Apuestas deportivas de hoy 2026: nueve casas, un permiso y ninguna licencia en línea

Updated noviembre 2026
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México no tiene licencia de apuestas en línea. Tiene permisos. Esa palabra, que parece un detalle de oficina, decide casi todo lo que un apostador mexicano encuentra cuando abre una casa de apuestas a las once de la noche: por qué hay nombres que desaparecen de un día para otro, por qué el bono “sin depósito” trae letras chiquitas, por qué no existe un botón para autoexcluirte de todo el mercado a la vez. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en todo el territorio salvo los que autoriza expresamente. El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, cierra todavía más la puerta: su artículo 2 prohíbe lo que no está expresamente previsto. Ninguna reforma ha escrito la palabra “internet” en ese articulado. Los sitios que hoy se usan en México operan colgados del permiso de un permisionario con local físico, y la autoridad que firma ese permiso es la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

aquí no se elige entre una casa con licencia y una casa sin licencia. Se elige entre rutas, y cada una cobra distinto.

Un cuaderno abierto con momios escritos a mano, una calculadora y un lápiz sobre una mesa de madera
La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta.

Datos actualizados al 6 noviembre 2026; los permisos y números de permiso se cotejaron contra los pies de página de los propios operadores y contra las compilaciones públicas de casas de apuestas legales, sin que la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos pudiera abrirse.

Índice de contenidos
  1. Cómo se elige una ruta de apuestas hoy en México
  2. Los momios que ves y el margen que no ves
  3. Bonos: qué te dan, qué te piden y qué te cuesta terminar el requisito
  4. Las nueve casas que se pueden revisar hoy
  5. Qué dice la ley mexicana y qué no dice
  6. Cómo se protege el jugador y qué no existe en México
  7. La ruta del permiso mexicano frente a la ruta offshore
  8. Impuestos: lo que la casa retiene y lo que tú declaras
  9. Lo que las apuestas de hoy no son
  10. Lo que conviene hacer antes de depositar
  11. Preguntas frecuentes

Cómo se elige una ruta de apuestas hoy en México

El error de principiante no es elegir mal la casa. Es creer que existe la casa. Lo que existe en este mercado es un puñado de caminos que llevan a sitios muy diferentes entre sí, y la decisión real ocurre antes de mirar un momio.

Está la ruta del permiso mexicano: una marca que cuelga de un permisionario de la SEGOB, con centro de apuestas remotas autorizado, control de identidad, retenciones emitidas en un CFDI y una mesa de atención en español. Está la ruta del libro de casa grande, la de la marca que lleva veinte años en el mercado y vende familiaridad. Está la ruta del bono agresivo, donde el incentivo de bienvenida se lleva toda la publicidad y el rollover se lleva el resto. Y está la ruta del sitio que ya no está, la de las marcas bloqueadas desde noviembre de 2025 cuya situación judicial cambia cada pocos meses.

Ninguna de esas rutas es la correcta en abstracto. Lo que sí se puede escribir con precisión es a quién le queda cada una, y qué cuesta entrar por ahí.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 (congelamiento de cuentas de la UIF).

Un apostador con presupuesto de 500 pesos al mes no necesita el bono más grande del mercado. Necesita un momio que no lo desangre y un retiro que llegue a su cuenta. Un apostador que quiere apostar los domingos mientras ve el partido necesita apuestas en vivo y un retiro anticipado que responda. Alguien que apuesta por primera vez necesita, sobre todo, que la casa no lo esconda detrás de un rollover que no va a terminar nunca.

Ese es el mapa completo. Todo lo que sigue es el detalle de cada tramo.

Qué pesa más cuando comparas dos casas

La ficha de la tienda de aplicaciones importa más de lo que parece. Es el único documento público donde la marca habla con sus propias palabras, sin que nadie se lo redacte: ahí dice si el uso es para mayores de 18 años, qué métodos de depósito acepta, si tiene creador de apuestas, si enlaza términos y pautas de juego responsable. La ficha de la app de Codere México, por ejemplo, declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso no es marketing: es una declaración que la marca firma.

El pie de página pesa lo mismo. Caliente publica en el suyo el permiso DGG/SP/404/97 y presenta la autorización como emitida por la Secretaría de Gobernación, con su operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay; en el mismo lugar advierte que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Una casa que firma eso por escrito está diciendo, al menos, dónde se hace responsable.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.

Lo que no pesa: el tamaño de la marca ni la cantidad de anuncios.

Los momios que ves y el margen que no ves

Un momio no es un precio justo redondeado hacia abajo por amabilidad. Es un precio con el alquiler de la casa ya incluido, y el alquiler es lo que separa lo que tú crees que estás apostando de lo que realmente estás pagando.

La cuenta es sencilla y conviene tenerla en la cabeza. Toma un partido cualquiera, imagina que ambos lados pagan 1,90 y que solo hay dos resultados posibles. Suma las inversas: 1 ÷ 1,90 es 0,5263, y otra vez 0,5263 da 1,0526. El mercado reparte entre los dos resultados 1 ÷ 1,0526, o sea alrededor del 95 % de lo apostado; el resto, entre el 4,6 % y el 5,3 % según cómo se redondee el momio del ejemplo, se queda del lado de la casa. Ese margen no es un error del sistema ni una comisión que aparezca al final. Ya estaba dentro de los 1,90 cuando los viste.

Ahí está el detalle que a nadie le explican: cuanto más se aleja el momio de una cuota equilibrada, más ancho suele ser el margen, y no hay un letrero que lo avise. Un mercado de dos resultados es el caso más limpio. Súmale un tercer resultado —un empate en un 1X2, un mercado de más y menos con tres líneas vivas— y la suma de inversas crece sola. El hándicap con líneas raras, los momios de un partido de segunda división a las tres de la mañana, las combinadas armadas con equipos que nadie conoce: todo eso vive en un tramo más caro del mismo margen.

Para quien juega por gusto una vez al mes, un punto de margen es calderilla. Para quien apuesta cien veces al año con el mismo dinero, es la diferencia entre terminar arriba y terminar debajo, y esa es la razón por la que conviene comparar momios antes que bonos. Un bono de bienvenida se cobra una vez. El margen se cobra siempre.

Cómo se nota el margen sin calculadora

Hay una prueba rápida que funciona con cualquier par de momios parecidos. Si los dos lados de un mercado de dos resultados pagan exactamente lo mismo y ese número está por debajo de 2,00, el margen está ahí. Un mercado perfectamente equilibrado pagaría 2,00 y 2,00 y devolvería el 100 % de lo apostado; cualquier cosa por debajo es la casa cobrando su parte. Si los ves en 1,95, ya sabes que estás dejando más de dos puntos y medio sobre la mesa cada vez que apuestas a ese mercado concreto.

Y si el momio está muy arriba en un lado —1,10 contra 8,00— la asimetría no te está dando una oportunidad. Te está mostrando una probabilidad que el mercado considera casi cerrada, con el margen repartido de forma desigual para que el favorito pague todavía menos de lo que debería.

Bonos: qué te dan, qué te piden y qué te cuesta terminar el requisito

“Apuestas deportivas gratis” es la frase que más dinero mueve en este mercado y la que más veces significa otra cosa. Vale la pena desarmarla pieza por pieza, porque la diferencia entre un bono y una apuesta gratis no es de vocabulario.

Una apuesta gratis, en su forma estándar, es un boleto que la casa te paga si ganas pero cuyo importe no te devuelve. Eso suena mezquino hasta que lo comparas con la alternativa, y la alternativa es un bono en efectivo o un bono de bienvenida con requisitos de apuesta: dinero que aparece en tu cuenta, que hay que apostar varias veces, y que muchas veces se libera por tramos mientras el saldo queda atado.

El número que decide todo es el rollover, también llamado requisitos de apuesta. Es la cantidad que tienes que jugar antes de que ese saldo sea tuyo.

Aquí conviene poner un ejemplo con la oferta que sí está documentada. Sobre el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente circula la cifra de un rollover de 10 veces, tomada de reseñas de casas de apuestas y no confirmada por la marca: diez mil pesos de apuesta para liberar mil. Si juegas ese requisito con boletos de 200 pesos, son cincuenta boletos antes de ver un peso como propio. Y como solo cuentan las apuestas cuyo momio alcanza el mínimo que fije la promoción, no todo lo que juegues servirá.

Ese ejemplo, además, trae un problema de transparencia que un apostador debe reconocer cuando lo ve. El mismo bono sin depósito de Caliente aparece en reseñas distintas con plazos, momios mínimos y rollovers diferentes según quién lo cuente, y la propia página principal de la marca no aclara si sus dos ofertas de captación —$1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN— valen solo para apuestas deportivas o también para casino. Cuando una promoción se cuenta de tres maneras, la versión que vale es la que aparece en los términos de la casa el día que te registras, no la que viste en una comparativa.

El bono que se describe de dos formas distintas

Playdoit anuncia en su ficha de tienda $1,000 MXN de bono de bienvenida y, en un apartado distinto de la misma ficha, lo describe con primer depósito; en otro punto aparece sin depósito. No es una sutileza. Un bono que exige depósito y uno que no exigen son productos financieramente opuestos: el primero te obliga a poner dinero propio antes de recibir nada, y el segundo se cobra sin arriesgar un peso. Si la ficha de la marca no se decide, la única lectura honesta es que las condiciones no están claras y que no se puede planear con ellas.

Esa es, en miniatura, la regla general del mercado mexicano de bonos: el titular es una cifra y la letra chica es otra cifra, y la segunda es la que se paga.

Qué mira un apostador antes de aceptar un bono

El orden correcto de las preguntas no es “¿cuánto me dan?”. Es este: cuántas veces tengo que apostar el importe, qué momio mínimo cuenta, cuánto tiempo tengo, qué pasa si no termino, y de dónde sale el dinero si gano. Un bono con rollover alto y plazo corto se convierte en una obligación que caduca, y un bono en efectivo atado a un momio mínimo alto te empuja hacia los mercados más caros del catálogo. Ahí es donde el incentivo se come al incentivo.

Hay una segunda capa: el bono y el depósito que lo acompaña no son lo mismo. En los paquetes que exigen un primer depósito, el importe que hay que apostar se calcula sobre una base que puede ser solo el bono o el bono más el depósito, y esa diferencia puede multiplicar por dos el trabajo. Es la letra chica que más veces decide el resultado final de una promoción.

Y una tercera capa, que es la que casi nunca se mira: el bono que ganas es ingreso. Tributa. Ya llegaremos ahí con la retención y el CFDI, porque ese detalle conviene tenerlo claro antes de festejar un premio grande.

Cuando el requisito no está publicado con claridad, la jugada razonable no es adivinar. Es leer los términos en la propia casa antes de depositar, o aceptar el bono a sabiendas de que se está jugando con reglas que no verás completas hasta el primer intento de retiro.

Las nueve casas que se pueden revisar hoy

Antes de la lista, una advertencia que vale para todo el mercado: esto no es un ranking cerrado ni una recomendación. Las casas que aparecen aquí son las que operan bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación según lo que sus propias fuentes declaran. La lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número de permiso de esta página está confirmado oficialmente; los que aparecen vienen del pie de página de la propia marca o de una compilación pública que lo cita. Y una marca que no está en esta lista no está, por eso, sin permiso.

Permisos, titulares y qué dice cada marca de sí misma

Casa Permiso de la SEGOB según su fuente Lo que su propia ficha declara
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular Eventos Festivos de México (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas; acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias; enlaza términos y pautas de juego responsable; 18+
Betway 4184; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) —
1xBet DGJS/0002/2020; titular Entretenimientos Naturales (según una compilación pública, no confirmado oficialmente) Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) —
Pickwin Número no publicado: las compilaciones se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Apuestas previas y en vivo, quinielas y “survivors” con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real
Betcris Número no publicado: el pie de la marca y la tabla del propietario difieren; el pie muestra un número a nombre de Producciones Móviles, y el oficio DGJS/405/2018 menciona a Producciones Móviles y Paradise Riviera Gaming Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español; logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI como métodos de depósito, sin montos mínimos
Caliente DGG/SP/404/97; titular del sitio Tecnología en Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente), mostrado en su propio pie de página Transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales; 18+
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (según una compilación pública, no confirmado oficialmente) Más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis; opera con permiso de la SEGOB, 18+, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. (según casasdeapuestaslegales.mx, no confirmado oficialmente) —

Dos cosas saltan de esa tabla. La primera es la cantidad de celdas vacías del lado derecho, y no es un descuido de redacción: son marcas cuyo permiso está documentado en su fuente y cuya ficha pública no describe el catálogo deportivo. Sobre Betway, Strendus y Novibet la información disponible cubre el permiso, no el producto. La segunda es que el número de permiso no siempre está a nombre de la marca que ves en pantalla. Casi nunca lo está. Un permisionario puede correr varias marcas, y por eso el nombre que aparece en el pie de página como titular —Producciones Móviles, Eventos Festivos de México, Libros Foráneos, Tecnología en Entretenimiento Caliplay— dice más sobre la estructura legal del negocio que sobre la casa donde vas a apostar.

Ahí está lo que un apostador debe entender de esta tabla: que el permiso es de alguien, y ese alguien no eres tú. Es un permiso temporal, un acto administrativo que la SEGOB otorga a un permisionario, y el artículo 31 del Reglamento lo declara intransferible. Lo que eso significa en la práctica es que tu cuenta no vive en la marca: vive en el permiso, y si el permiso cambia de manos o se extingue, tu cuenta no viaja con el logo.

Vale la pena un comentario sobre el caso de 1xBet, porque es el más ilustrativo del desorden documental del sector. La compilación que cita el permiso DGJS/0002/2020 no pudo confirmar el dominio de la marca ni la lista oficial, y la aplicación aparece en la tienda a nombre de una empresa distinta de la que la compilación señala como titular. No es un dato que pruebe nada malo. Es un dato que prueba que la verificación del permiso en México es hoy un ejercicio de arqueología, y quien apueste debe hacerlo sabiendo que el papel que respalda la casa donde deposita puede tener tres versiones.

Playdoit: el catálogo más ancho y el bono peor explicado

Playdoit es la casa que más deportes distintos pone en la misma pantalla. Su ficha declara futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports, con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, una herramienta llamada “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las veinticuatro horas. Para quien apuesta por gusto y cambia de deporte según la temporada, ese catálogo es la diferencia entre una cuenta útil todo el año y una cuenta que solo sirve de agosto a mayo.

El lado incómodo es el bono. Los mismos $1,000 MXN aparecen descritos como bono sin depósito en un apartado y con primer depósito en otro, dentro de la misma ficha. Ninguna de las dos versiones se puede verificar desde fuera, y esa ambigüedad no es un detalle de redacción: cambia por completo lo que el apostador tiene que poner de su bolsillo para acceder al incentivo.

En métodos de pago, la marca acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos. La app figura en la tienda a nombre de Atracciones America S.A. de C.V., salió en agosto de 2021 y su versión vigente es del 22 de octubre de 2026, lo que indica una marca que sigue en mantenimiento activo y no un cascarón abandonado.

La lectura de esta casa es que su fortaleza está en la cancha, no en la promoción. Quien llegue buscando el bono más limpio del mercado va a tener que hacer preguntas antes de depositar; quien llegue buscando dónde poner un boleto de tenis un martes por la noche tiene aquí el catálogo más completo de la lista.

Betway: permiso documentado y ficha muda

Betway aparece aquí con un permiso citado —el 4184, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.— y con una ficha pública que no describe el catálogo deportivo. Eso deja al apostador con un dato y un hueco.

El dato es de los más útiles de la tabla, porque el titular es una empresa de frontón: la casa se apoya en un permisionario con local físico, exactamente el esquema que el Reglamento permite. El hueco es todo lo demás. Si lo que quieres saber es qué deportes cubre, si tiene apuestas en vivo o si acepta OXXO, este no es el lugar donde lo vas a averiguar.

Para el apostador que ya conoce la marca y solo necesita confirmar que su operación en México cuelga de un permiso, el dato alcanza. Para quien está decidiendo entre dos casas por la primera vez, aquí falta material y lo razonable es ir directo al programa de apuestas de la marca antes de registrarse.

1xBet: catálogo enorme y un titular que no coincide con la app

1xBet llega con el catálogo más poblado de la tabla después de Playdoit: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. El programa de lealtad es la parte que más veces se pasa por alto y la que más importa a quien apuesta todas las semanas: un sistema de niveles premia la constancia, mientras que un bono de bienvenida premia una sola noche.

Alrededor del permiso hay ruido. La compilación que cita el número no pudo confirmar el dominio de la marca ni abrir la lista oficial, y la aplicación aparece en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que la compilación nombra como titular. Ese desajuste entre el nombre que opera la app y el nombre que sostiene el permiso es exactamente el tipo de detalle que un apostador no puede resolver desde su casa.

La marca sirve a quien ya conoce el producto y quiere transmisión y estadísticas en la misma pantalla. No sirve a quien busca un expediente ordenado, porque el que hay no lo es.

Strendus: el permiso con tres números y un titular en disputa

Strendus es el caso más extremo de contaminación documental de la lista: tres números de permiso citados —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y un titular que la propia compilación deja en el aire, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según quién lo cuente. No hay ficha pública que describa el producto, así que la casa llega a esta comparación con expediente y sin catálogo.

Aquí la lectura honesta es incómoda para la marca. Que una compilación no logre decidir el nombre del titular no prueba que la operación sea irregular; prueba que la información pública disponible sobre ella no permite una verificación limpia. Y eso, para el apostador, es una razón concreta para leer los términos y las condiciones directamente en la casa antes de depositar, no una razón para descartarla sin mirar.

Quien apueste aquí lo hará porque alguien se lo recomendó o porque ya tiene cuenta. No porque esta página le haya dado un motivo.

Pickwin: quinielas y survivors en el mismo catálogo

Pickwin no compite por el boleto deportivo suelto. Su oferta combina apuestas previas al partido y apuestas en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, más casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Las quinielas privadas son la parte interesante: apuntan a grupos que juegan entre ellos, que es un formato de casa más que de apostador individual.

Sobre su permiso hay un problema doble. El número no se publica porque las compilaciones se contradicen entre sí, y una de ellas da precisamente el número que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. El titular que sí se nombra es Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora.

Ese solapamiento es la mejor lección de toda la lista: en México varios sitios pueden colgar del mismo permisionario, y por eso el número de permiso no identifica a una marca. Identifica a la empresa que sostiene la operación, y esa empresa puede correr dos o tres marcas distintas a la vez. Quien use la presencia de un número como prueba de que la casa es seria está leyendo el dato al revés.

Pickwin le queda a quien quiera jugar la quiniela de la oficina con dinero real y de paso mirar un partido en vivo. No le queda a quien busque la marca más conocida del mercado.

Betcris: parlay del mismo juego, retiro anticipado y dos números que no cuadran

Betcris es el operador con la propuesta de producto más específica de la lista. Su app destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores con nombre y apellido, retiros rápidos, métodos de pago locales y atención en español. Es un catálogo construido para quien no se conforma con el 1X2 y quiere apretar el boleto dentro del partido.

Los métodos de depósito que muestra su página principal son de los más amplios del grupo: logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI, sin montos mínimos indicados. Esa ausencia de mínimos vale tanto como la lista: una casa que no anuncia un depósito mínimo deja la puerta abierta a quien empieza con poco, y en México eso no es un detalle menor.

El permiso deja una grieta visible. El número del pie de página de la propia marca muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles, y la tabla del propietario da otro; el oficio DGJS/405/2018 que aparece en el pie menciona a Producciones Móviles junto con Paradise Riviera Gaming. En la parte empresarial, la ficha de la app la publica TV Global Enterprises Ltd., con una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 —un dato que conviene leer con precisión, porque una licencia de Malta no es un permiso mexicano y no sustituye al permiso de la SEGOB— y la app funciona además en Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras. Es un operador regional que trabaja con varios paraguas a la vez.

La app salió en julio de 2018 y su versión 3.2.1 es del 28 de septiembre de 2026. Para quien busca un parlay bien armado o quiere meter una apuesta a un jugador concreto, esta es la propuesta más afinada del grupo. Para quien quiera un único papel que le explique todo bajo el que opera, no lo hay.

Caliente: la marca que todo el mundo ya conoce

Caliente no necesita presentación en México y su propia ficha lo sabe. La app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas bajo el nombre “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se declara solo para mayores de 18 años. La publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., la versión vigente es la 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y el mismo nombre de operadora aparece en el pie de página de caliente.mx junto al permiso DGG/SP/404/97.

La ventaja de una marca así no es el catálogo, que es completo. Es que lleva décadas operando, factura en pesos, atiende en español mexicano y tiene sucursales físicas donde preguntar. Para un apostador que quiere poder ir a reclamar en persona si algo se atora, ese detalle no tiene precio.

El problema son los bonos, y ya lo dijimos: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN anunciados en su encabezado, sin que la página aclare si ambas ofertas aplican solo a apuestas deportivas, y un rollover de 10 veces sobre el bono sin depósito que viene de reseñas y no de la marca. La cifra en el anuncio es grande. La cifra en los términos es más grande.

Caliente es la ruta de quien valora que la casa exista mañana igual que hoy. Su punto débil es el que comparte todo el sector: la promoción se cuenta mejor de lo que se explica.

Codere: muchos deportes, momios mejorados y avisos de juego responsable

Codere llega con dos cosas que casi ninguna otra casa de la lista pone en la misma frase: más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis en el catálogo, y permiso de la SEGOB, uso limitado a mayores de 18 años, avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta declarados en la ficha de su app.

Esa segunda parte merece leerse despacio, porque es la única ficha del grupo que menciona explícitamente una política de cierre de cuenta. Para un apostador que quiere poder irse —cerrar, retirar, dejar de recibir promociones— esa mención escrita vale más que cualquier bono. La app figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026.

El permiso citado son dos números, DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según una compilación pública que no pudo abrir la lista oficial. Y su bono de bienvenida anunciado es de hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO.

Ojo con el “hasta”. Un bono de hasta 7,000 pesos es un techo condicionado por el importe que deposites, y quien deposite mil pesos no va a ver siete mil. La cifra grande describe el mejor caso, no el caso normal.

Codere es la ruta de quien quiere catálogo amplio y una casa que hable de juego responsable en su propia ficha. El bono es el gancho menos transparente de su propuesta.

Novibet: permiso citado, producto sin describir

Novibet cierra la lista con un permiso citado —DGJS/DCRCA/1121/2020, a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según una compilación que no pudo abrir la lista oficial— y sin ficha pública que describa el catálogo deportivo.

Para el apostador mexicano esto significa algo concreto: la marca está en el grupo de casas cuya operación en México se puede rastrear hasta un permiso, pero cuya oferta deportiva hay que ir a mirar en su propio programa de apuestas. Si buscas comparar momios, mercados o métodos de pago antes de registrarte, aquí vas a hacerlo directamente en la casa.

Esa asimetría es la que define el grupo: la mitad de la lista tiene expediente y catálogo; la otra mitad tiene uno de los dos. Y quien compara casas en México, hoy, tiene que aprender a leer las dos columnas por separado.

Qué dice la ley mexicana y qué no dice

Aquí está el nudo de todo. La Ley Federal de Juegos y Sorteos se publicó en el Diario Oficial el 31 de diciembre de 1947, y su lógica es la de la prohibición con excepciones: prohíbe los juegos con apuesta y las apuestas en el país, y autoriza únicamente los que la propia ley permite. Su artículo 7 faculta a la Secretaría de Gobernación para otorgar permisos e inspeccionar; el artículo 8 le permite clausurar establecimientos no autorizados; el artículo 9 impide que un local de apuestas funcione cerca de escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 obliga a estados y municipios a cooperar en la vigilancia.

El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, aprieta la tuerca. Su artículo 1 somete a autorización, control e inspección los juegos con apuestas y los sorteos, con excepción de los de la Lotería Nacional, y reserva la materia a la jurisdicción federal. Su artículo 2 declara prohibida toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista. Su artículo 3 define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. El artículo 28 nombra los dos tipos relevantes para las apuestas —los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos— y el artículo 31 establece que los permisos son intransferibles. El artículo 29 carga a los permisionarios de apuestas remotas obligaciones concretas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, reportes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianza.

Lo que ningún artículo dice es “internet”. No hay un tipo de permiso digital, no hay un régimen propio para los sitios en línea, y no hay una autoridad distinta de la SEGOB para autorizarlos. La práctica documentada es que los sitios en línea no pueden sostener permisos digitales independientes y cuelgan del permiso de un permisionario autorizado con local físico. La palabra correcta es “permiso”. Llamarlo licencia es traducir mal el sistema, y traducirlo mal lleva a comparar casas mexicanas con parámetros que aquí no aplican.

Sobre la lista de permisos hay un hueco práctico. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o debería publicar— un PDF con los sitios autorizados, y ese documento no pudo abrirse al momento de esta revisión. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos del sector se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esa discordancia, aquí no se publica ningún conteo como cifra firme ni ningún número de permiso como oficial.

Y la reforma no ha llegado. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 —reportado el 13 de octubre de 2026— y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado y no es ley. Una iniciativa que busca derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, es una propuesta, no una norma. Quien lea esas noticias y crea que ya cambió algo, está leyendo el futuro como si fuera presente.

Edad, identidad y verificación

El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad el acceso a las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el “cruce de apuestas”, pero no fija un número. Las marcas sí lo fijan: en sus fichas y pies de página declaran 18 años como mínimo, y así lo hacen Codere, Caliente y Playdoit en los documentos que esta página cita. Una cifra legal de edad para apostar no está establecida; lo que hay es la regla de cada casa.

En identidad, los operadores verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque los juegos con apuestas son una actividad vulnerable bajo la ley antilavado. Los documentos exactos que se exigen no están fijados en un artículo que se haya podido leer. En la práctica esto significa que un registro con identidad inventada no se sostiene, y que un retiro a nombre de otra persona se cae en la verificación.

Avisos y promoción: qué falta

No se encontró un artículo federal de publicidad en los textos del Reglamento revisados. Los reportes sobre horarios de transmisión —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no ley. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida tampoco son ley.

Lo que sí aparece, según un reporte secundario, es que la publicidad muestra la clave del permiso oficial y avisos de juego responsable. Y hay un dato de mercado que importa más que cualquier norma: después del alza del IEPS, los operadores rediseñaron los bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Cuando la fiscalidad sube, el primero en encogerse es el incentivo.

Cómo se protege el jugador y qué no existe en México

Empecemos por lo que no existe, porque es lo que más se malentiende: México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista única donde una persona pueda pedir que ninguna casa la deje apostar. La autoexclusión aquí es voluntaria y operativa: cada casa ofrece sus propias herramientas —pausas, límites de depósito, límites de pérdida, autoexclusión interna— y esas herramientas valen exactamente lo que vale esa casa.

Eso cambia la estrategia de protección de una manera que conviene decir sin rodeos. Si tienes problema en una casa, escribir al soporte de esa casa funciona. Si tienes problema en cuatro casas, tienes que escribir a cuatro. Y si mañana abres cuenta en una quinta, empiezas de cero. No hay una autoridad a la que pedir que te cierren todas las puertas de golpe.

Tampoco existe un límite legal de depósito o de pérdida de aplicación general, ni una cuenta temporal obligatoria para apostadores nuevos. Lo que hay son límites que cada casa decide ofrecer, y esos límites hay que activarlos antes de que la racha mala empiece, no durante.

Límites, pausas y autoexclusión: dónde se piden

Los límites se fijan en la cuenta, y casi siempre tienen una característica que la gente descubre tarde: se endurecen rápido y se relajan despacio. Bajar un límite de depósito suele aplicarse de inmediato; subirlo o quitarlo normalmente tiene una espera o exige confirmación adicional. La razón es evidente y también es la razón por la que conviene ponerlos en frío: la herramienta está diseñada para protegerte de ti mismo a las dos de la mañana, y para eso tiene que ser más lenta al aflojar que al apretar.

Una pausa es la herramienta más subestimada del grupo. No cierra la cuenta, no borra el historial, no requiere hablar con nadie: la cuenta queda en silencio unos días o unas semanas y después vuelve sola. Para quien juega más de lo que quiere un fin de semana largo, es el mecanismo más útil y el menos publicitado.

La autoexclusión es el paso siguiente, y aquí sí conviene la precisión: es voluntaria, la ofrece cada casa, y su alcance termina donde termina esa casa. Nadie avisa a las demás. Nadie avisa al permisionario. Es una decisión personal que cada operador ejecuta por su cuenta.

Lo que las propias casas publican

Hay un patrón que vale la pena notar en los documentos que sí son públicos. Codere declara en la ficha de su app que cuenta con permiso de la SEGOB y medidas de juego responsable. Caliente pone en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable. Playdoit enlaza términos y pautas de juego responsable en su ficha y declara el uso para mayores de 18. La app de Caliente Deportes se declara solo para mayores de 18.

Ese conjunto de declaraciones no es un sistema de protección. Es una declaración de intención firmada por cada marca, y sirve para una cosa concreta: saber si la casa tiene una sección de juego responsable donde buscar una herramienta antes de necesitarla a las prisas.

La prueba práctica es simple. Abre la cuenta, busca la sección de juego responsable, mira si existen límites de depósito y de pérdida, y fíjalos en un número que no te incomode en una semana normal. Si esa sección no existe o no está a un clic de la pantalla principal, ya sabes qué clase de casa tienes.

El bloqueo: por qué dos marcas grandes no están disponibles

Aquí está el asunto que más confusión genera y el que exige más cuidado al escribirlo, porque cambia cada pocos meses.

Betano está bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas en el marco de una operación más amplia: el 11 y 12 de noviembre de 2025 esa unidad identificó trece casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano —de Ganador Azteca, Grupo Salinas— quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025, un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito no relacionado con apuestas. En marzo de 2026, un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026, la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. En 2026 se cerraron además alrededor de veinte casinos físicos.

Con esa secuencia en la mano, la única manera honesta de escribir el estado de esas marcas es con fecha. No están abiertas y no están cerradas: están en una situación inestable que se resuelve en tribunales, y cualquier afirmación de presente caduca antes de publicarse. Quien tenga saldo en una marca bloqueada ya sabe lo que eso significa: el dinero puede quedar congelado mientras se decide en otra parte.

Por eso estas dos marcas no aparecen entre las nueve revisadas arriba. No es una opinión sobre ellas. Es que en este momento no se puede escribir con precisión qué son.

La ruta del permiso mexicano frente a la ruta offshore

Aquí la elección se vuelve concreta, y conviene ponerla en términos de lo que cada camino entrega y lo que cada uno deja fuera.

La ruta del permiso mexicano entrega cuatro cosas. Un foro legal mexicano donde reclamar. Un permiso de la SEGOB, con titular identificable y número publicado aunque no esté confirmado oficialmente. Controles de identidad y de prevención de lavado de dinero, con reportes a la UIF y al SAT. Y un CFDI de retenciones cuando corresponde gravar un premio. Nada de eso es glamoroso, y todo eso es lo que hace que un problema tenga una dirección a la que ir.

La ruta offshore entrega cero de las cuatro. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano, y eso no cambia porque el sitio acepte pesos, tenga atención en español o patrocine un equipo de la Liga MX. Sin permiso mexicano no hay foro mexicano, no hay retención emitida por nadie, no hay reporte a la UIF hecho por tu operador. Y hay un riesgo que no es teórico: un operador bloqueado puede dejar saldos congelados, como muestran los casos de noviembre de 2025.

Ese es el punto que casi nunca se escribe completo. Apostar en un sitio sin permiso no es un delito establecido para el apostador, y no hay una multa o una pena tipificada para quien solo juega en un sitio no autorizado que esta página pueda citar. Tampoco hay una exención. Lo que hay es un terreno sin reglas a favor del jugador: sin registro al que apelar, sin retención emitida, sin nadie obligado a devolverte un saldo si el sitio decide que no.

Y la advertencia que aplica a las dos rutas por igual: en ninguna de las dos existe un registro nacional de autoexclusión. La protección del jugador, en México, es una conversación entre la persona y cada casa. La diferencia es que en la ruta del permiso esa conversación tiene un tercero a quien escalarla.

Impuestos: lo que la casa retiene y lo que tú declaras

Los premios de apuestas tributan, y quien los retiene es el operador. Esto es lo que conviene entender antes de que llegue el primer premio grande.

El impuesto sobre la renta trata los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados como ingreso de quien los recibe. El artículo 137 de la Ley del ISR pone la retención en manos del pagador: retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su impuesto no excede el 6 %, y 21 % cuando hay un impuesto estatal que supera ese 6 %. Ciudades como la Ciudad de México aplican un 6 % estatal sobre los premios, lo que lleva la carga total a alrededor del 7 %, según un reporte secundario.

Ese doble tramo explica una cosa que sorprende a mucha gente: dos premios idénticos pueden dejar cantidades distintas en la mano según dónde se generen. No es arbitrariedad de la casa; es el diseño de la ley.

La retención es un pago definitivo solo si quien recibe el premio presenta la declaración a la que esté obligado. Si no la presenta, el ingreso se acumula y la retención se acredita, con la diferencia que eso implica al momento de calcular el impuesto del año. Y los premios por encima de $600,000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, según el mismo reporte secundario.

Del lado del operador hay otro impuesto, y este conviene entenderlo sin exagerarlo. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La tasa estaba en 30 % y subió a 50 % con la reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025, en vigor desde el 1 de enero de 2026. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir con las obligaciones del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave.

Sobre cuál es la base de ese 50 % hay un desacuerdo que no conviene resolver a la ligera. El texto legal habla de “valor de la actividad”; la prensa habla de “monto total apostado”. Aquí no se escribe “50 % de lo apostado” ni “50 % de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos lecturas está sostenida por el texto que se pudo leer. Y esto tiene una consecuencia práctica interesante: si la base es el monto apostado, el impuesto es brutal y explica por qué los bonos se encogieron. Si es el ingreso bruto, es un costo de operación manejable y el encogimiento del bono responde a otra cosa. La respuesta cambia el diagnóstico del mercado entero.

Además, hay impuestos estatales de alcance variable: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. En un país donde cada estado puede moverse por su cuenta, la carga fiscal de un mismo premio no es una constante nacional.

Falta un caso y hay que decirlo tal como está: los premios provenientes de sitios sin permiso. El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio pagado por un sitio no autorizado no está establecido. Ante eso, la posición correcta no es inventar una respuesta sino decir lo que corresponde: consulta a un contador o a un asesor fiscal antes de asumir que un premio de un sitio sin permiso no tiene consecuencias.

Lo que las apuestas de hoy no son

Conviene decirlo porque el buscador está lleno de lo contrario: esta página no dice quién gana. Nadie sabe quién gana, y quien afirma que lo sabe no está vendiendo información, está vendiendo tu dinero.

Lo que sí se puede hacer con los momios es leerlos como lo que son: una estimación del mercado sobre una probabilidad, con el margen de la casa ya cocido dentro. Un momio de 2,00 no significa que el resultado tenga el 50 % de probabilidad. Significa que la casa cree que la probabilidad está en algún lugar cercano a ese territorio, y que ya cobró su parte. Entre esa lectura y un pronóstico hay un abismo, y el abismo se llama información que tú no tienes.

El torneo grande de 2026 ya se jugó. Cualquier página que hoy anuncie pronósticos para un campeonato que ya terminó está vendiendo humo viejo. La apuesta de hoy se decide con el partido de hoy, con la alineación de hoy, con la lesión de hoy. Nada más.

Un apostador que gasta más energía comparando momios entre casas que buscando pronósticos acierta más a largo plazo, porque el margen es lo único de este mercado que se puede conocer con certeza antes de que ruede el balón. El margen es el único pronóstico que nunca falla.

Lo que conviene hacer antes de depositar

Aquí va la secuencia práctica, en el orden en que conviene hacerla, porque el orden importa tanto como el contenido.

Antes de registrarte, verifica dos cosas en la casa: si su pie de página o su ficha declara el permiso de la SEGOB con un titular identificable, y si tiene una sección de juego responsable accesible. Son los dos documentos públicos que existen. Si no están, ya tienes una respuesta.

Al registrarte, entra a la sección de límites antes de hacer el primer depósito y fija un límite de depósito en un número cómodo. No lo fijes después de una racha mala, porque entonces estarás fijando un castigo, no una regla.

Antes de aceptar el bono, busca los términos. Necesitas cuatro números: cuántas veces hay que apostar, qué momio mínimo cuenta, cuánto tiempo hay, y sobre qué base se calcula el requisito. Si el bono se describe de dos formas distintas en la misma ficha, no hay manera de planear con él y la decisión razonable es no planear con él.

Antes de la primera apuesta, compara el momio del mismo partido en dos o tres casas. Una diferencia de dos o tres centésimas en un momio de dos resultados es un punto de margen, y un punto de margen en cien apuestas al año es dinero real que se queda del otro lado de la mesa.

Y cuando llegue el premio, recuerda que la casa retiene y emite un CFDI de retenciones. Ese papel no es un adorno: es el documento que necesitas para tu declaración anual si el premio es grande.

Nada de esto te va a hacer ganar. Todo esto te va a hacer perder menos, que en un mercado donde la casa cobra su margen en cada boleto es la única promesa que se puede sostener sin mentir.

Preguntas frecuentes

¿Cómo comprobar que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca el pie de página del sitio y la ficha de su aplicación: ahí las marcas publican el número de permiso y su titular. La propia Dirección General de Juegos y Sorteos publica una lista de sitios autorizados, aunque ese documento no siempre está accesible. Si no encuentras ni número ni titular en ningún documento público de la marca, trátalo como una señal de alarma antes de depositar.

¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con lo apostado y el momio?

Multiplica la cantidad apostada por el momio decimal. Si apuestas 500 pesos a un momio de 1,90, el retorno es de 950 pesos, de los cuales 450 son ganancia y 500 son tu propio dinero de vuelta. En una combinada, los momios de cada pata se multiplican entre sí y forman un solo precio: dos momios de 1,90 dan 3,61.

¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?

Suma las inversas de todos los momios del mismo mercado. En un partido de dos resultados a 1,90 y 1,90, esa suma da alrededor de 1,0526 y el mercado devuelve cerca del 95 % de lo apostado; la casa se queda el resto, entre el 4,6 % y el 5,3 % según el redondeo. Un dos resultados con ambos lados por debajo de 2,00 ya te está cobrando margen.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Cada casa ofrece sus propias herramientas dentro de la cuenta: pausas, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión interna. Se fijan desde la configuración o desde la sección de juego responsable, y conviene activarlos antes de empezar. Bajar un límite suele aplicarse de inmediato, mientras que subirlo o quitarlo normalmente exige una espera o una confirmación adicional.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso para quien los recibe y el operador retiene el ISR sobre ellos: 1 % cuando no hay impuesto estatal sobre el premio o este no supera el 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La casa emite un CFDI de retenciones, y la Ciudad de México aplica además un 6 % estatal.

¿Qué riesgos tiene apostar en una casa sin permiso en México?

Sin permiso mexicano no hay foro legal donde reclamar, ni retención emitida, ni reporte a la UIF hecho por tu operador. Un sitio bloqueado puede dejar saldos congelados, como ocurrió con las marcas deshabilitadas desde noviembre de 2025. Y en ningún caso existe un registro nacional de autoexclusión que te cierre todas las puertas a la vez.

Elaborado por el equipo de «Rounddeapuestas».

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