Apuestas deportivas para mañana 2026: el margen es el rival
6 noviembre 2026 · Datos verificados contra los pies de página, las fichas de tienda de cada operador y las publicaciones sobre la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Apostar mañana en México es fácil. Encontrar el boleto que conviene es otro deporte. Hay nueve casas anunciándose en el mismo pasillo, todas con el mismo balón en la portada, y ninguna va a decirte lo que se lleva de cada peso que pones. Eso lo dice el momio.
La pregunta que trae a la mayoría de la gente hasta aquí es de legalidad, y tiene una respuesta incómoda: en México no existe una licencia de apuestas en línea. Existe un permiso —así se llama, permiso, no licencia— que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario con negocio físico, y el sitio digital cuelga de ahí. La Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos de azar y las apuestas en todo el territorio y sólo deja pasar lo que está expresamente autorizado. El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 es todavía más directo en su artículo 2: lo que no está previsto, está prohibido. Con ese marco, cualquier sitio que se anuncie como “licenciado por SEGOB” está usando una palabra que la ley mexicana no emplea.
Esa es la primera decisión que el lector tiene delante, y no es la única. Las siguientes se parecen mucho al tipo de decisión que uno toma cuando compra cualquier otra cosa: cuánto cuesta lo que me ofrecen, qué me piden a cambio y qué pasa si algo sale mal. Lo que sigue repasa las tres con los números que cada marca publica, y con el único número que casi ninguna publica y que está dentro de todos los demás.
Índice de contenidos
- Normativa, supervisión y legalidad: qué significa el permiso en la práctica
- Fundamentos: qué falta en México, aunque el negocio parezca grande
- ¿A qué equipos apostar mañana? La pregunta que no se puede contestar
- Criterios y panorama: cómo se eligen nueve casas y por qué no son el mercado entero
- Prevención, salvaguarda y protección: lo que depende del apostador
- Los nueve operadores, uno por uno
- Preguntas frecuentes
Normativa, supervisión y legalidad: qué significa el permiso en la práctica
Conviene decirlo sin adornos: la autoridad existe, la ley existe, y ninguna de las dos está escrita pensando en una pantalla.

La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la materia de forma administrativa, y el trabajo fino lo hace la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos sancionadores. La Ley Federal de Juegos y Sorteos le da a la Secretaría la facultad de otorgar permisos e inspeccionar (artículo 7), de clausurar los locales no autorizados (artículo 8), y le prohíbe que un establecimiento quede junto a escuelas o centros de trabajo (artículo 9); los estados y municipios cooperan en la vigilancia (artículo 10). El Reglamento deja claro en su artículo 3 que el permiso es un acto administrativo temporal, vivo mientras la autoridad quiera que viva.
Las modalidades que importan para apuestas son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos (artículo 28 del Reglamento). Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden además obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31), y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, mantener seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y constituir una fianza (artículo 29). Traducido al español de la calle: el permisionario responde por un montón de cosas que el apostador promedio nunca ve, y una de ellas es justamente la que le protege la cartera.
Ninguna norma mexicana nombra las apuestas en línea. Lo que se observa en la práctica, y que la propia autoridad no desmiente, es que un sitio digital no puede tener una licencia digital propia: se cuelga del permiso de un titular físico, y muchas marcas extranjeras recurren a un permisionario local. Un mismo permisionario opera varias marcas, lo cual explica por qué vas a encontrar números de permiso repetidos o parentescos raros entre sitios que parecen competir entre sí.
Lo que la clave de la SEGOB dice y lo que nadie puede confirmar
Aquí es donde el mercado pierde lustre. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —según lo que se dice— un PDF con los sitios autorizados. Ese documento no se pudo abrir al momento de revisar este tema. El Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, lo cual es una señal inequívoca de que hoy no lo hay. Y los conteos de sitios de apuestas que circulan en la prensa se contradicen entre sí: un reporte habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando dos cifras oficiales se llevan por ese margen, la única conclusión honesta es que nadie tiene el padrón.
Por eso los números de permiso que aparecen en las fichas de cada operador están escritos como “según” la fuente que los publica y marcados como no confirmados oficialmente. No es una fórmula de abogado, es una advertencia práctica: si mañana ese número no aparece en el registro de la Dirección General, no vas a poder comprobarlo desde la página de la marca.
Fundamentos: qué falta en México, aunque el negocio parezca grande
El hueco más grande del marco mexicano no es la falta de definición de “en línea”. Es la ausencia de registro.

En un país donde existen la autoexclusión, registros de monitoreo o sistemas de admisión por nombre en otros mercados, México no tiene un registro nacional de autoexclusión. No hay una lista a la que un apostador con un problema pueda entrar y decir “no me dejen apostar”. Lo que hay son herramientas internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— cada una en el sitio donde se le ocurrió al operador ponerlas, y nada las conecta entre sí. Salirse de una casa no significa salirse del mercado.
El resto del hueco es igual de concreto. La norma no fija un límite de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal de protección. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores entrar a las áreas de apuestas y participar en el cruce de apuestas, pero no pone un número: el 18+ que ves en los avisos es lo que las propias marcas declaran, no una edad escrita en un artículo. Los operadores verifican la identidad —KYC— y reportan las operaciones relevantes a la UIF y al SAT porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado, aunque los documentos que deben exigir no están definidos en la ley.
Y una cifra que sube. El IEPS de la fracción II, inciso B) del artículo 2 de la Ley del IEPS es de 50 % sobre los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, con la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigencia desde el 1 de enero de 2026; antes era 30 %. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea operados por residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la Ley del IEPS, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave. La base es una incógnita útil: el texto leído habla sólo de “valor de la actividad”, la prensa lo traduce como “monto total apostado”, y la diferencia entre esas dos lecturas es enorme. Aquí no se va a escribir que sea el 50 % de lo apostado, porque nadie lo ha establecido.
La reforma que muchos esperan tampoco cambia nada todavía. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió a la Gabinete de Seguridad, con reporte del 13 de octubre de 2026. No se ha presentado, y no es ley. Existe además una iniciativa para derogar la actual y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión; es una propuesta, nada más. Quien apuesta mañana lo hace bajo el mismo texto de 1947 que estaba ahí el año pasado.
¿A qué equipos apostar mañana? La pregunta que no se puede contestar
Ninguna casa de apuestas sabe qué va a pasar en el partido de mañana. Nosotros tampoco. Y esa frase, escrita sin rodeos, es la contribución más valiosa que puede hacer una página como esta.
El momio no es una predicción. Es un precio. Cuando en la pizarra aparece un 1.90 en cada lado de un partido de dos resultados, lo que tienes delante no es una opinión sobre el partido: es una cuota de mercado con un descuento incorporado. Y ese descuento es el mismo en todos lados, se apueste al equipo de casa o al visitante, al favorito de la jornada o al que va último en la tabla.
Vale la pena ponerle aritmética a ese precio inventado, porque el ejemplo se repite con la pizarra real de cualquier casa. Con momios de 1.90 en los dos lados, la suma de las probabilidades implícitas es 1 ÷ 1,90 + 1 ÷ 1,90, que da 1,0526. El reparto de lo apostado es entonces 1 ÷ 1,0526 = 95 %. El margen de la casa es el complemento: 5 %. Esa es la parte que la casa se queda de cada peso que pasa por ese mercado, sin importar quién gane. Y la casa no necesita acertar nada para quedarse con ella, sólo necesita que los dos lados estén servidos.
Lo que convierte ese 5 % en una advertencia y no en un dato curioso es cuántas veces se paga. Un solo boleto, una sola vez. Un parlay de cuatro patas cruza cuatro veces ese peaje, y el efecto no es sumar cinco por ciento cuatro veces: es restarlo de la probabilidad de que el boleto pague, una y otra vez. Ahí está la respuesta aburrida a la búsqueda de “apuesta ganadora para mañana”. El rival del apostador no es el equipo contrario. Es la combinación de margen y repetición.
Bankroll: el único número que el apostador controla
Sobre el partido no se manda. Sobre cuánto se pone, sí. Y esa es la parte del análisis que rinde.
La tentación del boleto de mañana es emocional: es domingo, hay cartelera, hay un favorito que parece seguro. La casa no necesita que el favorito sea seguro; necesita volumen. Cada vez que sube la unidad del boleto, sube la comisión que paga esa unidad a la casa, con la misma matemática de antes y sin ninguna compensación a cambio. Poner 200 pesos en un sencillo y 200 pesos repartidos en un parlay de tres patas no cuesta lo mismo en margen efectivo, y la diferencia no aparece en ningún anuncio.
Con presupuestos pequeños el daño es silencioso, más que brutal. Una cuenta de 500 pesos que se juega en diez boletos de 50 pesos ha entregado, dentro de esos momios, alrededor de 25 pesos al operador en concepto de margen antes de que se haya jugado nada. No es una tragedia: es una renta. El problema es la frecuencia —diez boletos por día, todos los días— que multiplica la renta y convierte el pasatiempo en una salida fija del mes.
La regla que sirve no es inspiradora y por eso mismo funciona: se define el monto mensual antes de abrir la aplicación, se divide en unidades, y se acepta que la unidad no sube porque el partido “se ve ganador”. Quien no pueda escribir su límite en una hoja y respetarlo, ese día ya perdió algo más caro que el margen.
Tendencias y datos: qué mirar antes de armar el boleto
Las estadísticas sirven, pero no para lo que la mayoría cree.
Saber que un equipo llega con tres partidos sin perder no te dice qué va a pasar mañana. Un sitio con estadísticas en vivo sí te dice algo más útil: cuánto se movió el momio desde que abrió. Esa es información real, fechada, y es más honesta que cualquier “racha” de un equipo que juega con la mitad de su plantilla en duda. Con ese insumo puedes preguntarte si el precio que ves sigue teniendo sentido para el riesgo que asumes.
La calidad de esos insumos varía mucho de una casa a otra, y ese es un criterio para elegir que casi nadie usa. Algunas plataformas empacan todo en la app: estadísticas en vivo, transmisión, un creador de apuestas para armar combinadas del mismo partido. Otras van por otro camino y ofrecen formatos de juego distintos del sencillo y el parlay, como quinielas y “survivors”. Ninguna de esas cosas cambia el margen del mercado que ya traes, y esa distinción importa: una transmisión en vivo es comodidad, no una ventaja matemática.
La conclusión sobre tendencias es corta. Los datos te ayudan a entender si el precio que pagas es razonable y a evitar combinadas que multiplican el peaje por diversión. No te ayudan a saber quién gana. El día que alguien asegure que sí, está vendiendo algo.
Criterios y panorama: cómo se eligen nueve casas y por qué no son el mercado entero
La comparación que sigue no es un podio ni una lista de recomendaciones. Es un repaso de nueve marcas que operan en México con permiso de la Secretaría de Gobernación, según lo que cada una declara, ordenadas por lo que cada una aporta al lector de esta cartelera de mañana.
Se les aplicaron cuatro filtros. El primero es la existencia de un permiso con número publicado y con fuente identificable. El segundo es lo que la propia marca dice de sí misma en su ficha de tienda o en el pie de página de su sitio: esa es la única información que el apostador puede verificar sin depender de terceros, y por eso es la que pesa aquí. El tercero es la utilidad real del catálogo para alguien que va a jugar mañana: mercados, formatos, métodos de depósito en pesos. El cuarto es lo que no se pudo confirmar.
Ese cuarto filtro merece un párrafo aparte, porque es lo que distingue esta comparación de las que se hacen con una lista de nombres ordenada por lo que paga cada una. El cruce de fuentes es incómodo: los permisos que muestran ciertas compilaciones se contradicen entre sí, y en más de un caso el número que aparece en el pie de página de un operador no coincide con el que la tabla de su propio propietario publica. Cuando eso pasa, el número no se imprime, ni aquí ni en la ficha de la marca. Un número inventado o copiado de otra compilación sería peor que un hueco.
La lista tampoco es el mercado. Si una marca mexicana no aparece abajo, no significa que no tenga permiso; significa que no está entre las nueve que se revisaron con ficha propia. Y los nueve que sí aparecen son marcas con permiso declarado, no necesariamente marcas con las mejores condiciones de la ciudad.
Panora: quién declara qué y con qué respaldo
| Marca | Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo publica | Qué dice su propia ficha sobre la clave de esta página |
|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según una compilación; el titular varía según la fuente | Cobertura amplia y formatos mezclados, sin detalle de combinadas |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según una compilación; titular: Comercial de Juegos de la Frontera | Oferta de apuestas publicada por la marca, sin desglose de margen |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de su propio sitio; operadora: Tecnología en Entretenimiento Caliplay | Transmisión en vivo, “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular; sólo mayores de 18 |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación; titular: Libros Foráneos | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según una compilación que no pudo confirmar ni el dominio ni el padrón; la app figura a nombre de 1XCorp N.V. | Apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports |
| Pickwin | No se imprime: las fuentes se contradicen; titular: Producciones Móviles | Apuestas previas y en vivo con quinielas y “survivors”, casino en vivo y seguimiento en tiempo real |
| Betcris | No se imprime: el número del pie de su sitio y el de la tabla del propietario no coinciden; titular: Producciones Móviles | Parlay del mismo juego, retiro anticipado, apuestas a jugadores y retiros rápidos |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación; titular: Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo, “Playboost” y retiro anticipado |
| Betway | 4184, según una compilación; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México | Apuestas deportivas y catálogo de mercados, sin desglose publicado de margen |
Dos cosas saltan a la vista. La primera es que en siete de las nueve filas la fuente es una compilación de terceros, no el operador; sólo Caliente muestra el número en su propio pie de página, y eso ya es una diferencia de transparencia. La segunda es que hay tres marcas —Strendus, Pickwin y Betcris— cuya situación documental no permite escribir un número sin arriesgar un dato falso.
El reparto de esas fuentes no es un detalle administrativo. Significa que el lector que quiere comprobar un permiso por su cuenta va a toparse con lo mismo: un PDF que no abre, un titular que cambia de una lista a otra, y una marca cuyo nombre comercial no coincide con el de la empresa que firma la aplicación. Lo mejor que puede hacer es buscar el nombre del permisionario, no el de la marca, y preguntar directamente al soporte del operador por escrito.
Prevención, salvaguarda y protección: lo que depende del apostador
México no tiene un registro nacional de autoexclusión, y ese vacío define la conversación sobre juego responsable. No hay una autoridad que pueda cerrarle la puerta a alguien en todas las casas a la vez. Las herramientas existen, pero son domésticas: cada operador decide cuáles pone y cómo se apagan.
Lo que un apostador puede hacer sin esperar reformas es empezar por la lista de la casa donde piensa jugar y leerla como si fuera un contrato, porque lo es. La ficha de Codere México, por ejemplo, dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Playdoit enlaza sus términos y sus pautas de juego responsable en su propia ficha. Tres marcas, tres listas, ninguna con un estándar común.
Ese es precisamente el problema: en otros mercados, las herramientas mínimas están definidas por la autoridad. Aquí se puede dar la casualidad de que la casa donde juegas tenga límite de depósito configurable, y también la casualidad de que no lo tenga, y ninguna ley te ampara en el segundo caso.
Hay un piso de protección que sí viene del marco y no del operador, y conviene saberlo antes de depositar. Las casas con permiso mexicano operan con controles de identificación y de prevención de lavado, y emiten un CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Ese documento es la prueba fiscal del premio y, de paso, la prueba de que el dinero pasó por un sistema formal. Un apostador que recibe ese CFDI sabe con quién está tratando.
Sobre los premios, el detalle que más sorprende: los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos, y quien los paga retiene 1 % si la entidad federativa no grava el premio o su gravamen no rebasa 6 %, y 21 % si lo rebasa. México tiene un impuesto estatal de 6 % sobre los premios, alrededor de 7 % en total, y hay que declarar premios superiores a 600,000 pesos al año en la declaración anual. La retención es pago definitivo sólo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y el tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido: el artículo 137 de la Ley del ISR habla de premios autorizados legalmente. Ante esa duda, un contador.
Nada de esto es advertencia decorativa. Un premio grande cobrado en una casa sin permiso es un problema fiscal abierto y también un problema de cobro, y el lector debería saber que la combinación “permiso” y “CFDI” es lo que convierte una buena noche en algo que efectivamente cobra.
Cómo se ve una casa bloqueada, y por qué el estado cambia cada mes
En el último año el mercado mexicano dejó de ser un asunto administrativo y se volvió un asunto judicial. Betano está bloqueada desde noviembre de 2025 por el congelamiento de cuentas de la UIF; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado sólo le permitió publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra bet365 y Betano, según una sola fuente. Cerca de 20 casinos físicos cerraron en 2026.
La lección no es quién gana esas batallas. Es que un saldo depositado en una marca bloqueada puede quedarse donde está mientras el asunto se discute en tribunales, y que el estado de un sitio se escribe siempre con fecha, nunca como “abierto” o “cerrado” a secas. Ninguna de estas dos marcas aparece en la comparación de arriba por esa razón: recomendar un catálogo que puede estar inactivo la semana siguiente es hacerle perder el tiempo al lector.
Los nueve operadores, uno por uno
Cada ficha está armada con lo que la marca publica de sí misma, con el número de permiso tal como su fuente lo da y con lo que un apostador necesita saber para decidir si esa casa es para él. Los precios y los márgenes de mercado sólo se citan cuando hay un momio fechado y verificable; en la mayoría de los casos no lo hay, y verás una frase en lugar de un número.
Strendus: el permiso triple que nadie termina de cuadrar
Strendus aparece en las compilaciones con tres números de permiso: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021. Nunca un solo renglón de esos tres viene del propio operador. El titular también cambia según donde se lea: Atracciones y Emociones Vallarta en una versión, New Ads en otra. Cuando el titular de un permiso es una incógnita, el permiso deja de servir como argumento comercial y se queda como papel: la marca existe, opera, y no hay forma de verificar desde fuera quién responde legalmente por ella.
Lo que descoloca es que la propia ficha pública de la marca tampoco resuelve la duda. Una casa que quiere que el apostador confíe en su marco legal tiene una herramienta sencilla a mano: publicar el número en su sitio, con el nombre del permisionario. Las que lo hacen ganan una ventaja barata. Las que no, dejan al lector con la tarea de investigar, que es exactamente lo que nadie hace un viernes por la noche.
Para alguien que apuesta mañana, Strendus es la opción de entrada razonable: existe, opera, y no hay señales públicas de problemas de pago. Pero es la marca donde el apostador debería escribir al soporte antes de depositar mucho y pedir el número de permiso y el nombre del permisionario por escrito. Ahí se ve si una casa se sabe su propio expediente.
Novibet: el permiso limpio y la letra que no publica
Novibet llega con un número concreto, DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según una compilación. Es una de las fichas más ordenadas de la lista: número, titular, marca y dominio encajan sin las contradicciones que aparecen en otros casos. Eso no confirma el permiso oficialmente —el padrón de la Dirección General sigue sin poder consultarse— pero sí dice algo sobre cómo la marca administra su información.
El problema aparece en el otro extremo. Novibet es de las que menos detalle publica sobre lo que ofrece al apostador mexicano: la promoción existe porque existe, y el desglose de condiciones no está a la vista. Para una marca que compite con operadores que sí publican transmisiones, creadores de apuestas y formatos alternativos, esa sobriedad se lee como desventaja cuando el apostador compara.
Aquí la posición del que escribe es incómoda pero clara. Un permiso bien documentado no compensa un catálogo que la propia marca no explica. Novibet sirve al apostador que ya sabe qué quiere jugar y sólo busca un marco legal ordenado; para quien decide abriendo la aplicación y mirando qué hay, hay opciones con más que mostrar antes de poner dinero.
Caliente: la marca que muestra su permiso en el pie de página
Caliente es la única de las nueve que pone el número en su propia casa: DGG/SP/404/97, presentado en el pie de página como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. Puede parecer un detalle menor. No lo es: es la diferencia entre un dato que el lector puede verificar en diez segundos y un dato que tiene que creer.
El respaldo de producto también es de los más completos. La ficha de “Caliente Deportes” en la tienda mexicana la publica la propia tecnológica, versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026, y ofrece transmisión en vivo, el creador de apuestas “crea tu apuesta”, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso exclusivo para mayores de 18 años. En el encabezado de su sitio se anuncian 1,000 pesos sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7,000 pesos, sin aclarar si ambas ofertas valen sólo para apuestas deportivas.
Ese “sin aclarar” es la parte que hay que subrayar, porque el precio de un bono de bienvenida no es el bono. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de 1,000 pesos exige un rollover de diez veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Nadie que escriba con honestidad puede decirte hoy cuánto hay que apostar para liberar la duplicación de hasta 7,000 pesos. Cuando las condiciones de un bono bailan entre fuentes, el problema no es la aritmética del lector: es que la casa no las publica de forma única.
Veredicto. Caliente es la más fácil de verificar de la lista y una de las más completas en producto, y por eso la decepción es que su oferta más visible sea justamente la peor documentada. El lector que la elija debería ignorar el titular del bono y decidir por el catálogo y por la transmisión, que es lo que sí está claro.
Codere: treinta deportes y un bono con tope
Codere es la marca con el expediente más largo y más detallado de la lista. Sus permisos son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según una compilación. La aplicación “Codere: Apuestas Deportivas MX” figura a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026: casi una década en el mercado mexicano, que en este negocio es una forma de historial.
La cobertura es amplia y concreta: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Además, la ficha de la app anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Ese último detalle vale más de lo que parece para un apostador mexicano: SPEI y OXXO son la puerta de entrada real de mucha gente que no usa tarjeta para esto.
El “hasta” del bono es lo que hay que leer dos veces. Un “hasta 7,000” no es 7,000: el tope depende del depósito, y el apostador que deposita 300 pesos no va a ver esa cifra en ninguna parte de su cuenta. Es la construcción clásica del bono de bienvenida —el número grande en el anuncio, el número pequeño en los términos— y no hay nada ilegal en ella. Simplemente conviene saber que el titular es un techo y no una promesa.
Veredicto. Codere funciona para quien quiere variedad sin salirse de un operador conocido y depositar por SPEI u OXXO, y su oferta se sostiene en el catálogo, no en el número del bono. Quien elija esta casa por el “hasta 7,000” está eligiendo por el renglón menos sólido de la ficha.
1xBet: mucha pantalla y un titular que no coincide
1xBet tiene un número de permiso, DGJS/0002/2020, según una compilación que no pudo confirmar ni el dominio ni el padrón oficial; el titular aparece como Entretenimientos Naturales. Ahí hay un detalle que no se puede pasar por alto: la aplicación está publicada en la tienda bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta de la que figura como titular del permiso. La marca comercial, la empresa que firma la app y el permisionario son tres nombres diferentes, y eso complica saber quién responde por el dinero.
El producto, en cambio, es de los más cargados de la lista: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Es una plataforma con oferta internacional, y se nota en la diversidad de deportes, sobre todo en esports, donde varias casas mexicanas apenas si tienen mercado.
Ese desajuste entre lo que la marca ofrece y lo que la marca puede documentar es el nudo de esta ficha. Una casa con programa de lealtad, promociones de temporada y transmisión en varios deportes está apostando a que el apostador mira la pantalla y no la estructura societaria. El apostador que mira las dos cosas tiene aquí su mejor argumento para preguntar antes de depositar: ¿quién es el permisionario y en qué número consta?
Veredicto. Es la opción para quien quiere catálogo ancho y no le importa leer el pie de página; y la peor para quien quiera un expediente limpio, porque aquí hay tres empresas distintas y sólo una tiene el permiso. Con estas fichas, el detalle legal no es un trámite: es el dato que decide.
Pickwin: quinielas, survivors y un número que no se imprime
Pickwin combina apuestas previas al partido y en vivo con quinielas y “survivors”, con opción de quinielas privadas, casino en vivo y seguimiento en tiempo real. Ese formato es distinto al resto de la lista: no compite por tener más mercados que los demás, compite por ofrecer una manera diferente de jugar, y eso en México tiene público. Las quinielas privadas entre amigos son un producto cultural antes que un producto de apuestas.
El problema de Pickwin no está en el producto. Está en que su número de permiso no se imprime: las fuentes se contradicen entre sí, y el número que una compilación le atribuye es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. El titular que las compilaciones le asignan es Producciones Móviles S.A. de C.V., con Unocapali La Paz Operadora. Es decir, Pickwin y Betcris comparten titular según los documentos disponibles, y una de las dos fuentes está equivocada en el número.
Ese parentesco no es un delito. Un permisionario puede operar varias marcas, y de hecho la práctica está documentada. Pero para el lector significa que Pickwin hereda las preguntas de Betcris y que ninguna de las dos puede resolverse desde el anuncio. Es la marca que más se beneficiaría de publicar su expediente completo, porque su propuesta de juego es la más diferenciada de la lista.
Veredicto. Pickwin es la casa para quien quiere formato de quiniela y apuestas en vivo con amigos, y funciona mejor en manos de quien ya sabe que va a jugar ahí por el formato y no por el permiso. En el precio de mercado, un boleto de quiniela no es más barato que un sencillo: el margen del mercado sigue ahí, multiplicado por las patas que decidas combinar.
Betcris: el parlay del mismo juego y un pie de página que se contradice
Betcris tiene una historia mexicana larga y un nudo documental igual de largo. Según el pie de página de su propio sitio, el permiso es DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. La empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. En su tabla de propietario, el número del permiso mexicano no coincide con el del pie de página, y por eso aquí no se imprime ninguno de los dos.
Hay algo interesante en ese doble expediente: una marca que opera con permiso mexicano y, además, con licencia maltesa. La licencia europea no sustituye al permiso local para operar en México, pero sí dice que la casa mantiene una estructura regulada en otro mercado. Para el lector mexicano eso no le da protección adicional en una disputa local, y vale la pena no confundir las dos cosas.
Lo que la marca sí documenta bien es el producto. Su aplicación —publicada por TV Global Enterprises Ltd., lanzada en julio de 2018, versión 3.2.1 del 28 de septiembre de 2026, disponible en México, Panamá, Perú, Ecuador, República Dominicana y Honduras— destaca el parlay del mismo juego, el retiro anticipado, las apuestas a jugadores, los retiros rápidos, los métodos de pago locales y la atención en español. Los logotipos de Apple Pay, OxxoPay, PayPal, Visa, Mastercard y SPEI aparecen como métodos de depósito, sin indicar montos mínimos.
El parlay del mismo juego merece una nota, porque es donde el apostador se hace daño solo. Combinar mercados del mismo partido se siente como una apuesta experta: correlacionas un resultado con un total, un jugador con un marcador. Suena a que sabes algo. En la práctica, cada pata pasa por el mismo peaje de margen y la casa cobra la combinación completa; el precio de la correlación lo pones tú, no la casa.
Veredicto. Betcris es la ficha con mejor producto documentado y peor expediente ordenado, y esa combinación define a quién le sirve: al apostador que juega sobre todo en la app y cobra rápido, y no a quien necesite ver el número del permiso en la pantalla antes de depositar. Aquí el dato que falta es el que la marca dice tener.
Playdoit: “Playboost”, retiro anticipado y un bono que se describe de dos maneras
Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. Su permiso es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, a nombre de Eventos Festivos de México, según una compilación. La app la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la tienda mexicana, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
Acepta Visa, Mastercard, OXXO y transferencias bancarias, entre otros métodos, y promete retiros rápidos y pagos inmediatos; su ficha enlaza los términos y las pautas de juego responsable, y el uso es para mayores de 18 años. En pagos, la marca cubre bien lo que un apostador mexicano usa de verdad: OXXO para meter dinero sin tarjeta y transferencia para sacarlo.
El bono es donde la ficha se enreda. Anuncia 1,000 pesos de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Las condiciones no son claras ni dentro de la propia descripción del operador. Y esa ambigüedad no es un tecnicismo: un bono de bienvenida con depósito y un bono sin depósito son dos productos distintos, con requisitos distintos y con un valor distinto para el apostador. Cuando la casa no sabe cuál de los dos está vendiendo, el lector tiene que asumir el peor de los dos escenarios al calcular lo que le cuesta.
Veredicto. Playdoit se sostiene en su oferta de retiro anticipado y de pagos locales, que son las dos cosas que un apostador de presupuesto medio usa cada semana. El bono, en cambio, es un pasivo: hasta que el operador elija una de las dos versiones de su propia promoción, la promoción no es un criterio para elegir esta casa ni para descartarla.
Betway: catálogo sobrio y un permiso de cuatro dígitos
Betway llega con un permiso 4184 según una compilación, a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El titular es interesante: un frontón es una de las modalidades que el Reglamento reconoce, y sus permisionarios pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Es decir, el respaldo legal de Betway se apoya en una actividad con siglos en México, no en una estructura digital.
Es también una de las marcas con menos detalle publicado en esta comparación. No hay, en su ficha, un desglose de herramientas del tipo que ofrecen las demás —transmisión, creadores de apuestas, formatos alternativos— ni un desglose de margen. Su propuesta es la de una casa internacional con catálogo deportivo, aplicada al mercado mexicano.
Eso no es un defecto automático. Hay apostadores a quienes no les interesa la transmisión en vivo ni el creador de apuestas, y que sólo quieren poner un sencillo a un momio decente y cobrar. Para ese perfil, un catálogo amplio y una casa con titular identificable es todo lo que hace falta. El problema es que esta ficha no permite ir mucho más allá de esa frase, y quien compare Betway con las marcas que sí publican cada una de sus funciones va a notar el silencio.
Veredicto. Betway es la opción discreta de la lista: sirve al apostador que no usa promociones ni herramientas y sólo quiere sencillos con un respaldo de permiso identificable, y también al que quiere una casa con historia de frontón detrás. Para el jugador de ofertas y transmisiones, no tiene con qué competir aquí.
El margen y lo que cuestan las ofertas
Hay una cifra que no aparece en ninguna ficha de operador y que se paga en todos los boletos. Vale la pena juntarla aquí, con el ejemplo de un mercado a dos resultados y momios 1.90 y 1.90 —un ejemplo didáctico, no un precio cotizado de ningún partido—, y usarla como referencia para leer lo que cada casa promete.
El reparto que ese mercado devuelve a quien apuesta es del 95 %, y el 5 % restante es el margen del operador. Ojo con la etiqueta: 95 % es la parte que se reparte entre los ganadores, y 100 % menos ese reparto da un margen del 5 % que la casa se queda de cada peso jugado en ese mercado. No es un impuesto, no depende del resultado y no distingue entre apostar al favorito o al que va último. Es la renta del negocio.
Esa renta es lo que convierte cualquier oferta en un producto que hay que calcular y no en un regalo. Y el cálculo más ilustrativo es el del bono con requisito de apuesta. Un bono de 1,000 pesos con rollover de diez veces obliga a mover 10,000 pesos en apuestas antes de poder retirar lo que quede. Si esas apuestas se hacen en un mercado con 5 % de margen —el del ejemplo—, el costo esperado de liberar el bono ronda los 500 pesos en promedio. No es lo que el bono paga: es lo que el bono cuesta. Y como la mayoría de los bonos atan el cumplimiento a momios mínimos, que suelen ser más altos que los de un partido equilibrado, ese costo esperado se queda corto en la práctica.
Un detalle del cálculo conviene escribirlo antes de que alguien saque conclusiones: 10,000 pesos de volumen no son 10,000 pesos de pérdida. Liberar un bono no es perder plata, es apostarla. El margen se aplica a cada peso que pasa por la pizarra, y ahí es donde se recupera para la casa, gane quien gane el partido.
Con eso en la mano, las ofertas de esta lista se leen distinto. El bono sin depósito es el que más se acerca a un regalo limpio, porque no pide dinero; el bono con depósito duplicado cambia capital propio por saldo de bono, que es la razón por la que el rollover no es un detalle enterrado en los términos: es el precio. Y cuando las condiciones de un bono no se pueden leer porque la casa se contradice, el precio tampoco se puede calcular, y entonces el apostador compra a ciegas.
La recomendación de esta página no es apostar más ni apostar menos. Es mirar el margen antes del bono, y el rollover antes de la promoción, porque el orden inverso es el que hace la casa.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
Se comprueba mal, y conviene saberlo. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un documento con los sitios autorizados, pero no se puede consultar, así que el número suele venir de compilaciones de terceros. Lo verificable es el pie de página del operador y el nombre del permisionario: busca la empresa, no la marca.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta según lo apostado y el momio?
El pago es el monto multiplicado por el momio, en formato decimal. Si juegas 200 pesos a un momio de 1.90, el pago son 380 pesos: 180 de ganancia neta más tus 200 de vuelta. En un parlay, los momios de cada pata se multiplican entre sí antes de multiplicar el monto.
¿Cómo se nota el margen de la casa en los momios?
Se nota sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados del mercado, una entre cada momio. Con 1.90 y 1.90, la suma da 1,0526: el reparto es del 95 % y el margen del 5 %. Cuanto más alto el margen, menos devuelve el mercado, y en los parlays ese peaje se repite en cada pata.
¿Se pueden fijar límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas en México?
Sí, pero dependen del operador y no de la ley. México no tiene un registro nacional de autoexclusión ni un límite obligatorio, así que lo que existe son herramientas internas —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— que cada casa decide si ofrece. Conviene revisarlas antes de depositar, no después.
¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas en México y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas autorizados legalmente son ingresos, y quien paga retiene 1 % si el impuesto estatal no rebasa el 6 %, o 21 % si lo rebasa. La Ciudad de México grava los premios con 6 %, alrededor de 7 % en total, y los premios superiores a 600,000 pesos al año se reportan en la declaración anual.
¿Qué riesgos corren las casas sin permiso y quienes apuestan en ellas?
El principal riesgo es la falta de respaldo local: sin permiso mexicano no hay controles de identificación equivalentes, ni CFDI de retenciones, ni una vía clara de reclamo. Además, los saldos de marcas bloqueadas pueden quedarse congelados mientras el asunto se resuelve en tribunales, como ocurrió con operadores suspendidos desde noviembre de 2025.
Preparado por la redacción de «Rounddeapuestas».
