Apuestas de carreras de caballos 2026: el hipódromo está regulado y la app no
Datos actualizados a 6 noviembre 2026; los números de permiso que aparecen abajo se cotejaron contra los pies de página de cada operador y contra compilaciones de casas de apuestas mexicanas.

Hay una rareza en el mercado mexicano que conviene poner por delante, porque ordena todo lo demás: la única modalidad de apuesta sobre caballos que está escrita con nombre y apellido en un reglamento es la que se juega físicamente en un hipódromo, un galgódromo o un frontón. El “cruce de apuestas” existe como figura legal, con su sistema parimutuo, sus áreas restringidas y su prohibición absoluta de que un menor ponga un peso. Lo que un aficionado hace desde el celular un domingo por la tarde, en cambio, vive en un limbo: la ley de 1947 prohíbe los juegos de apuesta y permite solo los que autoriza, el Reglamento reformado en noviembre de 2023 prohíbe lo que no prevé expresamente, y como ninguna norma nombra la apuesta en línea, la solución práctica que encontró el mercado fue colgar cada sitio de un permiso de la Secretaría de Gobernación otorgado a un permisionario con local físico. Un solo permisionario puede sostener varias marcas. Eso no es una licencia digital, aunque la publicidad lo pronuncie como si lo fuera.
La consecuencia para quien lee esto con un celular en la mano es sencilla: elegir casa de apuestas aquí no es elegir momio alto contra momio bajo, es elegir entre caminos con distinta protección. Un operador con permiso mexicano trae foro legal mexicano, controles de identidad y de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio causa impuesto. Uno que opera desde fuera no trae nada de eso. Y como no hay un registro nacional de autoexclusión, tampoco existe la red de seguridad que en otros países ata al jugador con la casa de la esquina. El bloqueo de 2025 y 2026 contra bet365 y Betano muestra hasta dónde llega ese hilo y con qué facilidad se corta: cuentas congeladas, sitios que un día funcionan y al siguiente no, amparos que un juez concede en marzo y que en octubre se vuelven a suspender. Nadie debería construir un plan de fin de semana sobre una plataforma cuyo estado cambia tres veces en un año.
Aquí va, entonces, el recorrido completo. Primero el calendario y la oferta de carreras, que es más ancha de lo que sugiere el buscador; después las nueve casas que sí se pueden nombrar con un permiso detrás, cada una con lo que la distingue; luego los fundamentos del momio y de lo que realmente paga un boleto; enseguida el marco legal mexicano con sus artículos, su autoridad y su reforma pendiente; y al final la parte que muy pocos artículos escriben, las salvaguardas que existen, las que no existen y lo que le cuestan a un presupuesto real.
Índice de contenidos
- Calendario y oferta: qué se corre en 2026 y qué se apuesta sobre las carreras
- Las nueve casas con permiso de SEGOB que se pueden nombrar
- Mecánica del momio: la aritmética que decide lo que te queda
- Las nueve casas, una por una: quién es quién en la hípica mexicana
- El marco legal mexicano: permiso, autoridad y lo que todavía no es ley
- Protegerse: las salvaguardas que existen, las que no y lo que cuestan
- Preguntas frecuentes sobre apuestas de carreras de caballos en México
Calendario y oferta: qué se corre en 2026 y qué se apuesta sobre las carreras
Las carreras planas se corren directamente entre dos puntos, sobre una pista recta o sobre un óvalo. Las de obstáculos —steeplechase y vallas— llevan otro nombre en las islas británicas, National Hunt, y otra lógica: el caballo no solo corre, salta. Esa división elemental decide casi todo lo que viene después, porque el tipo de prueba cambia la lectura que el aficionado hace de cada ejemplar y, con ella, el momio.

La distancia es el segundo dato que ordena la oferta. Hay carreras planas desde 440 yardas, unos 400 metros, hasta más de cuatro millas, alrededor de 6,4 kilómetros. Lo habitual, sin embargo, está en un tramo intermedio: entre cinco y doce furlongs, es decir, entre 1,0 y 2,4 kilómetros. Para un aficionado mexicano acostumbrado al lenguaje del hipódromo de las Américas o de Agua Caliente, ese rango de cinco a doce furlongs es el pan de cada día, y es también el que domina la oferta de transmisión y de apuestas en vivo en las aplicaciones.
El tercer eje es el peso. En una carrera de hándicap la autoridad asigna a cada caballo una carga distinta según su capacidad, y el reparto es precisamente lo que iguala la prueba. En una carrera de condiciones todos llevan el mismo peso, con ventajas concedidas a los caballos más jóvenes y a las yeguas. Un lector que alguna vez miró una pizarra y no entendió por qué el favorito cargaba más kilos que el resto ya tiene la respuesta: no era un castigo, era la mano del hándicap haciendo su trabajo.
Dónde entra el aficionado mexicano: el hipódromo, el galgódromo y el frontón
El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos mete a los hipódromos, a los galgódromos y a los frontones en la misma categoría: espectáculos en vivo con “cruce de apuestas”, y define ahí el sistema parimutuo. Es una figura vieja, y se nota. En el parimutuo no hay una casa que fije momio contra ti; hay un pozo que se reparte entre los boletos acertados, con la administración llevándose su tajada antes del reparto. El momio que aparece en la pizarra es la estimación de ese reparto en el instante en que lo miras, y por eso en una pista de verdad el momio se mueve hasta el último minuto antes de la salida.

Los titulares de permisos de hipódromo pueden además obtener un permiso complementario de apuestas remotas, según el artículo 28 del Reglamento. Ahí está la bisagra entre la pista y el celular: el mismo permiso que autoriza un recinto puede extenderse a la operación a distancia. Y ahí está también la razón por la que en México los sitios de apuestas serios siempre acaban mostrando el nombre de un permisionario con ladrillo, no el de una sociedad pantalla.
Ese detalle tiene precio. Un permiso complementario es una extensión de un permiso de espectáculo, no un título independiente, así que el aforo legal de la operación remota depende de que el permiso base siga vivo. Cuando la autoridad aprieta, no aprieta contra la marca: aprieta contra el permiso. Y el permisionario, que tiene un negocio físico que proteger, no siempre pelea la misma batalla que la marca digital de turno.
Ferias, temporadas y carreras de un día
La oferta de carreras no se agota en la pista grande. Los hipódromos y galgódromos mexicanos operan por temporadas y por programas, y alrededor de ellos se organizan jornadas de feria y reuniones de un solo día que alimentan buena parte del catálogo de apuestas nacionales. Para el apostador, esa estructura importa más de lo que parece: un programa corto y disperso produce pozos pequeños y momios volátiles, mientras que una reunión grande concentra dinero y estabiliza los precios a lo largo de la jornada.
El calendario internacional corre en paralelo al local. Las carreras de obstáculos tienen su propia temporada y su propio público, y para mucha gente son el primer contacto con la modalidad, porque un salto se entiende sin conocer la genealogía del caballo. Lo que no hay que confundir es cobertura con certeza: la lista de reuniones que ofrece un operador puede ser larga y el análisis disponible dentro de la aplicación, corto.
De la pista al móvil: lo que la aplicación pone entre tú y el boleto
La app para apostar carreras de caballos no es un producto aparte en México. Es la misma aplicación deportiva con un catálogo de hípica dentro, y eso explica tanto sus virtudes como sus huecos. Codere México cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, su “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y advierte que es solo para mayores de 18 años. Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Rushbet ofrece apuestas en vivo con transmisión de NFL, MLB y ligas europeas de futbol, además de casino y casino en vivo. 1xBet suma apuestas en vivo, transmisión, estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad.
Lo que se ve en esa enumeración es una paradoja útil: todas estas aplicaciones llevan apuestas en vivo y transmisión, y sin embargo ninguna de las fichas consultadas trata la hípica como un vertical propio. El aficionado a las carreras que llega a una de ellas encuentra la misma interfaz que el del futbol, y la misma ayuda. Quien espere una herramienta dedicada al hándicap —un historial de carreras, un parte de pesos, un análisis de forma— va a tener que buscarla fuera. La app para apostar carreras de caballos, en el mercado mexicano, es sobre todo una app de deportes que además tiene caballos.
Hay tres claves de búsqueda que conviene desactivar de entrada. La más inocua es “apuestas de carreras de caballos gratis”: gratis significa apuesta de bienvenida o apuesta gratis promocional, no un boleto sin dinero de por medio. La segunda, “trucos apuestas carreras de caballos”, apunta a un sistema infalible, y un sistema infalible sobre un pozo que se reparte entre aciertos es matemáticamente imposible de sostener. La tercera, “tipos de apuestas carreras de caballos”, es la única con contenido real: sencilla, combinada y en vivo son las tres formas básicas, y su diferencia está en cómo se multiplican los momios y en cuándo se cierra el boleto.
Las nueve casas con permiso de SEGOB que se pueden nombrar
Antes de la lista, la advertencia que la propia lista hace necesaria. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica su relación de autorizados, y en octubre de 2026 esa publicación no se pudo abrir. Por eso cada número que sigue viene del pie de página de la propia marca o de una compilación de sitios especializados, y va con el nombre de quien lo afirma y con la marca de que no está confirmado oficialmente. Dos compilaciones se contradicen entre sí en más de un caso; donde se contradicen, aquí no se imprime ningún número, porque un dato dudoso presentado como firme es peor que un hueco.
Conviene insistir en la palabra exacta: permiso, no licencia. El Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y esa temporalidad no es retórica. Un permiso se modifica y se extingue, mientras que una licencia extranjera de otro país vive en su propio calendario.
Las nueve marcas de la tabla no son todo el mercado. La ausencia de una casa en esta lista no significa que no tenga permiso, y la presencia tampoco es un aval de calidad: solo dice que su publicación o su compilación la sitúa dentro de un permiso al que se puede rastrear un titular.
| Marca | Permiso de SEGOB, según la fuente citada | Lo que su propia ficha dice del catálogo |
|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según Casas de Apuestas Legales; no confirmado oficialmente; las compilaciones difieren sobre el titular | Su permiso figura en sus páginas; la marca se presenta como operador con permiso de la SEGOB |
| Betway | Permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según Casas de Apuestas Legales; no confirmado oficialmente | Aparece con permiso de la SEGOB; el titular es un permisionario de frontón |
| Betcris | Sin número impreso: el número del pie de página de su sitio y el de la compilación del propietario difieren; el titular nombrado es Producciones Móviles | Su pie de página declara además licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, con empresa del sitio TV Global Enterprises Ltd. |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según Casas de Apuestas Legales; no confirmado oficialmente | Opera con permiso de la SEGOB según esa compilación |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales; no confirmado oficialmente; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. | Su ficha de aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio caliente.mx; no confirmado oficialmente; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Su pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según Casas de Apuestas Legales; no confirmado oficialmente | Cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo, transmisión, casino en vivo, “Playboost”, retiro anticipado y atención 24 horas |
| Pickwin | Sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí; el titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Se presenta con permiso de la SEGOB de su permisionario |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas Legales, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; la App Store publica la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular nombrado | La app ofrece apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, más bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad |
La lectura que hay que hacer de esa tabla no es cuál número es más bonito. Es que solo una de las nueve marcas —Caliente— muestra su número en su propio pie de página; las demás llegan a través de una compilación de terceros, y dos de ellas ni siquiera eso, porque las fuentes se pisan entre sí. Y hay un detalle que merece subrayarse: el número que una compilación atribuye a Pickwin es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. No es un error de dedo. Es la huella de un mercado donde un permisionario músculo sostiene más de una marca, y donde la marca visible rara vez es la que responde ante la autoridad.
Mecánica del momio: la aritmética que decide lo que te queda
El momio, en México, es el precio. En España se le dice cuota, en Argentina también, y esa diferencia de vocabulario no es un capricho: la palabra momio arrastra la memoria del tablero de la pizarra, del precio que se mueve, del mercado que respira. Cuando alguien teclea “apostar carreras de caballos” esperando una cifra fija, se está perdiendo lo más importante de la hípica: que ese número casi nunca es fijo, y que en el parimutuo ni siquiera es un precio ofrecido, sino una estimación de reparto.
Donde sí hay un precio fijo es en el mercado de la casa, y ahí la aritmética es la misma que en cualquier deporte. Con un momio decimal, lo que devuelve un boleto ganador se obtiene multiplicando la cantidad apostada por el momio. Simple: si pones 500 pesos a momio 1,90 y aciertas, el boleto vuelve con 950 pesos. De esos 950, 450 son ganancia y 500 son tu dinero de vuelta, algo que conviene recordar cada vez que el mostrador de premios parece más generoso de lo que es. En una combinada o parlay los momios de cada selección se multiplican y forman un precio único; el ejemplo habitual de combinada explica de un golpe por qué un parlay de tres favoritos a momio bajo paga tanto: tres precios de 1,90 encadenados dan 6,86, y la probabilidad implícita de acertar los tres, leída honestamente, es bastante menor que la de acertar cualquiera de ellos por separado.
En la pista, el mecanismo es otro. El pozo se forma con todo lo apostado, la administración retiene su parte y el resto se reparte entre los boletos acertados. Si muy pocos boletos aciertan, el reparto por peso sube; si acierta medio hipódromo, baja. Es la razón de que un caballo sin credenciales pueda aparecer con un momio astronómico y de que ese momio sea un incentivo, no una promesa.
Cuánto se queda la casa, incluso cuando parece regalarte el precio
Aquí entra la parte que ninguna aplicación pone en su pantalla de bienvenida. Todo momio, en un mercado de casa, lleva dentro el margen del operador, y el margen no es un descuento ni una comisión que puedas negociar: ya está restado del precio que ves. Calcularlo es sencillo y sirve como termómetro de una casa. Con dos resultados complementarios a momio 1,90 y 1,90 —un ejemplo ilustrativo, no un precio cotizado hoy—, la suma de los inversos, 1 entre 1,90 más 1 entre 1,90, da un total de alrededor de 1,053. Dividiendo 1 entre esos 1,053 sale una fracción de reparto aproximada de 0,95, es decir, alrededor del 95 %; el margen es lo que falta hasta 100, alrededor del 5 %, y hay que leerlo con su condición: es el margen de ese mercado de dos resultados concreta y ese momio concreto, no el margen de la casa en todas sus apuestas. En un mercado con más resultados, con varios caballos en la pizarra, la suma de inversos crece, la fracción de reparto baja y el margen se ensancha.
Ese 5 % ilustrativo es la banda baja de lo que se ve en casas reguladas con mercados muy competidos; en pizarras de hípica amplias, con diez o doce ejemplares y momios largos en la cola, el margen suele moverse muy por encima de eso. Y la intuición que deja es incómoda: el margen no depende de tu puntería, sino de cuántos resultados haya en el mercado que juegues. Si un operador te enseña un solo momio brillante, ese brillante vive en un mercado donde la casa se quedó más de la cuenta en todos los demás.
Un ejemplo concreto para que la cifra no se quede en el aire. Un aficionado que apuesta 2.000 pesos en una jornada a un mercado con el margen del ejemplo entrega, en promedio estadístico, alrededor de 100 pesos a la casa en esa sola tanda. No se pierden de un golpe; se van dentro de cada precio, uno por uno, y no aparecen en ningún estado de cuenta. Con un margen de dos dígitos la sangría es varias veces mayor, y eso en una temporada de carreras —que se corre casi todas las semanas— es dinero real.
La probabilidad que el momio lleva escondida
Un momio no solo dice cuánto vuelve; dice, invertido, qué probabilidad le asigna el mercado a ese resultado. La lectura honesta de un precio de 1,90 se parece bastante a un 50 % nominal, y la diferencia entre ese 50 % que parece y el 47,5 % que realmente pagas es exactamente el margen filtrado hacia dentro. Esta traducción es la herramienta más útil que un apostador puede llevarse de un artículo sobre momios, porque convierte cada precio en una afirmación verificable: cuando una casa ofrece 1,60 a un favorito, te está diciendo que ese caballo gana más o menos dos de cada tres veces. Si crees saber por el programa de la reunión que gana menos, tienes una opinión, y la casa tiene razón estadística hasta que la reunión diga lo contrario.
Por eso el consejo técnico —y esto es análisis, no receta— es comparar el mismo mercado en dos casas antes de poner el boleto, no comparar el favorito con el que te gusta. En hípica esto último es especialmente tentador, porque un programa de carreras genera simpatías. La pizarra no simpatiza con nadie.
Dinero, saldo y peso mexicano
Todo lo anterior se juega en pesos mexicanos, y el detalle formal importa para no equivocarse en el saldo: en las cifras grandes el peso se escribe con coma en los miles y punto en los decimales, “$1.000 MXN” o “1.000 pesos”, al revés de lo que hace España. Los porcentajes van con espacio, “50 %”. Y el estado de cuenta que ve el aficionado refleja una operación con depósito, retiro y, donde el premio causa impuesto, una retención documentada con CFDI. Los métodos que acepta una casa son los que su propia página enumera: tarjetas, transferencia SPEI, monederos electrónicos y vouchers en tienda para depósito en efectivo. Winpot, por ejemplo, muestra los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay en su página principal, sin montos mínimos visibles y con banners de bonos de deportes y casino sin cifras. El retiro, en las casas con permiso, va a una cuenta a nombre del propio jugador: es una regla de identidad, no un capricho de facturación, y es la que impide que el premio de un tercero acabe en tu cuenta.
Las nueve casas, una por una: quién es quién en la hípica mexicana
La hípica que ofrecen estas plataformas es delgada en todas, y hay que decirlo antes de describir el primer detalle. Ninguna ficha consultada presenta un producto de carreras diferenciado, con partes de pesos, historial de ejemplares o análisis de forma; lo que presentan es una parrilla deportiva amplia con hípica dentro, casi siempre vía transmisión de ligas y torneos, y una buena dosis de mercados en vivo. Elegir entre ellas es, entonces, elegir por otra cosa: por el alcance del catálogo, por las herramientas de boleto, por la atención, por la forma en que tratan el límite de un apostador pequeño. Que es justo el ángulo que este recorrido defiende.
Strendus: el permiso triple y la marca que se lee en su propia página
Strendus llega a la comparación con tres números asociados a su registro: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Tres números son tres momentos administrativos distintos, y en la práctica son el mejor indicio de una marca que ha ido ampliando o renovando su operación a lo largo de casi una década. Sin embargo, la compilación que los recoge advierte algo incómodo: no coincide consigo misma sobre quién es el titular, y las dos razones sociales que aparecen —Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads— no son un detalle menor cuando lo que se intenta es rastrear responsabilidad.
Ese es el problema de fondo de este tipo de marca: el permiso vive en una sociedad, la operación vive en una plataforma, y entre las dos hay un acuerdo que el jugador nunca ve. Strendus no es una excepción; es el ejemplo más limpio de un patrón mexicano. Y para el apostador medio eso significa que, ante cualquier fricción —una cuenta bloqueada, un retiro retenido—, la vía formal no es la aplicación, sino la autoridad que otorgó el permiso.
Veredicto: la marca sirve bien a quien valora una trayectoria larga de permisos y una página propia que da la cara; quien necesite saber con precisión quién responde legalmente detrás de la cuenta se va a quedar con la pregunta abierta, porque en este caso las compilaciones no cierran.
Betway: un permiso de frontón grande para un catálogo deportivo
Betway aparece con el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. Es un caso interesante porque el titular no es un hipódromo: es una empresa de frontón, ese otro espectáculo de “cruce de apuestas” que el Reglamento mete en el mismo saco que las carreras y las carreras de galgos. La apuesta sobre caballos que ofrece Betway no descansa, entonces, en una pista, sino en la categoría administrativa más amplia.
El nombre titular importa en otra dirección: el Frontón México es una plaza con historia y con ladrillo, y eso da al permiso una solidez de origen distinta a la de una sociedad sin instalaciones. No hace al catálogo de hípica más profundo —no lo es—, pero sí aporta algo que un apostador prudente valora: un establecimiento físico identificable es un punto de contacto real cuando hay que aclarar algo que la aplicación no resuelve.
Veredicto: para el lector que prioriza que haya un establecimiento físico detrás, es una de las estructuras más claras de la lista; para quien busca profundidad en el programa de carreras, la ventaja se diluye, porque el catálogo hípico es el mismo paraguas deportivo que ofrecen las demás.
Betcris: la doble ventana, mexicana y maltesa
Betcris merece una lectura aparte porque su pie de página no se limita a declarar un permiso mexicano. Ahí aparecen dos cosas a la vez: el permiso de la SEGOB asociado a Producciones Móviles y una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, con TV Global Enterprises Ltd. como empresa del sitio. Además, según el oficio DGJS/405/2018 que recoge su propio pie, la operación va con Paradise Riviera Gaming S.A. de C.V.
Esa doble ventana tiene una consecuencia práctica que conviene decir sin adornos: un dato fiscal y de responsabilidad puede tener dos domicilios. La licencia maltesa se extiende por un periodo fechado, con día y mes de inicio y de fin, y ese tipo de permiso renovable es un compromiso de supervisión con su propio regulador europeo. Un jugador mexicano que reclama por una cuenta está, en la práctica, tratando con una estructura donde la marca, el permisionario local y la sociedad extranjera son tres piezas distintas.
Sobre el número mexicano, la marca y la compilación del propietario no ofrecen el mismo, y aquí no se imprime ninguno: publicar una cifra que dos fuentes discuten sería inventar una certeza. Lo que sí puede afirmarse es que la discrepancia es ella misma un dato: indica lo difícil que resulta verificar un permiso sin poder abrir la relación oficial de autorizados.
Veredicto: su atractivo es la transparencia de doble regulación, con una licencia europea fechada y un pie de página explícito; su debilidad es que la parte mexicana de la cadena es la que menos se puede comprobar, y quien apueste pensando solo en Malta debe recordar que la operación local no se rige por Malta.
Novibet: la estructura clásica del permisionario local
Novibet se presenta con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, y sin confirmación oficial. El apellido de la sociedad es revelador: “de la Frontera” apunta a la geografía del juego mexicano, que históricamente ha vivido pegada a la línea norte, donde el tránsito de aficionados y de dinero ha sido más intenso.
La marca no ofrece, en su registro público, nada que la aparte del resto: un número, un titular, ninguna confirmación oficial. En una comparación dominada por la transparencia, esa normalidad puede leerse como neutralidad o como falta de señales, según lo exigente que sea el lector. Lo que sí conviene destacar es que un permiso de 2020 es relativamente reciente frente a los de 2015 que aparecen en otros casos, lo que sugiere una incorporación más tardía al catálogo de marcas que operan bajo permiso ajeno.
Veredicto: es una opción sin aristas para quien busca una casa con permiso rastreable y no necesita una historia larga de renovaciones; el precio de esa normalidad es que casi todo lo que se sabe de ella viene de terceros y no de su propio pie de página.
Codere: la aplicación que sí enseña sus credenciales
Codere es, entre las nueve, la que mejor documenta su propio encuadre. Su ficha de aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Eso último —una política de cierre de cuenta publicada— no es un adorno: es la puerta por la que un jugador puede salir, y la mayoría de las fichas de tienda no la mencionan.
Su permiso aparece como DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas Legales, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, y sin confirmación oficial. En el producto, la aplicación cubre más de 30 deportes con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Esa combinación —mucho deporte, herramientas de boleto y avisos de responsabilidad en la misma ficha— la deja bien parada frente al lector que quiere saber con qué está tratando antes de registrarse.
Veredicto: el detalle que decide aquí no es el permiso, sino la política de cierre de cuenta publicada en la propia ficha; para un apostador que quiere una salida clara antes de entrar, eso pesa más que cualquier bono, y pocas marcas de esta lista lo ofrecen en su descripción.
Caliente: el único número que la marca publica por sí misma
Caliente es el caso atípico de la tabla: su permiso DGG/SP/404/97 se lee en el pie de página del propio sitio caliente.mx, no en una compilación de terceros. Para una lista en la que casi todo llega de segunda mano, eso es una diferencia material, y hay que valorarla como tal. El titular nombrado es Tecnología de Entretenimiento Caliplay, del Grupo Caliente, y la ficha de su app “Caliente Deportes” la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay S.A.P.I. de C.V., en versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026.
El número de 1997 tiene su propia historia: es anterior a toda la discusión sobre apuestas en línea y precede a la reforma reglamentaria de 2023. Visto con frialdad, significa que la operación digital de Caliente descansa en un permiso de otra era, extendido al mundo remoto por la vía del permiso complementario. También significa que la autoridad tiene un expediente antiguo y perfectamente identificable.
En lo que respecta a la protección del jugador, su pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Y su aplicación suma transmisión en vivo, su “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con la advertencia de ser solo para mayores de 18 años.
Veredicto: si el criterio es la verificabilidad del permiso, esta es la marca más fácil de comprobar de la lista, porque la fuente es ella misma; su punto débil es de otra naturaleza —un permiso de 1997 sostiene una operación digital de 2026, y esa distancia entre la antigüedad del título y la modernidad del producto es la que un lector exigente querrá mirar dos veces.
Playdoit: todo el catálogo, ninguna hípica propia
Playdoit entra a la comparación con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según Casas de Apuestas Legales y sin confirmación oficial. El número lleva la clave SCEVF, la misma familia de claves que aparece en otros permisos de la lista, lo que sugiere un trámite de espectáculos con apuestas más que un título deportivo específico.
Su aplicación es, de las revisadas, la que enumera el catálogo más ancho con detalles concretos: futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El retiro anticipado es, para el apostador de hípica, la función más relevante de esa lista: poder cerrar un boleto antes de que se resuelva es una herramienta de gestión de riesgo, y en una carrera en vivo —donde el momio se mueve con cada metro— la diferencia entre tenerla y no tenerla se nota.
Veredicto: para quien apuesta carreras en vivo y quiere la opción de salir antes del resultado, la combinación de atención permanente y retiro anticipado es un argumento real; quien busque datos de la propia pista no los va a encontrar aquí, y en eso la marca es igual que todas las demás.
Pickwin: cuando el permiso que se publica es el del vecino
Pickwin es el caso más incómodo de los nueve, y precisamente por eso el más instructivo. Su titular nombrado es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, y la compilación que cita un número le atribuye DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, mientras otra da DGJS/DCRCA/1584/2019. Hasta ahí, una discrepancia ordinaria. Lo llamativo es que el primer número es exactamente el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles.
Ahí no hay azar: hay un permisionario que sostiene más de una marca, y dos plataformas que comparten estructura legal aunque compitan por el mismo apostador. Para el lector, eso cambia el sentido de comparar ambas: no son dos caminos independientes, son dos puertas de la misma casa. Y pone en evidencia cuán poco útil resulta, en México, tratar el permiso como si fuera una seña de identidad de la marca.
Veredicto: la marca funciona como puerta de entrada a una estructura ya existente, y quien compare Pickwin contra Betcris debería saber que está eligiendo entre dos escaparates de una misma arquitectura legal; si lo que se busca es una casa con permiso propio y singular, este no es el lugar donde encontrarlo.
1xBet: el permiso cuya empresa no coincide con la app
1xBet cierra la lista con la advertencia más explícita de todas. La compilación que cita su permiso DGJS/0002/2020 reconoce no haber podido confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial de autorizados, y la App Store publica la aplicación bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular nombrado, Entretenimientos Naturales. Dos nombres para una operación es una señal que un lector cuidadoso no debería dejar pasar: significa que la responsabilidad comercial y la responsabilidad del permiso no viven en el mismo lugar.
Del producto se sabe bastante: la aplicación ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es un catálogo competitivo, con transmisión integrada y una mecánica de fidelidad poco frecuente en el mercado mexicano. También es la marca donde la distancia entre lo que se ve en pantalla y lo que se puede verificar fuera de ella es mayor.
Veredicto: su oferta de producto es amplia y su capa de fidelidad es la más elaborada del grupo; su problema es de rastreabilidad, y quien priorice claridad legal debería ponerla al final de su lista y resolver primero qué sociedad responde por su cuenta antes de depositar.
El marco legal mexicano: permiso, autoridad y lo que todavía no es ley
La autoridad es la Secretaría de Gobernación, y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, le encarga interpretar y aplicar la ley en la vía administrativa, y a la Dirección General autorizar, controlar, supervisar, expedir, modificar y extinguir permisos, además de sustanciar los procedimientos sancionadores. El Reglamento reformed en 2026 forma parte del mismo cuerpo que se reformó en noviembre de 2023; en su artículo 1 fija su alcance: autorización, control e inspección de juegos con apuestas y sorteos, salvo los de la Lotería Nacional, con jurisdicción federal.
La ley de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, y conviene leerla con esa fecha en la cabeza. Prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas y permite únicamente los que autoriza expresamente; la Secretaría otorga los permisos e inspecciona, según su artículo 7, cierra los establecimientos sin autorización, según el artículo 8, impide que un local de juego esté cerca de escuelas o centros de trabajo, según el artículo 9, y articula la colaboración de estados y municipios, según el artículo 10. Una norma escrita cuando la apuesta a distancia significaba una casa de apuestas con teléfono no podía prever una aplicación móvil, y esa es toda la historia del limbo mexicano en una frase.
El Reglamento define el permiso en su artículo 3 como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario. Entre los tipos relevantes para el juego de apuestas están los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, en el artículo 28, y en ese mismo artículo se abre la puerta que ya apareció más arriba: los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para la apuesta remota. El artículo 31 añade que los permisos son intransferibles, y el artículo 29 impone a los permisionarios de apuestas remotas cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, informes de operaciones sospechosas de lavado de dinero y fianza.
¿Un permiso o una licencia? La palabra que casi nadie usa bien
Los sitios en línea no pueden tener licencias digitales independientes: lo que existe es un permiso de un permisionario con base física, y muchas marcas extranjeras usan a un permisionario local. La consecuencia gramatical es tan importante como la jurídica, y llega hasta los pies de página: la palabra correcta es permiso, no licencia. Cuando una plataforma se autodenomina “licenciada”, está traduciendo del inglés una figura que en México no existe con ese nombre ni con esa independencia.
Esa confusión tiene un costo real. Un jugador que cree estar ante una licencia mexicana asume que hay una autoridad que responde directamente por la plataforma, con un número único, un titular claro y un procedimiento de reclamación identificable. Lo que hay, en cambio, es una cadena: la marca opera, el permisionario responde, la autoridad vigila al permisionario. Buena parte de la frustración que un apostador siente cuando un retiro se atora nace de ahí.
La lista oficial que nadie pudo abrir y los números que se contradicen
La Dirección General de Juegos y Sorteos publica una relación de sitios autorizados, y en octubre de 2026 esa relación no pudo abrirse. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y los recuentos de sitios de apuestas se contradicen entre reportes: uno habla de 136, otro de 30 a 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso este artículo no da un total y no imprime ningún número de permiso como oficial.
Lo que sí puede decirse es cómo comprobarlo por cuenta propia. El camino es el pie de página de la casa: ahí deben aparecer el nombre de la sociedad permisionaria y, en los casos mejores, el número. Después, contrastar ese nombre con la documentación que la propia plataforma entrega al abrir la cuenta. Y donde el número no aparece o aparece distinto según la fuente, hay una tercera vía que no depende de nadie: los términos y condiciones y la sección de juego responsable del operador, que son de lectura obligada antes del primer depósito y que casi nadie lee.
La reforma que no es ley y el IEPS que sí lo es
En octubre de 2026 la Secretaría terminó un anteproyecto destinado a sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado y no es ley; escribirlo como norma vigente sería el error más común y el más caro de este tema. Existe además una iniciativa que derogaría la ley de 1947 y crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión. También es una propuesta, con el mismo estatus que la anterior: nada.
Del lado fiscal, en cambio, hay una norma vigente y con fecha. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la LFJS. Ese porcentaje se reformó en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y entró en vigor el 1 de enero de 2026; antes era de 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con el bloqueo temporal del servicio digital como sanción para el incumplimiento grave, según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA.
Sobre la base hay que ser escrupulosos, porque es donde más se escribe de más. El texto de la ley dice “valor de la actividad”; la prensa lo ha leído como “monto total apostado”. Nadie debería leer de aquí que el 50 % se aplica sobre lo apostado ni sobre el ingreso bruto. Las entidades también gravan a su manera: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.
Mi casilla, mi identidad: edad, verificación y controles
El Reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad participar en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el “cruce de apuestas”, pero no fija una cifra. Las marcas, por su parte, declaran 18+ en sus propias fichas y pies de página. Una cifra legal única para el juego no está establecida, y esa diferencia entre la edad que declara la casa y la que fija el reglamento es un hueco que conviene conocer.
Sobre la identidad, los operadores verifican a sus usuarios con procedimientos KYC y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable conforme a la ley de prevención de lavado de dinero. Los documentos exigidos no están fijados en un texto legal consultable: cada casa los lista en su proceso de registro.
Y el detalle que más importa. Los menores de edad no pueden participar nunca en el cruce de apuestas de un hipódromo, por mandato del artículo 5 del Reglamento; la prohibición no admite acompañante, tutor ni excepción. Un hipódromo es, en ese sentido, el lugar del país donde la regla es más nítida.
Bloqueos, congelamientos y amparos: el estado actual y con fecha
La aplicación del reglamento también se ve en los bloqueos, y aquí las fechas lo son todo. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas; en esa operación quedaron inhabilitadas bet365 y Betano, de Ganador Azteca, del Grupo Salinas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo lícito sin relación con las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, un reporte único indicó que un tribunal federal había suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas.
De ahí la única lectura honesta: el estado es inestable, y este artículo lo escribe siempre con fecha, nunca como abierto o cerrado hoy. Esa inestabilidad es, para el apostador, un riesgo concreto y no teórico: un saldo en un operador bloqueado puede quedar congelado, y con él el dinero de alguien que no hizo nada malo. En 2026 también se cerraron alrededor de 20 casinos físicos en el país.
Sobre la responsabilidad individual del apostador, el artículo no afirma una multa ni una exención, porque ninguna de las dos está establecida. Y sobre una casa sin permiso, la comparación honesta se sostiene en lo que falta: un sitio con permiso mexicano ofrece foro legal en el país, controles KYC y antilavado, y CFDI de retenciones cuando toca; uno que opera desde fuera no ofrece nada de eso, y sus saldos pueden congelarse si el acceso se corta. En ninguno de los dos escenarios existe un registro nacional de autoexclusión que actúe como red de seguridad.
Protegerse: las salvaguardas que existen, las que no y lo que cuestan
El punto de partida es una ausencia, y conviene decirla con precisión porque condiciona todo lo demás: en México no hay un registro nacional de autoexclusión. No existe el mecanismo por el cual una persona pide que la bloqueen en todos los operadores a la vez y el sistema lo respeta. Lo único que hay son herramientas internas, voluntarias y por casa: pausas, límites de depósito y autoexclusión dentro de la propia plataforma. Los operadores las listan en sus páginas en la App Store. Codere México, por ejemplo, incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta; Caliente prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, recomienda divertirse con responsabilidad y enlaza su sección de juego responsable.
Eso significa que la salvaguarda no viaja contigo. Si decides darte de baja de una casa, las otras siete de la lista siguen ahí, con tu cuenta abierta y tu método de pago guardado. Es una diferencia de diseño, no un fallo de nadie en particular, y en la práctica convierte la protección en una tarea del jugador: hay que hacerla casa por casa.
Tampoco existe un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal con restricciones predefinidas. Ninguna norma fija cuánto puede depositar un apostador mexicano al día ni cuánto puede perder. Las únicas cifras que existen son las que cada operador decide, y por eso un límite sirve exactamente para lo que sirve: para poner una cifra que no puedas subir en caliente.
Un límite de verdad frente a un límite decorativo
Un límite de depósito decorativo es el que se sube solo y entra en vigor mañana. Un límite útil es el que tiene una demora para bajarlo, porque esa demora es lo que impide que la decisión se tome en el estado de ánimo equivocado. La pregunta que hay que hacerle a la casa no es si tiene límites —todas los listan—, sino cuánto tarda un aumento y quién lo aprueba. Ahí se ve si la herramienta está pensada para el jugador o para la estadística.
Para un aficionado con presupuesto pequeño, la combinación que funciona no es un límite en la casa; es un límite afuera. Una cantidad fija en efectivo o en una cuenta separada, decidida antes de abrir la aplicación, hace lo que ningún tope interno garantiza: si el dinero no está, la apuesta no se puede hacer. Con depósitos de 200 o 300 pesos, ese muro exterior es barato de levantar y difícil de saltar sin darse cuenta.
Jugar con la cabeza fría: dinero, tiempo y expectativas
Ordenar el gasto en una actividad donde el margen de la casa está dentro de cada precio es una cuestión de expectativas antes que de disciplina. Si en un mercado de dos resultados el reparto ronda el 95 %, cada boleto que se pone en ese mercado entrega por adelantado una fracción, y ninguna racha cambia esa aritmética. Un presupuesto semanal pequeño —el que se pueda perder sin tocar otras cosas— convive con eso; un presupuesto que crece cuando va perdiendo, no.
El tiempo también es un recurso que se apuesta. Las carreras se transmiten casi a diario y la apuesta en vivo invita a estar presente en cada salida; dos horas de atención repetidas cada tarde son una cantidad de tiempo que nadie contabiliza como costo. Para quien apuesta por gusto y no por sistema, una jornada con reuniones seleccionadas rinde más que una con todas, y el riesgo de perseguir pérdidas con boletos cada vez más grandes se reduce sin necesidad de disciplina heroica.
Sobre las expectativas hay un punto que no se puede suavizar: no existe un sistema confiable para ganar en carreras, y cualquier promesa de ese tipo debería leerse como lo que es. La información existe —programas, partes de pesos, historial— y ayuda a juzgar un precio; lo que no hace es convertir un mercado con margen en un mercado sin él.
Bonos, rollover y la letra que se firma sin leer
Los bonos de bienvenida son el instrumento con la letra más pequeña del mercado, y por eso merecen un párrafo propio, aquí y no en el bloque de cada casa. Un bono no es dinero gratis: es un saldo condicionado a un volumen de apuestas, y el requisito de apuesta —el rollover— es lo que convierte la promesa en una obligación. Las condiciones que hay que leer son siempre las mismas: a qué múltiplo hay que apostar, qué momio mínimo cuenta, hasta cuándo se puede cumplir y cuánto puede pagar como máximo la ganancia obtenida con el bono.
El margen vuelve a aparecer en esa letra, y aquí está su mordida más visible. Quien apuesta el saldo del bono en mercados de dos resultados con el reparto del ejemplo —alrededor del 95 %— entrega, en promedio, una fracción de cada peso que juega mientras intenta cumplir el requisito. Con un rollover alto y un momio mínimo exigente, esa fracción se acumula sobre el volumen exigido, no sobre el bono: se apuesta muchas veces la misma cantidad, y cada vuelta deja su parte. La conclusión razonable no es que todos los bonos sean malos, sino que un bono con requisito exigente rinde menos que una promoción sin requisito de valor más modesto.
Conviene cuidar una diferencia que casi todas las páginas confunden: un bono en efectivo y una apuesta gratis no son lo mismo. En la apuesta gratis, lo habitual es que el importe de la apuesta no se devuelva junto con la ganancia, de modo que su valor real es menor que el del bono del mismo tamaño. Además, cuando el premio causa impuesto, la retención deja rastro documental: la Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente; quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no rebasa 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica 6 % estatal al premio, lo que deja un total cercano al 7 %. Los premios anuales por encima de 600.000 pesos mexicanos deben informarse en la declaración anual.
Sobre los premios obtenidos en sitios sin permiso, el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”, y el tratamiento de un premio que no lo está no queda establecido. Es un caso para un contador, no para una página web.
Advertir sin ley: la publicidad que llegará
No hay artículo federal de publicidad en la parte del Reglamento consultada. Lo que circula sobre límites de horario en transmisiones —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— describe iniciativas, no ley. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en transmisiones deportivas y para vetar los bonos de bienvenida tampoco son ley. Y después de la subida del IEPS, los operadores rehacen sus bonos para absorber parte del impuesto: la promoción de bienvenida que se lee hoy puede ser la respuesta a una carga fiscal, no una generosidad nueva.
Lo que sí muestran las prácticas del sector, según un reporte secundario, es el uso de la clave oficial del permiso y de avisos de juego responsable en la publicidad. Es poco y es voluntario, lo que deja al lector en su posición de siempre: la advertencia útil no es la que aparece en el anuncio, sino la que se lee en los términos del operador.
Cuando el juego deja de ser un juego
El juego problemático merece una línea escrita con claridad, porque la falta de registro de autoexclusión no significa que no haya a quién acudir. Significa que el apoyo es individual y no sistémico, y que buena parte de los recursos están en manos de asociaciones de jugadores y servicios de salud mental en vez de en una política pública articulada.
La herramienta más eficaz no es la que aparece al final, cuando el problema ya es visible, sino la que se usa antes: un límite que ya está puesto, un presupuesto separado, una persona de confianza que sepa cuánto se juega. Para quien siente que la apuesta dejó de ser un entretenimiento, el paso práctico es pedir la autoexclusión en cada casa donde tenga cuenta, una por una, y guardar la constancia. Es engorroso. Es lo que hay.
Preguntas frecuentes sobre apuestas de carreras de caballos en México
¿Qué deportes y eventos se pueden jugar en una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Los deportes que la casa ofrezca: el permiso no limita el catálogo a una disciplina. En las fichas revisadas aparecen futbol, basquetbol, tenis, MMA, esports, futbol americano y beisbol, junto con carreras y eventos virtuales. Lo que el permiso sí determina es que la operación de apuestas exista bajo un permisionario autorizado.
¿Cómo comprobar si una casa opera realmente con permiso de la Secretaría de Gobernación?
Empieza por el pie de página del sitio: ahí deben figurar la sociedad permisionaria y, en los casos mejores, el número de permiso. Después contrasta ese nombre con la documentación que la plataforma te entregue al registrarte. Si el número no aparece o las fuentes se contradicen, revisa los términos del operador antes de depositar.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta según la cantidad y el momio?
Con momio decimal: cantidad por momio. Quinientos pesos a 1,90 vuelven como 950 pesos, de los cuales 450 son ganancia. En una combinada los momios de cada selección se multiplican y forman un precio único. El cálculo responde a lo que paga un boleto ganador, no a la probabilidad de que acierte.
¿Cómo se ve el margen de la casa dentro de los momios?
Con dos resultados complementarios a 1,90 y 1,90, la suma de los inversos da alrededor de 1,053, la fracción de reparto sale cercana al 95 % y el margen ronda el 5 %. Es un ejemplo ilustrativo, con su condición: ese margen pertenece a ese mercado concreto, y en mercados con más resultados se ensancha.
¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso para la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su gravamen no rebasa 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, lo que deja un total cercano al 7 %. La retención es pago definitivo solo si presentas la declaración cuando estás obligado.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Los límites de depósito y las pausas existen como herramientas voluntarias dentro de cada plataforma; los operadores las listan en sus propias fichas y secciones de juego responsable. No hay un límite legal único ni un registro nacional de autoexclusión en México, así que la gestión se hace casa por casa. Un límite que tarda en bajarse cumple mejor su función.
Creado por la redacción de «Rounddeapuestas».
