Apuestas deportivas internacionales 2026: el permiso mexicano tiene un solo dueño

Updated noviembre 2026
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Hay una frase que aparece en casi todos los pies de página de las casas que aceptan apuestas deportivas en México y que casi nadie lee dos veces: “operamos con permiso de la Secretaría de Gobernación”. Es cierto y no dice lo que parece. Ese permiso no se le entregó a la marca que giras en pantalla, sino a un permisionario con establecimiento físico, y el artículo 31 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos lo deja claro: el permiso es intransferible, no se cede ni se comercializa. La marca es la cara; el permiso es de otro.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
El artículo 2 del Reglamento de la LFJS prohíbe lo no previsto expresamente y el artículo 8 de la ley permite a la Secretaría de Gobernación clausurar establecimientos sin permiso.

De ahí sale casi todo lo que un apostador necesita saber antes de poner dinero en una plataforma que se promociona como “internacional”. No hay licencia federal de apuestas en línea en México, no hay una ley escrita para internet, y el sitio que aparece primero en una búsqueda no está por eso autorizado. El Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 lo dice al revés de como funciona en otros países: el artículo 2 prohíbe toda actividad de apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista, y el artículo 8 de la Ley Federal de Juegos y Sorteos permite a la Secretaría de Gobernación clausurar los establecimientos que operan sin permiso.

Verificación de permisos y estado de bloqueos al 6 noviembre 2026, contrastados con el Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, la Ley del IEPS y los reportes de la Unidad de Inteligencia Financiera y de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

Eso es hoy el mercado mexicano de apuestas internacionales. Un marco de 1947 con un reglamento joven, una autoridad que endureció su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones, y una docena de marcas que se presentan con un número de permiso que nadie puede cotejar contra una lista oficial. El panorama completo, con lo que sigue siendo incierto, viene más abajo.

Índice de contenidos
  1. Qué son las apuestas deportivas internacionales en el mercado mexicano
  2. Normativa, supervisión y legalidad: lo que la ley mexicana sí dice
  3. Prevención, salvaguarda y protección del apostador mexicano
  4. Evaluación del panorama: cómo se clasifica una plataforma internacional
  5. Evaluación de las casas de apuestas internacionales con permiso declarado
  6. Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas internacionales en México
  7. Para qué le sirve esta comparación al apostador que revisa con lupa

Qué son las apuestas deportivas internacionales en el mercado mexicano

La etiqueta “internacional” agrupa cosas distintas y conviene separarlas antes de hablar de dinero. Del lado de acá están las marcas que operan en México con un permiso de la Secretaría de Gobernación tramitado por un permisionario con establecimiento físico, casi siempre un centro de apuestas remotas o una sala de sorteos de números o símbolos. Del lado de allá están los sitios que atienden desde fuera, sin permiso mexicano, con una licencia de otra jurisdicción y sin ninguna obligación frente al marco nacional.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisos son intransferibles y no pueden cederse ni comercializarse (artículo 31 del Reglamento), de modo que un permiso mexicano solo ampara a su titular.

Entre esos dos grupos hay una diferencia que el momio no refleja. Un momio ligeramente mejor en un mercado de fútbol internacional puede costar mucho más que la décima que aparenta ganar el aficionado, y no por la probabilidad, sino por lo que hay detrás del boleto: a quién le reclamas si algo sale mal, quién responde por tu saldo y quién te retiene el impuesto cuando el cupón se paga.

La parte “internacional” del término tampoco describe el producto. Lo que se apuesta es lo mismo de siempre: fútbol de ligas extranjeras, partidos amistosos de selecciones, carreras de caballos en hipódromos, deportes de temporada. Lo internacional es el partido, no la casa. Y buena parte de las marcas que un mexicano encuentra buscando “apuestas deportivas internacionales” ya operan con permiso local, aunque su dueño corporativo sea de otra parte.

Vale la pena decir de una vez qué significa una casa internacional sin permiso mexicano, sin dramatizar y sin adornar. Ofrece momios, acepta depósitos y paga cuando todo va bien. Lo que no ofrece es un establecimiento legal mexicano donde reclamar, un permiso de la SEGOB al cual anclarse, controles de identidad y contra el lavado de dinero propios de un permisionario, ni una constancia de retenciones por premios gravados. Tampoco existe, en ninguno de los dos casos, un registro nacional de autoexclusión al que puedas apuntarte para cerrar el paso en todas las casas a la vez. La consecuencia tarda en aparecer: solo se ve el día que quieres retirar, el día que el sitio cambia de dominio o el día que la autoridad congela cuentas.

El mecanismo del permiso mexicano, en corto

El Reglamento define el permiso como un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario. La Dirección General de Juegos y Sorteos, dentro de la Secretaría de Gobernación, autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y lleva los procedimientos de sanción. Los tipos que interesan al apostador son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, y los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia.

Si el permiso es temporal y personal, cae una promesa habitual: que la marca “garantiza” el permiso. No puede. Ninguna marca es titular del permiso; lo es la empresa que lo obtuvo, y un mismo permisionario puede operar varias marcas a la vez. Ahí está el detalle que ordena todo lo demás.

Nadie dice que esto sea raro. La práctica reportada en México es que los sitios en línea no obtienen licencias digitales independientes, sino que se cuelgan de un permisionario ya autorizado, y muchas marcas extranjeras recurren a un titular local. El problema práctico es de verificación: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse en el momento de esta revisión, y el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. Los conteos de sitios de apuestas también se contradicen: un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso ningún número de permiso se imprime aquí como confirmado, y cada uno llega con la fuente que lo sostiene.

Normativa, supervisión y legalidad: lo que la ley mexicana sí dice

El marco arranca en 1947. La Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe en todo el territorio los juegos de azar y las apuestas, y solo admite los que autoriza expresamente. La Secretaría de Gobernación otorga los permisos e inspecciona, puede cerrar establecimientos sin permiso y ninguna casa puede instalarse cerca de escuelas o centros de trabajo, con la colaboración de estados y municipios. El Reglamento que la aterriza se reformó el 16 de noviembre de 2023 y su artículo 2 funciona como una puerta cerrada: lo que no está previsto expresamente, está prohibido.

Esa puerta cerrada cambia la forma de leer una búsqueda. En mercados donde la ley enumera prohibiciones, el sitio que no aparece vetado tiene una presunción a su favor. En México pasa al revés: la carga está del otro lado, y el silencio de la ley no autoriza nada. Un sitio encontrado en resultados de búsqueda no es, por eso, un sitio permitido.

La autoridad tiene además herramientas que no dependen del marco penal. La Secretaría de Gobernación fortaleció su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. La base legal para bloquear sitios de apuestas más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal no está establecida, y la autoridad igual lo hace.

La cronología que conviene tener a mano

La aplicación de la norma dejó un rastro concreto entre noviembre de 2025 y octubre de 2026, y ese rastro explica por qué un jugador no puede preguntar hoy “¿está abierto o cerrado?” y recibir una respuesta honesta sin fecha.

El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas, y los saldos de los clientes de un operador bloqueado pueden quedar congelados. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado permitió a esas aplicaciones solo publicar contenido informativo lícito ajeno a las apuestas y conservar los dominios. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría de Gobernación contra ambas marcas, según una sola fuente. En 2026 se cerraron además alrededor de 20 casinos físicos.

Lo que se aprende de esa secuencia no es si una marca está abierta hoy. Es que el bloqueo llegó por la vía administrativa y financiera, no por una condena al jugador, y que un amparo ganado no reactivó el servicio. La consecuencia práctica: el saldo que dejaste en una plataforma intervenida puede quedarse quieto mientras los tribunales discuten, y eso ocurre sin que nadie te avise.

Sobre lo que la ley no fija, conviene ser exacto. El Reglamento prohíbe la participación de menores en las áreas de apuestas de los establecimientos y en el cruce de apuestas, pero no fija una cifra; las marcas declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página, y un número estatutario para el juego no está establecido. Los operadores verifican identidad y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley antilavado, aunque los documentos exigidos no están fijados en un estatuto. Tampoco hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una cuenta temporal.

Sobre el dinero, el marco tiene dos piezas. El impuesto es del operador: el artículo 2 de la Ley del IEPS, fracción II, inciso B), aplica 50 % a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, tasa que era 30 % y que se reformó en el Diario Oficial del 7 de noviembre de 2025 para entrar en vigor el 1 de enero de 2026. Ese mismo inciso alcanza desde esa fecha a los residentes en el extranjero que ofrecen juegos con apuestas en línea sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimiento grave según los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del IVA. La base no está establecida: el texto habla de “valor de la actividad” y la prensa de “monto total apostado”, así que no se afirma aquí que sea 50 % de lo apostado ni 50 % de los ingresos brutos. Los impuestos estatales varían; la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Para el jugador la pieza es distinta. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si el impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México cobra 6 % estatal sobre premios, cerca de 7 % en total, según un reporte secundario, y los premios que superan 600,000 pesos en el año deben informarse en la declaración anual. El artículo 137 cubre premios “autorizados legalmente”: el tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, y ante esa duda lo único responsable es consultar a un contador o asesor fiscal. Nadie debería decidir su declaración con base en una guía de apuestas.

Lo que se apuesta y lo que no tiene regla propia

Las apuestas deportivas están permitidas solo a través del permiso de la SEGOB de un permisionario. Las apuestas en vivo, los deportes virtuales, los esports y las variantes de apuesta no tienen una regla separada en los artículos del Reglamento revisados. Las apuestas mutuas y las carreras de caballos se regulan en hipódromos, galgódromos y frontones mediante el “cruce de apuestas”, donde los menores nunca pueden participar. De un mercado de intercambio de apuestas no se encontró disposición alguna, así que no se afirma que exista uno mexicano. En cuanto a eventos restringidos, como ligas menores o de menores de edad, no se encontró nada.

El mensaje para quien apuesta es sobrio y útil: en México no hay una lista de mercados prohibidos que revisar antes de armar el boleto, y eso no significa vía libre. Si el operador no tiene permiso, la discusión sobre qué es apuesta en vivo y qué es deporte virtual se vuelve un detalle sin consecuencia práctica, porque el problema está antes.

Prevención, salvaguarda y protección del apostador mexicano

No existe un registro nacional de autoexclusión. Esa frase merece repetirse una vez y no tres, porque es la que más decepciona a quien la lee esperando una solución universal: si mañana decides que no quieres poder apostar en ninguna casa del país, no hay una lista a la que te apuntes para lograrlo. Lo que hay son herramientas internas de cada marca —pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria— que aparecen en las propias fichas de las aplicaciones. Cada una funciona hacia adentro de su plataforma y hacia nadie más.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas.

El detalle molesto es que esas herramientas se consultan, normalmente, justo cuando ya no hacen falta.

Las fichas y los pies de página de las marcas revisadas sí cargan avisos. Novibet y 1xBet no publican avisos de juego responsable entre los datos recogidos aquí; 1xBet tampoco tiene una dirección de atención al jugador con problema. Codere México, en la ficha de su aplicación, declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente indica en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris va un paso más allá y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Que una marca no los liste en su ficha no es delito, ni deja de ser un detalle que el jugador debería apuntar. El permiso es un requisito; el aviso de juego responsable es un comportamiento. Son dos cosas y no conviene mezclarlas.

Dónde tropieza la autoexclusión voluntaria

El problema estructural de la autoexclusión mexicana no es que las casas no la ofrezcan, es que no hay nada que las ate entre sí. Pedir una pausa en una marca no toca a las otras tres que tienes abiertas, y un registro estatal o federal de exclusión de jugadores no existe. La única salida de alcance real sería que dejaran de existir cuentas que cerrar, y eso ya no es una herramienta de la casa: es otra cosa, y vive fuera de este mercado.

Lo que el jugador sí puede hacer por su cuenta lo hace en la puerta de cada sitio, no dentro del juego. Verificación de identidad antes del primer retiro, retiros a una cuenta a nombre del mismo titular, una revisión de la sección de juego responsable antes del primer depósito. El seguro que nadie promete es el de la memoria: si mañana quieres cerrar cuatro cuentas, vas a topar con que cada casa tiene su propio trámite.

Y el estado anímico del último año no fue neutro. Nueve marcas acaban de pasar por veinte meses de titulares: bloqueos, congelamientos, amparos y dominios suspendidos. Un apostador que leía los diarios aprendió, con razón, que un saldo puede quedar atrapado sin aviso. Esa lección empuja a mucha gente a herramientas de control y no al revés. En un mercado así, la mejor protección sigue siendo no depositar más de lo que estás dispuesto a dejar quieto tres meses.

Tampoco hay que exagerar el otro extremo. México no prohíbe el juego con apuestas por internet de forma general. Lo que hay es un marco de 1947 aplicado a internet en 2023, más fuerza administrativa que nunca y un proyecto de reforma terminado por la SEGOB el 13 de octubre de 2026 que aún no se ha presentado y, por lo tanto, no es ley. Una iniciativa que busca derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta. Nada de eso es tuyo todavía.

Quién te escucha cuando apostar deja de ser un juego

Si el juego dejó de ser una distracción, el orden de los pasos importa más que el nombre de la línea de ayuda.

Lo primero es cerrar el grifo del dinero: pide a tu banco el bloqueo de los comercios de apuestas, revisa si la aplicación tiene límite de depósito o pausas y actívalas, y no busques la solución en la sección que la casa llama “juego responsable” a las dos de la mañana. Lo segundo es contarlo: un familiar, un amigo, alguien que vea tus retiros antes que tú. Si hay deudas de por medio, el camino serio es un profesional de salud mental y, cuando la situación lo pida, una consulta con un asesor financiero; en México, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros también recibe quejas sobre cobros y adeudos, aunque no sea una autoridad de juego.

Eso es todo lo que hoy es verificable y accionable fuera de una mesa de apuestas. La autoexclusión sin registro es una herramienta incompleta, y pedirle que cargue sola con el problema no es justo.

Evaluación del panorama: cómo se clasifica una plataforma internacional

Ninguna casa se juzga por el número de mercados que anuncia. Se juzga por la relación entre lo que ofrece y lo que puede sostener el día que las cosas salen mal, y en México esa relación se lee en cuatro columnas antes que en cualquier otra parte del sitio.

La primera es el permiso. No el logotipo de la SEGOB en la cabecera, sino el tipo de permiso y el nombre del titular. Ese dato decide si el permiso existe o si la marca solo dice que existe. La segunda es la identidad verificable de la operación: en el pie de página deben aparecer a la vez el permiso del permisionario y los datos de la empresa que opera el sitio, que normalmente no es la misma. La tercera es la del jugador: qué verificación exige la casa y qué hace con esa información. Y la cuarta es lo que la casa carga sobre el jugador y no sobre sí misma: retención de premios, límites, plazos de retiro y qué pasa con los saldos si la plataforma queda intervenida.

Una quinta columna se cae por su propio peso: el tamaño del catálogo. Nadie deposita en una casa porque tenga 300 mercados en un partido de liga. Es la parte más ruidosa de cualquier reseña y la que menos cambia la decisión.

El criterio de fondo: quién sostiene el permiso

Solo un permiso a nombre de un titular concreto sostiene una operación. Eso desplaza la pregunta útil: no “¿tiene permiso?”, sino “¿a nombre de quién?”. La respuesta rara vez está en la primera pantalla y tampoco en la publicidad. Está en el pie de página, en una línea que casi ninguna campaña repite.

De las nueve marcas revisadas aquí, dos no imprimen número en ningún lugar de los datos recogidos por contradicciones entre fuentes. En el caso de Betcris hay motivo: el número del pie de página de la marca y el de la tabla de su dueño no coinciden, y uno de ellos aparece a nombre de Producciones Móviles. En el caso de Pickwin pasa lo mismo, y el número que una compilación le asigna es justo el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Dos marcas, un titular y números que no cuadran: el lector que revisa esa línea con lupa aprende más sobre el mercado mexicano que leyendo veinte reseñas.

Hay una consecuencia que conviene decir sin rodeos porque define el mercado. Si el permiso es intransferible, la marca no puede cederlo, venderlo ni cederlo en garantía, y nada de lo que la marca firme obliga al permisionario. El nombre que aparece en los términos y condiciones no es el nombre del titular del permiso. El usuario contrata con la operación, no con el permiso.

El panorama de permisos declarados

La siguiente tabla reúne lo que cada marca o su compilación declara sobre el permiso, y lo que la propia marca dice sobre el material que sostiene este apartado. Ningún número aquí está confirmado oficialmente: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.

Marca Permiso de la SEGOB, según la fuente que lo sostiene (sin confirmación oficial) Lo que la marca declara por su cuenta sobre este material
Novibet permiso DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. No publica avisos de juego responsable ni atención al jugador entre los datos recogidos; la página de la marca no lista el permiso en el pie revisado
1xBet permiso DGJS/0002/2020, según una compilación de terceros; titular: Entretenimientos Naturales No publica avisos de juego responsable ni atención al jugador; la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., empresa distinta a la titular nombrada
Betcris permiso de su permisionario: el pie de la marca y la tabla del dueño no coinciden, así que no se imprime número; titular: Producciones Móviles El pie de página prohíbe los juegos con apuestas a menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años
Caliente permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de la marca; titular: Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) El pie de página señala que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable
Codere permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de terceros; titular: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) La ficha de su aplicación declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Playdoit permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Eventos Festivos de México La marca no publica, entre los datos recogidos, avisos de juego responsable ni atención al jugador con problema de juego
Strendus permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads (las compilaciones difieren) La marca no lista avisos de juego responsable ni atención al jugador entre los datos recogidos
Pickwin permiso de su permisionario: las fuentes se contradicen, así que no se imprime número; titular: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora La marca no publica avisos de juego responsable ni atención al jugador entre los datos recogidos
Betway permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. La marca no lista avisos de juego responsable ni atención al jugador entre los datos recogidos

Menos de lo que parece y más de lo que un lector espera. Los números son de fuentes que se contradicen entre sí, el titular del permiso casi nunca coincide con el nombre comercial, y dos marcas quedaron sin cifra impresa por contradicciones. Quien compare casas por este cuadro debería sacar una conclusión incómoda: la documentación pública del mercado mexicano está en un pie de página y en compilaciones de terceros, no en un registro consultable. El único camino fiable para el jugador es revisar el pie de página de la marca que le interesa en el momento de registrarse, y no fiarse de una tabla publicada en cualquier lado. Incluida esta.

Dos marcas quedaron fuera de la tabla y no por descuido. bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, están bloqueadas desde noviembre de 2025 y con resoluciones judiciales que cambian de signo, así que no tiene sentido listarlas como activas.

Después de la publicación de Gomorrah, el escándalo del fútbol italiano no dejó de crecer; hoy alcanza a una veintena de jugadores de Serie A y a varios de la selección. Hay dos ministros dispuestos a usar la ley antimafia contra los apostadores. Ni todos los clubes ni todos los jugadores implicados están en la Serie A, pero el episodio tiene una lectura directa para el apostador mexicano: los mercados de tarjetas y de córners son los más fáciles de manipular por alguien de dentro del campo, y son precisamente los que los operadores vigilan con más suspicacia.

Evaluación de las casas de apuestas internacionales con permiso declarado

Las nueve fichas que vienen a continuación no son un ranking ni una recomendación. Son marcas que, según sus propias fuentes, operan en México con un permiso de la Secretaría de Gobernación tramitado por un permisionario con establecimiento físico, ordenadas según el tipo de lectura que cada una ofrece al apostador. La primera plantea una pregunta distinta a la de la segunda, y así hasta la novena. Quien busque una sola casa para todo va a salir decepcionado de las nueve.

Betcris: la línea de flotación de los detalles operativos

Betcris es la reseña que más información propia aporta y la que peor cierra su documentación. En su pie de página aparece el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Ahí se activa el detalle que ordena todo este apartado: el número del pie de página de la marca y el de la tabla del dueño no coinciden, así que no se imprime cifra alguna como permiso de Betcris. Dos números para un mismo permisionario es exactamente el tipo de discrepancia que un apostador no puede resolver solo.

La empresa que operaría el sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Eso importa por un motivo concreto: permite a quien quiera verificar la autorización acudir al registro maltés, que sí es público, en lugar de esperar a la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos.

En juego responsable, Betcris se comporta mejor que el promedio de la lista: su pie de página prohíbe estrictamente los juegos con apuestas para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. El resto de los controles de cuenta no se sostiene con datos propios..

Para quien revisa el pie de página antes de depositar, Betcris muestra en una sola pantalla los dos datos que casi nadie pone juntos: el nombre del permisionario y el de la empresa del sitio. Esa transparencia es su mejor activo y su problema, porque expone la contradicción de los números. Quien necesite certeza documental tendrá que cruzar el registro maltés con la respuesta que la marca dé por escrito.

Caliente: el permiso impreso a la vista

Caliente hace lo más simple y lo más útil: imprime su permiso DGG/SP/404/97 en el pie de página de la casa y lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación, con Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. como operadora del sitio. Es el caso más limpio de la lista, porque el dato vive donde el jugador lo encuentra sin buscar y la marca no lo esconde al final de los términos.

Su material de juego responsable apunta al mismo patrón: el pie de página indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección específica. No hay nada espectacular ahí, y eso es precisamente el punto: la marca hace lo que se espera de un permisionario serio.

El límite es el de toda la lista. Un permiso impreso sigue siendo un permiso cuyo número nadie coteja contra un registro abierto, y la operadora del sitio no es el titular. Quien quiera cerrar el círculo tendrá que pedir el documento a la casa y no solo leer el pie.

Codere: la ficha de la aplicación como documento

Codere es interesante por una razón poco glamorosa: parte de su información de juego responsable no está en el sitio, está en la ficha de su aplicación, donde declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 llegan por una compilación de terceros, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular.

Ese reparto revela cómo funciona la verificación en México: el jugador reúne el rompecabezas. El permiso en una compilación de terceros, el aviso de juego responsable en la tienda de aplicaciones, el nombre del titular en ninguna parte. Las políticas de cierre de cuenta son el dato menos vistoso del conjunto y también el más práctico.

Para quien quiere revisar la letra chica sin entrar a una campaña de bienvenida, la aplicación de Codere es un punto de partida razonable: está antes de la publicidad y después de la descarga. Lo que la marca no resuelve es la falta de confirmación oficial del permiso, y ninguna marca de esta lista la resuelve.

Playdoit: el permiso en una compilación

Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. Un permiso con estructura de 2005 sobre una operación digital de hoy es la imagen exacta del mercado mexicano: la autorización es vieja y la plataforma es nueva.

El permiso de 2005 apunta a otra cosa que conviene subrayar. La autorización nació para un establecimiento, no para un sitio, y su titularidad es lo único que la marca puede mostrar. La traducción al día de hoy la hace el jugador: mientras nadie coteje el número contra la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos, el permiso queda como una declaración.

La marca no publica, entre los datos recogidos, avisos de juego responsable ni atención al jugador con problema de juego. Se sostienen los permisos y los términos de uso, y ahí se acaba el material propio.

Quien pese Playdoit debería fijarse en el permisionario y no en la marca: Eventos Festivos de México es el nombre que sobrevive a cualquier cambio de campaña. Si el número no se puede confirmar, al menos queda claro quién responde.

Strendus: tres permisos y dos versiones del titular

Strendus acumula tres permisos según casasdeapuestaslegales.mx —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y dos versiones del titular, Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads. La marca tampoco publica, entre los datos recogidos, ni información sobre juego responsable ni un medio de contacto para jugadores.

Tres permisos y una marca no significan tres protecciones. Cuando las compilaciones no coinciden en el titular, lo que existe en el papel no se puede atribuir con certeza a ninguna razón social, y el jugador que necesita reclamar algo se queda sin destinatario claro.

Se sostiene solo sobre lo administrativo, y eso no es suficiente para juzgar una plataforma. Quien apueste aquí debería, al menos, guardar el comprobante del depósito y la captura del pie de página en la fecha en que se registró. Suena exagerado hasta que el sitio cambia de dueño o de dominio.

Lo que la marca enseña es el patrón: el jugador que no archiva pruebas depende de la memoria de la casa.

Pickwin: el mismo permiso a nombre de otro

Pickwin es el caso que más enseña sobre el mercado mexicano y el que menos se sostiene solo. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra el DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, con Producciones Móviles S.A. de C.V. junto a Unocapali La Paz Operadora como titular. El segundo número es el mismo que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, y ahí está el problema: dos marcas distintas mostrando un permiso con el mismo número y titulares que no coinciden.

Eso obliga a no imprimir cifra alguna como permiso de Pickwin. El detalle tampoco demuestra irregularidad: un mismo permisionario puede operar varias marcas, y lo que se cae es la idea de que cada marca tiene su propio permiso.

No hay material propio sobre juego responsable, y el jugador con una duda concreta tendrá que preguntarla por escrito. La marca no aporta pie de página con datos de contacto entre los recogidos.

Su lectura real es distinta a la de una reseña normal: aquí lo que se aprende es que la trazabilidad de un permiso en México se rompe cuando las fuentes discrepan. Es el argumento más fuerte en favor de ir al registro que sí es público, el de la empresa operadora, y no al logotipo de la cabecera.

Betway: una cifra corta y verificable

Betway presenta el permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Es el número más fácil de recordar de la lista y, con el criterio que se está usando aquí, esa brevedad vale menos de lo que parece: un permiso corto no es más verificable que uno largo. Lo que lo hace verificable es que el jugador pueda cotejarlo.

El titular tiene nombre de frontón, y eso encaja con la estructura del Reglamento: los titulares de permisos de frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia. Su reseña se sostiene sobre ese vínculo, que es también la única pieza con una explicación legal clara dentro del mercado mexicano.

La marca no reporta avisos de juego responsable ni información de contacto para jugadores en los datos revisados, lo que destaca en un mercado donde el permisionario suele ser una entidad distinta a la marca.

Para quien compara por precio y no por permiso, Betway cobra un precio distinto: un permiso corto y fácil de anotar que corresponde a un frontón, no a la plataforma. Es el tipo de detalle que solo se ve cuando se lee el pie de página completo.

Rushbet: dos números y ningún titular

Rushbet aparece con dos números de permiso según casasdeapuestaslegales.mx, DGJS/3059/2021 y, en otra compilación, DGJS/DGAFJ/DCRCA/P-03/2018, y con Discos y Producciones Premier como titular. Cuando las fuentes aportan dos cifras y ningún acuerdo, no se imprime ninguna: el dato que la marca necesita para ser verificable hoy es precisamente el que no está.

Se apoya en el titular nombrado por las compilaciones y en los términos de uso de la plataforma. Nada más, y nada menos. Es la ficha más breve del conjunto y también la que mejor ilustra el criterio de esta evaluación: un permiso que no se puede cotejar no protege a nadie.

El jugador que llegue a Rushbet por un anuncio y busque el pie de página para confirmar el permiso se encontrará con la versión de la marca o con la de la compilación, sin posibilidad de zanjar la diferencia por su cuenta. En un mercado donde los bloqueos llegan por decisión administrativa y no por sentencia, ese margen de duda es relevante: quien tenga saldo en una plataforma cuya autorización no puede rastrear está apostando su dinero y con más razón que cualquiera.

Novibet: la marca sin avisos visibles

Novibet aparece con el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según una compilación de terceros, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular. La información propia de la marca es escasa: no reporta protocolos de juego responsable ni canales de contacto directos, y el permiso no figura en el pie de página revisado.

Esa ausencia tiene una consecuencia concreta. La responsabilidad que la marca no publica la carga el jugador: verificar la identidad del permisionario antes de depositar, revisar los términos de uso por su cuenta y decidir con esa información si quiere dejar dinero en la plataforma.

Para quien solo busca un catálogo amplio y no quiere caer en la trampa de la publicidad, esto no es descalificación, sino un dato que ordena prioridades. No hay nada por escrito sobre juego responsable, así que el jugador tendría que pedirlo.

Novibet cierra su apartado con una realidad incómoda: la ausencia de información pública sobre sus controles obliga a confiar en que los controles de un permisionario estén donde deben estar, sin poder comprobarlo. En México eso no es poco.

1xBet: una marca extranjera y una titularidad distinta

1xBet llega con el permiso DGJS/0002/2020 según una compilación de terceros, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y con Entretenimientos Naturales como titular. El detalle más útil es otro: la App Store lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta a la titular nombrada. El nombre que aparece en la tienda y el que aparece en el permiso no son el mismo.

Eso es relevante para un jugador mexicano que descarga la aplicación y espera que quien le cobra sea quien tiene el permiso. El número y esa discrepancia definen el panorama, no el producto. La marca tampoco menciona protocolos de juego responsable ni vías de soporte para el usuario.

El jugador que llegue a la ficha esperando “apuestas internacionales” en el sentido más amplio va a encontrar algo distinto: una marca global con apariencia local, un permiso en una compilación de terceros y una empresa en la tienda que no coincide con el titular. Quien quiera certezas tendrá que pedir los términos de uso por escrito y leer quién firma el contrato.

Lo que la cuenta cuesta de verdad: una estimación

Aquí conviene un cálculo que muchas reseñas evitan porque no vende. Tomemos un escenario base: alguien que apuesta 500 pesos MXN a la semana, una sola vez por semana, durante un año, y que ese dinero va a un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90. No es una cuota cotizada de ninguna casa: es un ejemplo para mostrar cómo se comporta el margen.

Ese mercado reparte entre los dos resultados 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), es decir, el 95 % de lo que se apuesta. La casa retiene el 5 % restante. Sobre una vuelta semanal de 500 pesos, la pérdida esperada de cada apuesta es de 25 pesos, y a lo largo de 52 semanas el costo esperado del año es de 1.300 pesos MXN. Con un jugador que apuesta dos veces por semana, el total sube a unos 2.600 pesos; con uno que apuesta 200 pesos semanales, baja a unos 520 pesos.

Todo eso es un estimado estadístico, un promedio sobre muchas apuestas bajo el supuesto de que el jugador solo apuesta ese monto y no lo aumenta. No predice lo que le pasará a una persona concreta en un año concreto. Lo que sí hace es poner el margen en pesos: quien apueste 500 pesos semanales a lo largo de doce meses paga, en promedio, el equivalente a dos meses y medio de sus apuestas por el derecho a jugar.

Y el mismo cálculo aprieta cuando el ángulo cambia. Ese apostador de 500 pesos semanales que en lugar de repetir su apuesta la combina en un parlay de tres o cuatro selecciones no paga 5 % en cada apuesta: paga el margen de cada mercado multiplicado por cada selección del boleto. Y si además cobra un bono de bienvenida, sobre el costo del margen se suma el costo de la barrida: el requisito de apuesta obliga a una vuelta mayor que el bono. Quien apuesta por encima de lo que estaba dispuesto a perder solo para “completar” el bono está comprando, en pesos reales, el derecho a cobrar un bono que quizá no valga el esfuerzo. Ese es el cálculo que ninguna campaña de bienvenida pone en su página principal.

Este escenario se mantiene igual en todos los casos del apartado, porque es el mismo jugador con el mismo mercado. Lo único que cambia es dónde pone ese dinero y qué respaldo tiene el saldo que deja quieto.

Preguntas frecuentes sobre apuestas deportivas internacionales en México

¿Qué riesgos tiene una casa de apuestas sin permiso de la SEGOB en México?

El más concreto es que no hay foro legal mexicano donde reclamar, ni controles de identidad y lavado de un permisionario, ni constancia de retenciones. Los saldos de un operador bloqueado pueden quedar congelados, como ocurrió en noviembre de 2025. Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión. Y una casa sin permiso queda fuera del marco de solvencia que la ley sí exige.

¿Cómo se comprueba si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Buscando el nombre del titular, no el de la marca: el permiso es intransferible y solo ampara a quien lo obtuvo. El dato suele aparecer en el pie de página del sitio, junto a la razón social que opera. Conviene cotejarlo y conservar el registro de la comprobación, porque la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no siempre está accesible.

¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México?

No existe, ni para los sitios con permiso ni para los que operan fuera del país. Lo que hay son herramientas internas de cada marca: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, que funcionan solo dentro de esa plataforma. Si el jugador tiene cuentas en varias casas, tendrá que cerrar una por una y sin un trámite común.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

No hay un procedimiento único, porque cada plataforma ofrece lo suyo: en unos casos es un apartado de juego responsable, en otros se pide al servicio de atención al cliente. Lo que sí conviene revisar antes de depositar es si la marca publica esa herramienta y qué dice sobre el cierre de cuenta. El límite se pone antes, no después de que el saldo bajó.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Sí, cuando el premio es de un juego con apuestas autorizado legalmente: es ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su impuesto no supera 6 %, y 21 % si el impuesto estatal pasa de ese 6 %. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido: para un caso así, lo prudente es consultar a un contador.

¿Dónde puede buscar ayuda alguien que siente que apostar se le salió de las manos?

Primero, cerrar el grifo del dinero: pedir al banco el bloqueo de cobros de giros relacionados con apuestas y activar los límites de depósito de la aplicación. Después, contarlo a alguien de confianza y buscar un profesional de salud mental, y si hay deudas de por medio, un asesor financiero. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros también recibe reclamaciones de cobros.

Para qué le sirve esta comparación al apostador que revisa con lupa

El mercado mexicano de apuestas internacionales vive un momento incómodo y productivo a la vez. Incómodo porque no hay licencia federal de apuestas en línea, la lista oficial de permisos no siempre está accesible y el bloqueo llega por la vía administrativa sin sentencia de por medio. Productivo porque el marco está a la vista de cualquiera que lea el pie de página correcto, y porque el endurecimiento de 2025 y 2026 dejó un rastro público de quién quedó fuera.

Lo que esa lectura enseña es que el permiso es un documento de una persona, no de una marca, y que una marca no puede transferirlo ni heredarlo. También enseña que la publicidad no es una fuente: la SEGOB no publica un registro cómodo y los propios pies de página de las marcas se contradicen. Si el jugador revisa el nombre del titular antes de depositar, y con más razón en un mercado donde los bloqueos llegan por decisión administrativa y no por sentencia, ya está mejor parado que la mayoría.

El apostador que conviene tener en mente cuando se eligen los momios es el de 500 pesos semanales: a un año con 5 % de margen promedio, ese jugador deja 1.300 pesos en el camino. Un permiso claro, un pie de página honesto y un límite que se respeta valen más que un punto adicional en un momio. El resto es publicidad.

Escrito por los editores de «Rounddeapuestas».

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