiso, y no voy a afirmar que exista. Sí prueba algo menos dramático y más útil: que las compilaciones públicas se copian unas a otras. Cuando dos marcas distintas quedan con el mismo número en dos listas distintas, el error está en la copia o en la lectura, y ninguna de las dos listas te sirve para confirmar nada. La ley dice que un permisionario puede operar varias marcas, así que coincidir no es delito; lo que no se puede es citar un número que no se sabe de quién es.
Sobre el producto deportivo, la comparación no tiene nada. Ni mercados, ni aplicación, ni pagos.
Para un lector que quiera apostar en Pickwin, la ruta es inevitablemente otra y conviene decirla: el registro se hace después de leer el pie de página del propio sitio y de encontrar ahí el nombre de la empresa titular y el número que le corresponde, comparándolo con lo que le digan en atención al cliente cuando pregunte por escrito. Si la casa no puede decir con qué permiso opera, esa es la respuesta.
La cuenta del margen, aplicada a esta comparación
Antes del veredicto general, la cuenta que vuelve útil todo lo demás. Los momios no te dicen la probabilidad de un resultado; te dicen la probabilidad que la casa está dispuesta a vender y el alquiler que cobra por venderla.
En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90 —precio ilustrativo, no cotización de ninguna casa— la participación de pago es 95 % y el margen es 5 %. En un mercado a 1.85 y 1.85 la participación cae a 92,5 % y el margen sube a 7,5 %. En un mercado a 1.95 y 1.95 la participación es 97,4 % y el margen baja a 2,6 %. El resultado se expresa como banda, no como cifra única, porque el margen depende del precio publicado y del mercado, no de la casa considerada como una unidad: puede ir de alrededor de 2,6 % en un mercado de dos resultados con precio ajustado hasta 7,5 % o más donde la casa compite menos. Traducido al bolsillo: en un par de mercados con margen de 5 % y $1,000 MXN apostados, el operador retiene alrededor de $50 MXN en promedio. En el extremo alto de la banda, la retención se acerca a $75 MXN por cada $1,000 MXN. Eso es todo lo que un margen significa.
La aplicación a la tabla es directa y desagradable para el marketing. Un bono de bienvenida de $1,000 MXN que exige un rollover de 10 veces te obliga a colocar diez mil pesos en apuestas. Si el margen promedio de los mercados que uses es del 5 %, esos diez mil pesos dejan alrededor de $500 MXN en la casa en términos esperados, es decir la mitad del valor nominal del bono. Si el rollover se cumple en mercados caros, la cifra sube y el bono se vuelve, en promedio, un mal negocio. Es la razón por la que la cuota mínima del requisito importa tanto como el requisito mismo: una cuota mínima baja te deja elegir mercados con menos margen.
Es un promedio, no un pronóstico, y conviene decirlo con esas palabras. Nadie pierde exactamente el margen en un solo boleto; lo pierde como tendencia a lo largo de muchos. La estimación no promete nada sobre un resultado concreto y no hay forma de saber el resultado de una apuesta antes de jugarla.
Veredicto: qué casa conviene y a quién
El veredicto no se ordena por tamaño, sino por información utilizable.
Codere y Caliente entregan lo que un jugador necesita saber antes de depositar: permiso nombrado, aplicación con historial y producto descrito. Ambas cobran esa información con una letra chica que hay que negociar. Codere con un bono “hasta 7,000 MXN” sin requisito de apuesta publicado; Caliente con un bono sin depósito que exige diez veces su valor en apuestas y con un encabezado donde dos ofertas conviven sin decir si suman. Para quien quiere un catálogo amplio y no le interesa perseguir promociones, son las dos primeras puertas.
Betcris es la opción de quien quiere el menú de mercados más específico de la lista y pagos locales completos, y el único de los nueve cuya estructura legal funciona en dos jurisdicciones a la vez. El permiso mexicano está a nombre de otra empresa y la operadora lleva licencia maltesa.
Playdoit tiene el mejor equilibrio entre aplicación viva, producto verificable y un catálogo deportivo con transmisión. Su bono se describe de dos maneras en su propia ficha, lo cual es una señal de desorden más que de mala fe, y es una razón para entrar sin esperar nada de la promoción.
Betway, 1xBet, Novibet, Strendus y Pickwin son la misma categoría de respuesta por razones distintas. Betway tiene el permiso más fácil de citar y ningún producto documentado. 1xBet tiene un permiso atribuido y una aplicación a nombre de otra sociedad. Novibet tiene permiso y silencio. Strendus tiene tres números y dos titulares posibles. Pickwin tiene un permiso que no se puede imprimir. En las cinco, lo que falta no es la marca: es la verificación, y la verificación no la puede hacer esta guía por ti. Se hace abriendo el sitio, leyendo el pie de página, preguntando por escrito y guardando la respuesta.
Y una nota sobre la última casa que un lector podría echar de menos. Toda marca ausente de estas nueve no está, por eso, sin permiso. La SEGOB no tiene un registro abierto que permita decirlo, y quien te diga de una marca conocida que “no está regulada” sin mostrar el documento está repitiendo un rumor con número.
Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas en línea
¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Empieza por el pie de página del sitio y busca dos cosas: el número de permiso y el nombre de la empresa titular. Los permisos empiezan con claves como DGJS, DGAJS o DCRCA. Después revisa si el nombre coincide con la operadora que cobra tus depósitos. Si no hay número, o el titular es una empresa distinta y nadie lo explica, quedan preguntas sin cerrar.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo que aposté y el momio?
El boleto paga la cantidad apostada multiplicada por el momio. Con $100 MXN a 1.90, el boleto devuelve $190 MXN y la utilidad neta son $90 MXN. En un parlay, los momios de cada pata se multiplican entre sí: cuatro patas a 1.90 pagan 13.03 por peso. Recuerda que el momio ya incluye el margen de la casa.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Suma las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado, calculando cada una como uno dividido entre el momio. Si el total supera 100 %, el excedente es el margen. En un mercado de dos resultados a 1.90 y 1.90, la suma es 105,26 % y el margen es 5 %. A 1.85 y 1.85 sube a 7,5 %.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Se configura en la sección de juego responsable de la cuenta, dentro de cada casa, y no hay un límite legal que la casa deba aplicar. Conviene hacerlo antes del primer depósito y comprobar si la reducción se aplica de inmediato o hasta el día siguiente. Un límite que tarda un día en bajar no sirve para los domingos por la tarde.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Sí. La Ley del ISR considera ingreso los premios de juegos con apuesta legalmente autorizados, y quien paga retiene 1 % cuando la entidad no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % cuando un impuesto estatal pasa ese 6 %. La casa emite el CFDI de retenciones. El tratamiento de un premio obtenido en un sitio sin permiso no está establecido.
¿Qué riesgos corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
Una multa o un delito para el jugador no están establecidos, así que el riesgo no es una sanción penal. La parte real es el dinero: una casa sin permiso mexicano no da domicilio en el país, no emite CFDI de retenciones y su saldo puede congelarse si la SEGOB bloquea el dominio. Reclamar desde México en ese escenario es difícil.
Elaborado por el equipo de «Rounddeapuestas».
