Apostar por el campeón de la competición en 2026: el permiso no es una licencia
Un momio de 1,90 repetido en los dos lados de una final dice más sobre lo que cobra la casa que sobre el partido. Ese par de cifras, aparentemente inocente, resume el negocio: dos resultados, un solo mercado, y un hueco que alguien paga siempre. Y antes de mirar cualquier cifra conviene entender el marco mexicano, porque una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación y una que opera de forma irregular pueden ofrecer el mismo 1,90 sin parecerse en nada por debajo.

Datos actualizados a 6 noviembre 2026, verificados contra los pies de página y las fichas publicadas por cada operadora, y contra las decisiones judiciales y administrativas reseñadas en prensa mexicana.
Hay una palabra que decide casi todo en México y que el público usa mal. Se dice “licencia” cuando la ley habla de permiso. No es un tecnicismo: el permiso se otorga a un permisionario concreto, para un centro de apuestas remotas o una sala de sorteos, y ese permisionario es un empresario de juego físico que extiende su autorización al sitio digital. Ninguna ley mexicana nombra la apuesta en línea como actividad propia. El resultado práctico es que el sitio que se abre en el navegador no tiene un papel propio: lo tiene detrás, en un cajón, a nombre de otra empresa.
Eso cambia por completo la pregunta que el aficionado debería hacerse. No es “¿qué casa me da el momio más alto al campeón?”. Es “¿qué casa puedo reclamarle algo si el retiro se queda a medias?”. Un permiso mexicano da domicilio legal en el país, controles de identidad, retenciones documentadas y una autoridad a la que inconformarse. Un operador del exterior, no.
La segunda idea, la que casi nadie tiene clara al empezar, es que en un mercado de campeón se vota mucho antes de que exista claridad y se cobra mucho después de que exista. Es decir: el dinero sale de la cuenta meses antes de que vuelva. Para el aficionado que quiere acción de fin de semana, ese producto es un instrumento de ahorro disfrazado de apuesta. Para quien sigue un equipo toda la temporada, tiene sentido.
Aquí van las dos cosas juntas, porque en México no se entienden por separado. Primero el mapa de competiciones y de momentos en que se ofrecen estos mercados, después qué casas operan con permiso y cómo se comportan, y al final el marco legal con sus trampas de fecha y las herramientas con las que un apostador se protege de sí mismo.
Índice de contenidos
- Calendario: qué se juega, cuándo se apuesta y qué cambia en 2026
- Panorama: nueve casas con permiso de la SEGOB y lo que cada una declara sobre sí misma
- Fundamentos: qué se apuesta cuando se apuesta a un campeón
- Normativa: permiso, 18 años y ningún registro de autoexclusión
- herramientas que dependen del apostador, no de la ley
- Panorama: nueve casas con permiso declarado y para quién es cada una
- Preguntas frecuentes
- Lo que queda después de la última jornada
Calendario: qué se juega, cuándo se apuesta y qué cambia en 2026
El mercado al campeón vive de calendario. Un torneo largo abre mercados con meses de antelación, cobra menos riesgo según avanza el cuadro y ofrece los premios al madrugar. Un torneo corto comprime todo en semanas y deja poco margen al arrepentimiento.
Empecemos por el que ya pasó, porque marca el tono de todo el año. La Copa del Mundo 2026 se jugó entre junio y julio de 2026 y está cerrada. Su mercado de campeón, sin embargo, fue el más grande del calendario mexicano y el que más apuestas de largo plazo movió. Quien entró en un mercado al campeón del mundo en 2025 ya sabe lo que cuesta ese producto: el dinero inmovilizado, la tentación constante de retirarlo antes, y el retiro anticipado que muchas casas ofrecen como salida. Ese patrón se repite en cada torneo grande.
Las ligas de temporada completa son el segundo bloque. La liga local mexicana ofrece un mercado al campeón que se renueva dos veces por año, con torneos cortos y una liguilla que convierte la parte final de la temporada en otro deporte. Para un apostador de presupuesto ajustado, esa es una ventaja seria: la posición se mantiene pocos meses, no un año entero. El equivalente europeo —una liga de agosto a mayo— obliga a aguantar la posición mucho más tiempo.
Las copas continentales y las competiciones de selecciones entran en el tercer bloque. Son los mercados con mayor volatilidad de precio de todo el calendario, porque una llave eliminatoria cambia el panorama de golpe y el momio del máximo candidato se mueve de una semana a otra sin que él haya jugado. Aquí la decisión se toma, sobre todo, cuando ya está sorteado el cuadro.
El último bloque son las competiciones de formato corto: pruebas de automovilismo de temporada, torneos de pretemporada, certámenes continentales de selecciones con poco recorrido. Se ven mucho en las casas con oferta amplia y poco en las que se centran en el deporte rey.
| Competición o tipo de torneo | Cuándo abre el mercado al campeón | Cuánto tiempo queda el dinero inmovilizado | Para quién encaja |
|---|---|---|---|
| Copa del Mundo 2026 (jugada en junio y julio de 2026) | Meses antes, con el sorteo ya conocido | Muchos meses hasta el título | Quien acepta olvidarse del importe |
| Liga local de temporada corta con liguilla | En las semanas previas al arranque del torneo | Unos pocos meses | Presupuestos pequeños y paciencia media |
| Liga europea de agosto a mayo | En agosto, antes del cierre de mercado | Casi una temporada completa | Quien quiere precio alto y no necesita liquidez |
| Copa continental por eliminatorias | Al conocerse el cuadro | De semanas a unos pocos meses | Quien decide con información ya publicada |
| Competición de formato corto (automovilismo, torneos de pretemporada) | Días o semanas antes del arranque | Días | Quien busca resolución rápida |
Lo que no cambia con el calendario es la aritmética del margen. Ese 1,90 y 1,90 de un mercado de dos resultados, tomado como ejemplo y no como precio cotizado, deja una probabilidad implícita del 52,6 % en cada lado, o sea 105,3 % entre los dos, con un reparto de las apuestas en torno al 95 % y un margen de aproximadamente el 5 %. La banda se mueve con el tipo de competición: en un torneo largo y popular los precios suelen ofrecer un reparto algo mayor, y en un formato corto y de nicho el margen puede estrechar ese reparto hasta el entorno del 92 %, siempre que la casa repita el mismo estilo de precio en todos los resultados del mercado. La condición es esa, y no es menor: el margen solo se calcula sobre un mercado completo, con todos sus resultados.
Vale la pena hacer el ejercicio al revés. Si un mercado de campeón reparte cerca del 95 % de lo jugado, la casa se queda con unos 5 pesos por cada 100 apostados, y no los recupera ni cuando el favorito gana ni cuando pierde. En una apuesta al campeón de 500 pesos, ese peaje son unos 25 pesos que desaparecen el día de la apuesta, gane quien gane en julio. El margen es invisible en el boleto y visible en la cuenta corriente de la casa.
apuesta sencilla, parlay o cobertura: tres caminos al mismo título
El aficionado que quiere votar por un campeón sin jugarse todo a un solo equipo tiene varias formas de armarlo, y cada una cuesta distinto.
La apuesta sencilla al campeón es la posición limpia: un equipo, un momio, un desenlace. Paga menos por peso que cualquier combinación, y a cambio deja la decisión entera en manos de un solo plantel. Es el camino de quien tiene una convicción real y no quiere ruido.
El parlay —la combinada de toda la vida— multiplica los momios y, con ellos, el margen que absorbe la casa. Dos selecciones a 1,90 cada una dan un precio combinado de 3,61, pero también dos márgenes que se suman en cascada. Para llegar al mismo título, la combinada cobra el peaje dos veces. Es el camino de quien quiere emoción, no de quien quiere eficiencia.
La cobertura consiste en repartir el mismo presupuesto entre dos o tres candidatos por caminos distintos. En un mercado de campeón, repartir 500 pesos entre dos equipos a 1,90 y 4,50 cambia la distribución del riesgo sin hacerlo desaparecer: la parte colocada en el favorito casi cubre la inversión total si acierta, y la parte colocada en el menos probable es la que convierte la jugada en algo rentable. Ninguna combinación de candidatos elimina la ventaja de la casa.
Queda una cuarta vía que muchos pasan por alto: el retiro anticipado o cash out. Consiste en cerrar la posición antes del desenlace por un importe que la casa fija según cómo se mueva el precio. En un mercado al campeón es la salida más valiosa, porque la posición dura meses y el equipo puede avanzar de ronda. La contraprestación también es real: la casa fija el importe con su propia valoración, y esa valoración ya lleva su margen dentro. Cobrar antes se paga como se paga todo lo demás.
Panorama: nueve casas con permiso de la SEGOB y lo que cada una declara sobre sí misma
Antes de la tabla, una advertencia de método que también es un consejo. Las comparaciones entre sitios mexicanos imprimen dos cosas juntas: el número de permiso que aparece en el pie de página de la propia casa y el que reproduce una compilación externa. Los dos pueden no ser el mismo. En los casos de Betcris y Pickwin la discrepancia es pública: en una ficha aparece un número a nombre de Producciones Móviles que también figura, con otro titular, en el pie de la otra marca.
Eso significa que ningún número de permiso debe tomarse como verificado oficialmente. La autoridad que llevaría esa lista es la Dirección General de Juegos y Sorteos, dependiente de la Secretaría de Gobernación, y su relación de autorizados no puede abrirse al público. El Congreso preguntó entre mayo y julio de 2026 por un registro público abierto; sigue sin ser una realidad operativa. Tampoco coinciden los conteos: un informe habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Ante esa diferencia, ningún total se sostiene.
La consecuencia para el lector es sencilla: cada cifra de permiso que vea abajo llega con la fuente que la publica y con la advertencia de que no está confirmada oficialmente. Un número de permiso sirve para dar contexto y para hacer una pregunta concreta al soporte de la casa, no como certificado.
Las nueve casas que siguen operan en México bajo un permiso de la SEGOB en manos de un permisionario, según lo declaran sus propios pies de página o las compilaciones que las reseñan. No son todo el mercado: una marca ausente de esta lista no está por ello sin permiso. Y la oferta de cada una se describe tal como su propia ficha o su propio pie la presenta.
| Casa de apuestas | Situación del permiso SEGOB según la fuente que lo publica | Lo que su propia ficha dice sobre el mercado al campeón |
|---|---|---|
| 1xBet | Permiso DGJS/0002/2020 según un sitio de comparativas, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular nombrado Entretenimientos Naturales; la ficha de la app figura a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta | Apuestas en vivo, transmisión y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports |
| Codere | Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según un sitio de comparativas; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. | Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados |
| Novibet | Permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | — |
| Betcris | Permiso de su permisionario sin número impreso: el pie de la propia marca y la tabla del titular no coinciden; titular nombrado Producciones Móviles | — |
| Caliente | Permiso DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de página de la propia marca; operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. | — |
| Playdoit | Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México | Futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y retiro anticipado |
| Betway | Permiso 4184 según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | — |
| Strendus | Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según casasdeapuestaslegales.mx, que difiere sobre el titular | — |
| Pickwin | Permiso de su permisionario sin número impreso: las fuentes se contradicen entre sí; titular nombrado Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | — |
La columna del centro es la que más va a cambiar con los meses, y no por la actividad de las casas sino por la inestabilidad de la información pública. Vale la pena leerla como lo que es: una declaración, no una acreditación. El nombre del permisionario tampoco es un detalle decorativo. Codere aparece detrás de Libros Foráneos; Caliente detrás de Tecnología en Entretenimiento Caliplay; Playdoit detrás de Eventos Festivos de México. Son empresas de juego con presencia física en el país, y ese es el punto: la apuesta digital en México vive pegada a un negocio tradicional.
El hueco más visible de la tabla está en la columna de la derecha, y no conviene disimularlo. La ficha pública de una casa detalla cuántos deportes cubre y qué funciones incluye, casi nunca si cubre un mercado al campeón y con qué margen. Esa ausencia es en sí misma una pieza de análisis: el mercado al campeón es un producto secundario para la mayoría de las casas mexicanas, uno que se activa cuando el torneo lo justifica y que rara vez se anuncia en la portada.
Conviene además tratar con cuidado los productos destacados de cada ficha. Playdoit presenta su “Playboost” como una forma de aumentar ganancias, y Codere habla de “momios mejorados”. Un momio mejorado no es una promesa de rentabilidad: es un precio algo por encima del que la casa pondría de otro modo, dentro de un margen que sigue siendo suyo. La mejora se aprecia en el boleto, no en el resultado de la temporada.
Fundamentos: qué se apuesta cuando se apuesta a un campeón
Un mercado al campeón no pregunta quién gana el domingo. Pregunta quién levanta el trofeo al final del camino, y esa diferencia cambia todo lo demás.

Empecemos por el objeto de la apuesta. En una liga, el campeón lo decide el sistema de competencia: un cuadro de playoffs, una final, o la tabla al término de la temporada. En una copa continental, una llave de eliminatorias. En un torneo de un solo partido, noventa minutos o prórroga y penales. El apostador no está votando por el mejor equipo; está votando por el que sobrevive a un formato concreto, y el formato pesa tanto como la plantilla. Un equipo sólido en una liga larga puede ser frágil en dos partidos de eliminatoria. En México eso se ve especialmente con la liguilla, donde el mejor clasificado de la fase regular no siempre se lleva el título.
El segundo fundamento es el momio, que en México se llama momio y no cuota, y que se escribe en formato decimal. Un momio de 2,00 sobre un candidato describe dos cosas a la vez: lo que paga y lo que la casa cree. Un boleto de 300 pesos a 2,00 devuelve 600 pesos si el equipo se corona, de los cuales 300 son la devolución del importe y 300 la ganancia neta. La apuesta no se “duplica” en el sentido que sugiere la publicidad: el importe vuelve, la ganancia es la mitad del retorno.
El tercer fundamento es que el momio al campeón se mueve por causas que no tienen nada que ver con el equipo que el aficionado sigue. Se mueve cuando se sortea el cuadro, cuando se lesiona el delantero del rival directo, cuando una casa necesita equilibrar su libro tras recibir mucho dinero de un lado. El precio que el aficionado ve hoy no es una opinión sobre el futuro: es un instrumento de gestión de riesgo de la casa, ajustado minuto a minuto.
El cuarto es el tiempo. Un mercado al campeón con meses por delante inmoviliza el importe hasta el desenlace. Ese coste de oportunidad no aparece en ninguna tabla y es real: el dinero no puede usarse para nada más, y en un país donde la inflación hace su trabajo, “solo unos meses” no siempre significa “sin costo”.
El quinto es la liquidación. Un mercado al campeón se resuelve cuando la autoridad competente confirma el resultado, y en casos de descalificación o de resolución administrativa la casa aplica su propio reglamento. Ese reglamento está en los términos y condiciones del sitio, no en la publicidad, y es el texto que conviene leer antes de reclamar. Si dos candidatos quedan empatados en el criterio que la casa fije, esa regla decide quién cobra.
Cómo se calcula entonces una apuesta con la cantidad jugada y el momio. El retorno es el importe multiplicado por el momio. La ganancia neta es el importe multiplicado por el momio menos uno. Con 1.000 pesos a 4,50 el retorno son 4.500 pesos y la ganancia neta 3.500. Con 1.000 pesos a 1,40 el retorno son 1.400 y la ganancia neta 400. La cuenta es la misma para un mercado al campeón y para una apuesta del domingo; lo que cambia es cuánto tiempo hay que esperar para cobrarla.
Una advertencia que ahorra disgustos: el importe que se muestra en un boleto combinado ya lleva dentro el margen de cada selección. En una combinada de tres patas a 1,90 cada una, el precio final es 6,86 y el hueco del mercado se multiplica con él. Cuantas más patas, más veces se paga el peaje.
Normativa: permiso, 18 años y ningún registro de autoexclusión
El marco mexicano tiene una fecha fundacional que a casi nadie le suena: 31 de diciembre de 1947. Ese día se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que sigue vigente y que prohíbe en el país los juegos de azar y las apuestas, salvo los que autoriza expresamente. No hay excepción moderna, no hay artículo especial para internet. Lo que hay es una autorización administrativa.

La autoridad es la Secretaría de Gobierno —Secretaría de Gobernación en el lenguaje oficial— y dentro de ella la Dirección General de Juegos y Sorteos, que autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos, y que tramita los procedimientos sancionadores. Su reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, es explícito en su artículo 2: lo que no está expresamente previsto queda prohibido. La consecuencia no es retórica. Significa que la carga de la prueba está del lado del operador, y que no puede reclamarse un derecho a operar apuestas en línea porque la ley no lo haya prohibido.
El permiso, según el artículo 3 del reglamento, es un acto administrativo de carácter temporal otorgado a un permisionario. Entre los tipos relevantes para las apuestas están el centro de apuestas remotas y la sala de sorteos de números o símbolos. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener autorizaciones complementarias para apuestas remotas, y los permisos no son transferibles. Sobre el permisionario recaen obligaciones periódicas: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, avisos sobre operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza.
De ahí sale la escena típica que el aficionado mexicano ya conoce de sobra. Un empresario con un centro de apuestas físicas obtiene el permiso, y sobre ese permiso se monta la plataforma digital de una marca internacional. Una misma autorización puede sostener varias marcas.
bloques, amparos y un estado que cambia de fecha en fecha
La aplicación de esa normativa se volvió áspera en el último año y medio, y la lección para el apostador es que la situación de una casa es un dato con fecha, nunca una condición permanente.
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó trece casinos y congeló cuentas; entre las plataformas deshabilitadas quedaron bet365 y Betano, esta última del grupo Ganador Azteca. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y aun así el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra esas dos marcas, según una sola fuente. En 2026 se cerraron además alrededor de veinte casinos físicos.
Nada de esto autoriza a decir que una de esas casas esté abierta o cerrada hoy. Las resoluciones se suceden y se contradicen, y el único modo honesto de leer el asunto es con la fecha pegada a cada línea. Para el apostador con saldo en una casa bloqueada, la consecuencia práctica tampoco es teórica: los saldos pueden quedar congelados, y reclamar exige una vía judicial que nadie emprende por unos cientos de pesos.
Sobre la reforma, la tentación de contarla como un hecho es alta y hay que resistirla. La SEGOB terminó en octubre de 2026 un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado, no es ley y no cambia nada hoy. Existe además una iniciativa para crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión. Es una propuesta, no una norma.
Sobre el jugador, la información útil es más corta de lo que la publicidad sugiere. El reglamento, en su artículo 5, prohíbe a los menores de edad estar en las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija un número de años para el juego con apuestas; las casas son las que declaran 18 años y más en sus propias fichas y pies de página. El marco exige verificación de identidad y reportes a la UIF y al SAT, porque el juego es una actividad vulnerable frente al lavado de dinero, aunque los documentos concretos que se piden no están fijados en la ley. No existe un registro nacional de autoexclusión. No hay un límite legal de depósito o de pérdida, ni una figura de cuenta temporal, y el instrumento del que dispone un apostador mexicano son las herramientas voluntarias que cada casa lista: pausas, límites de depósito y autoexclusión interna.
Aquí conviene ser claro sobre una distinción que la publicidad desdibuja. La autoexclusión que ofrece una casa vale para esa casa. No te saca del mercado, no avisa a la siguiente marca y no impide abrir una cuenta nueva con otro documento de identidad en otro operador. Es una herramienta útil y no es una red de seguridad nacional, porque en México no hay ninguna.
Un apartado legal que merece línea propia es la publicidad, porque tampoco hay texto federal aplicable en los artículos del reglamento que se leen. Las franjas horarias que se comentan —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— describen iniciativas, no derecho vigente. Los proyectos para limitar a influencers y deportistas, para prohibir la publicidad en retransmisiones deportivas y para prohibir los bonos de bienvenida no son ley. Eso no significa que todo valga: las casas muestran la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable en su publicidad, según un informe secundario.
Impuestos, retenciones y el CFDI que casi nadie pide
El capítulo fiscal del juego mexicano se lee mal casi siempre, porque hay dos impuestos distintos que recaen sobre dos sujetos distintos.
El primero es el del operador. La Ley del IEPS, en su artículo 2, fracción II, inciso B), grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. La reforma publicada en el Diario Oficial el 7 de noviembre de 2025 elevó la tasa desde el 30 % anterior y entró en vigor el 1 de enero de 2026. Ese mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, con obligaciones de la ley del IEPS y bloqueo temporal del servicio digital en casos graves de incumplimiento. La base es la parte más resbalosa y conviene ser preciso: el texto habla del valor de la actividad, la prensa lo describe como monto total apostado, y ninguna de las dos lecturas autoriza a escribir que se trata del 50 % de las cantidades jugadas o de los ingresos brutos. Los estados también gravan: la Ciudad de México a las apuestas y Nuevo León a los montos jugados.
El segundo impuesto recae sobre el premio y se retiene al pagar. Los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR consideran ingreso los premios de loterías, rifas, sorteos, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Si el estado no grava el premio, o su impuesto no excede del 6 %, la retención es del 1 %. Si el impuesto estatal pasa ese umbral, la retención sube al 21 %. La Ciudad de México tiene un impuesto local del 6 % sobre premios, lo que según un informe secundario deja una carga total alrededor del 7 %. Aquel premio superior a 600.000 pesos en el año debe declararse en la declaración anual. El operador entrega el comprobante de esas retenciones: un CFDI de retenciones que conviene pedir siempre, incluso por cantidades pequeñas, porque es el único papel que documenta que el impuesto ya se pagó.
Y una retención no siempre cierra el asunto. Si el impuesto estatal no supera el umbral, el impuesto retenido tiene carácter definitivo solo para quien presenta la declaración cuando está obligado a hacerlo; en caso contrario el ingreso se acumula y la retención se acredita. Para el aficionado que cobra un premio al campeón más un sueldo, la diferencia entre las dos situaciones puede ser de cientos de pesos.
Queda el caso incómodo: los premios obtenidos en sitios sin permiso. El artículo 137 habla de premios autorizados legalmente, y el tratamiento de un premio que no goza de esa autorización no está establecido. La posición razonable es consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por resuelto el asunto, y no fiarse de la retención practicada como si cerrara el expediente.
Sanciones, bloqueos y el hueco del jugador
El reglamento, en su artículo 2, prohíbe lo no expresamente previsto; el artículo 8 de la ley faculta a la SEGOB a clausurar establecimientos no autorizados, y en los últimos tiempos la autoridad reforzó su capacidad de bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal previsto en la ley del IVA, una base legal específica para bloquear sitios de apuestas no está establecida.
Para el jugador, la pregunta obvia es qué le pasa a él. La respuesta honesta es que ni una multa ni un delito por apostar en un sitio sin permiso está establecido, y por eso esta guía no afirma ni una sanción ni una exención. Lo que sí es verificable es el resto de la asimetría: una marca con permiso mexicano ofrece un domicilio legal en el país, controles de identidad, una autoridad ante la que reclamar y un CFDI de retenciones; una marca del exterior no ofrece nada de eso, y los saldos en un operador bloqueado pueden quedar congelados. En ninguno de los dos casos hay registro nacional de autoexclusión, porque ese instrumento no existe en México. Los sitios con licencia de Curazao tampoco son permisionarios mexicanos, por mucho que su publicidad los presente como regulados: están en una zona donde el jugador mexicano no tiene a quién recurrir.
herramientas que dependen del apostador, no de la ley
El hueco del marco mexicano no es un accidente ni una excepción: es su diseño. Y obliga a que la protección del jugador venga de él mismo mucho más de lo que ocurre en mercados donde existe un registro de autoexclusión o un tope legal de gasto.
Sobre la edad, las fichas de las casas son claras y coinciden: el uso se limita a mayores de 18 años, con avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Codere lo declara así en la ficha de su aplicación, Caliente lo repite en el pie de su página con el ruego de divertirse con responsabilidad, y Winpot mantiene avisos de juego responsable en sus aplicaciones de deportes y casino. La coincidencia no es casual: aunque la ley no fija un número, el mensaje público de la industria sí lo fija, y una casa que lo incumpliera quedaría expuesta frente a su propio permisionario.
La herramienta más utilizable de todas las que ofrece una plataforma es la menos vistosa: el límite de depósito. Se fija en la configuración de la cuenta, antes de necesitarlo, y funciona como una compuerta que el usuario se pone a sí mismo. Su valor está en que opera sin depender de la voluntad del momento. Quien lo configura en 1.000 pesos mensuales no los sube en una mala racha sin entrar a la configuración y cambiar el ajuste, y ese trámite es lo que frena la mitad de los arrepentimientos.
Después están los límites de pérdida o de tiempo, las pausas temporales y la autoexclusión interna. Las tres aparecen en las fichas de las casas que las publican, y todas tienen la misma limitación: valen para ese operador y para ningún otro. Un apostador que se autoexcluye de una marca puede abrir cuenta en la siguiente el mismo día, con otro correo y otro método de pago. Esa es la parte que conviene tener escrita en la cabeza antes de confiar en una medida que suena más amplia de lo que es.
La tercera herramienta es externa y no depende de ninguna casa: el control del propio registro de depósitos. Un estado de cuenta del SPEI o de la tarjeta dice exactamente cuánto se ha jugado en un mes, y no se discute. La casa tiene su propio interés en que ese número crezca; el banco no. Revisar el estado de cuenta semanalmente es un hábito más útil que cualquier promesa de juego responsable impresa en una portada.
La cuarta es el cierre de la cuenta, que en términos legales es un derecho del usuario frente al operador. Las políticas de cierre aparecen en las fichas de las casas que las publican, y quien quiera ejercerlo debe pedir por escrito la confirmación, no fiarse del botón. Un saldo sin retirar no se borra por cerrar una cuenta: hay que retirar primero y cerrar después, en ese orden, o el dinero se queda donde está.
Queda un riesgo que merece un párrafo sin adornos, porque es el único de esta sección que el apostador no puede gestionar por sí mismo: los saldos bloqueados. La administración actual ha demostrado que puede deshabilitar plataformas de un día para otro, y que las decisiones judiciales van detrás por semanas o meses. El mejor seguro contra eso es simple y poco glamuroso: no dejar en la cuenta más de lo que se está dispuesto a ver congelado. Si una casa bloquea los retiros, el saldo se queda dentro hasta que un juez diga otra cosa, y esa espera no la resuelve ningún chat de soporte.
Panorama: nueve casas con permiso declarado y para quién es cada una
La comparación que sigue no es un ranking de calidad ni una recomendación. Es un mapa de perfiles: qué ofrece cada marca según lo que ella misma publica, y a qué tipo de apostador le encaja esa oferta.
Un criterio que atraviesa toda la sección: en México, el mercado al campeón de una competición no suele ser el producto estrella de la casa. Es una línea secundaria que se activa cuando el torneo lo pide y que se resuelve meses después. Quien busque los mejores precios de un mercado al campeón no los va a encontrar anunciados en la portada de nadie. Los va a encontrar abriendo el mercado dentro del sitio y comparando los momios del mismo evento entre dos o tres casas, boleto a boleto.
También conviene recordar el reparto del mercado antes de leer las líneas que vienen. Cerca de 95 % de lo jugado vuelve a los boletos en un mercado de campeón abierto y popular, y menos en un formato de nicho. Esa diferencia de reparto, medida sobre el mismo evento, es lo que separa una oferta de otra para un aficionado que piensa a largo plazo, porque el margen se paga igual gane quien gane.
1xBet: la ficha más amplia en deportes y transmisión
La oferta deportiva de 1xBet es la más ancha del grupo según su propia aplicación: apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Esa amplitud define al lector que saca provecho de la marca: quien sigue deportes distintos del futbol, o a quien le pesa más tener el partido en pantalla que el precio exacto.
El registro de permiso es el más enredado de los nueve. Según un sitio de comparativas, el permiso DGJS/0002/2020 corresponde a Entretenimientos Naturales, esa compilación no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial, y la ficha de la aplicación figura a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular. Tres versiones para un mismo papel.
El punto práctico está en el cruce de esos dos párrafos. Un catálogo ancho incluye mercados de torneos y competiciones que otras casas no cubren, y para apostar al campeón de una competencia de nicho eso es una ventaja real. La contrapartida es un rastro documental confuso que complica la pregunta “¿con quién trato si algo sale mal?”. Es el perfil adecuado para quien valora la variedad por encima de la simplicidad administrativa.
Codere: treinta deportes y un creador de apuestas para armar la jugada
Codere declara más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas y momios mejorados, además de apuestas gratis. Su aplicación aparece en la tienda mexicana a nombre de Codere Newco, S.A.U., salió en enero de 2017 y su versión vigente es del 20 de agosto de 2026; el permiso, según un sitio de comparativas, corresponde a los números DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular. En la ficha se anuncia un bono de bienvenida de hasta 7.000 pesos y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO.
El creador de apuestas merece un comentario, porque es la función que cambia el modo de jugar un mercado al campeón. Permite combinar selecciones a medida: el campeón de la liga más el máximo goleador, o el campeón de la copa más un resultado concreto. El atractivo es evidente y el costo también: cada condición añadida al mismo boleto multiplica el precio y, con él, el peaje. Un creador de apuestas convierte un mercado al campeón en una apuesta de varias patas sin que el usuario lo piense dos veces.
Para un apostador de presupuesto ajustado que usa OXXO, la combinación de cobertura deportiva amplia y métodos de depósito de barrio es lo más práctico del grupo. Quien arme combinaciones en el creador debería echar la cuenta antes de confirmar: el margen se cobra por cada condición, no una vez.
Novibet: la única del grupo que no es una marca mexicana de origen
Novibet entra a la comparación por su permiso, no por su raíz. Según casasdeapuestaslegales.mx, su permiso es el DGJS/DCRCA/1121/2020 y el titular nombrado es Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. Ninguno de los dos nombres suena a lo que el aficionado mexicano asocia con una casa de apuestas local.
Y eso es exactamente lo interesante del perfil. El modelo del permisionario local que alquila su autorización a una marca internacional es el patrón dominante del mercado mexicano, y Novibet lo muestra con la mayor claridad del grupo. Quien se fije en la marca que aparece en pantalla no ve al titular del permiso; quien se fije en el titular del permiso no ve la marca que usa.
Para el apostador, la consecuencia es una pregunta que conviene hacer antes de depositar: cuál es la razón social con la que se contrata. La respuesta está en los términos del sitio, y no siempre se encuentra en la portada. Si esa pregunta no tiene respuesta clara, el perfil no encaja con quien quiere saber con quién está tratando antes de dejar dinero.
Betcris: permiso con dos versiones y una licencia maltesa en el pie
El caso de Betcris es el más documentado del grupo y el que enseña mejor cómo se lee un pie de página. En su propio pie aparecen, por un lado, el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y por otro una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008 vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026.
Ese doble registro no es un adorno. Significa que la marca opera con dos marcos normativos distintos según el producto y la entidad contratante, y que la pregunta “¿bajo qué reglas me quejo?” tiene más de una respuesta posible. Un documento emitido en Malta y un permiso emitido en Ciudad de México no ofrecen las mismas vías.
El número de permiso, además, no se imprime: el que figura en el pie de la marca y el que aparece en la tabla del titular no coinciden. Para un lector que quiera certeza documental antes de abrir cuenta, este es un perfil que exige preguntar. La licencia maltesa, en cambio, es un dato con fechas precisas y comprobable en su propio registro, y eso da algo que las demás fichas del grupo no dan: un rastro verificable fuera de México.
Caliente: la marca más reconocible y el bono que no aclara su alcance
Caliente es probablemente la marca de apuestas más reconocible del país, y su ficha sostiene el perfil. La aplicación ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y se limita a mayores de 18 años; la publica Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., en la versión 8.12.1 del 20 de octubre de 2026. En el pie de su sitio figura el permiso DGG/SP/404/97, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación.
En el encabezado de su página se anuncian 1.000 pesos MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta 7.000 pesos MXN. Ahí empieza el problema, y es un problema de comunicación más que de aritmética: la página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Un lector puede suponer que sí y encontrarse con un saldo promocional utilizable en tragamonedas.
Peor aún, según reseñas de casas de apuestas el bono sin depósito de 1.000 pesos exige un rollover de diez veces, y el plazo, los momios mínimos y el requisito de apuesta del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Con números que no coinciden entre fuentes, el único lugar donde el requisito está fijado es el propio reglamento de la promoción, y ahí es donde hay que leerlo. Una cifra de rollover que cambia según quién la cuente no es una cifra: es una pregunta sin contestar.
Para un apostador que quiere oferta conocida y app madura, el perfil es sólido. Para quien quiere saber hoy exactamente qué le exigen, exige abrir el reglamento de la promo antes de depositar, porque la portada no lo dice.
Playdoit: cobertura suficiente y un bono que se contradice a sí mismo
Playdoit cubre futbol, basquetbol, tenis, MMA y esports con apuestas en vivo y transmisión, casino en vivo, “Playboost” para aumentar ganancias, retiro anticipado y atención las 24 horas. El permiso, según casasdeapuestaslegales.mx, es el DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con Eventos Festivos de México como titular; la aplicación la publica Atracciones America S.A. de C.V. en la tienda mexicana, salió en agosto de 2021 y su versión 1.31.0 es del 22 de octubre de 2026.
La ficha anuncia 1.000 pesos de bono de bienvenida, pero lo describe en un apartado como ligado a un primer depósito y en otro como sin depósito. Las dos cosas no pueden ser ciertas a la vez, y la contradicción no es un detalle de redacción: define si el usuario tiene que poner dinero para acceder.
El retiro anticipado merece una línea propia, porque es la función que más cambia una posición al campeón. Cerrar antes del desenlace permite cobrar durante el torneo, y para quien apostó a un candidato que avanza de ronda la salida vale más que esperar. El importe lo fija la casa con su propia valoración, margen incluido.
El perfil encaja con quien quiere una cobertura decente, atención a cualquier hora y una vía de escape durante el torneo. La oferta de bienvenida, en cambio, se describe de forma contradictoria en su propia ficha, y quien deposite confiando en la versión sin depósito puede llevarse una sorpresa.
Betway: un permiso corto, con cuatro dígitos y sin adornos
Betway es el perfil más sobrio del grupo en cuanto a documentación. Según casasdeapuestaslegales.mx, su permiso es el 4184 y el titular nombrado es Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El número no sigue el formato largo de las demás fichas, con sus siglas de dirección general y su año, y eso basta para que un lector atento se detenga.
Detenerse es lo correcto. Un número corto no es mejor ni peor que uno largo: es un número con otra fuente. Lo que dice es que la única referencia disponible es una compilación y que el titular es una empresa de frontón, es decir, un permisionario tradicional cuyo giro original no era la apuesta digital. Ese es el modelo mexicano en una línea: la autorización nace en un negocio físico y se extiende hacia la pantalla.
La marca no aporta, en esta comparación, un dato diferenciador sobre el mercado al campeón. Para el apostador que prioriza la marca internacional conocida, el perfil tiene sentido; para quien quiere rastrear la autorización hasta el nombre de su titular y entender de dónde viene, el camino se detiene antes de lo que le gustaría.
Strendus: tres permisos, un titular discutido y una advertencia
Strendus aparece con tres números en una sola línea: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx. La misma fuente no coincide consigo misma sobre el titular, y ofrece dos nombres posibles: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads.
Tres permisos para una plataforma no son necesariamente algo irregular. Pueden corresponder a autorizaciones de distinta naturaleza o a domicilios distintos dentro del mismo grupo. Pero la discrepancia sobre quién es el titular sí importa, porque determina a qué razón social se le reclama.
El perfil conviene a quien no vaya a necesitar reclamar nada nunca y a quien valore una casa con presencia en el mercado mexicano. Para el lector que piense en el conflicto antes que en la jugada, la falta de coincidencia sobre el titular es un dato que pesa.
Pickwin: un permiso que se confunde con el de otra marca
Pickwin cierra la lista con el caso más delicado. Una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019, otra le da el número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y este último es el que figura en el pie de Betcris a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. El titular que nombran las fuentes es la misma Producciones Móviles, junto con Unocapali La Paz Operadora.
Que dos marcas distintas compartan el número de permiso no es imposible, porque un permisionario puede operar varias marcas bajo una sola autorización. Lo que sí es un hecho es que las fuentes se contradicen sobre los números, y por eso ninguno se imprime como oficial.
Para el apostador, la conclusión se escribe sola: cuando dos casas comparten titular y compilaciones distintas se contradicen, la pregunta correcta no es cuál de las dos es más confiable, sino cuál es la razón social con la que se contrata en cada una. Eso está en los términos del sitio. Un perfil para quien quiere verificar antes de abrir cuenta y no después de un problema.
Preguntas frecuentes
¿Se puede apostar por el campeón en cualquier deporte o solo en futbol?
Se puede apostar por el campeón en todos los deportes y torneos que cada casa decida cubrir, y la cobertura depende de la marca, no de la ley. Una casa con más de 30 deportes ofrece campeones de ligas y copas de futbol, de basquetbol, de tenis y de esports. En México no existe una regla que restrinja qué eventos pueden ofrecerse. La limitación es comercial: el torneo de nicho aparece en pocas plataformas.
¿Cómo se comprueba que una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay una vía pública sencilla. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica la relación de autorizados, pero ese listado no está disponible para el público, así que el número de permiso se conoce solo por el pie de página de la propia casa o por las compilaciones que la reseñan. El camino práctico es comparar ambas fuentes, pedir al soporte la razón social del permisionario y, si los números se contradicen, tratarlo como una señal de cautela.
¿Cómo se calcula lo que paga una apuesta con el importe y el momio?
El retorno de una apuesta sencilla es el importe multiplicado por el momio. Con 1.000 pesos a 4,50 el retorno son 4.500 pesos, de los cuales 3.500 son ganancia neta: el resto es la devolución del importe. Una combinada multiplica los momios de sus selecciones: tres patas a 1,90 dan un precio final de 6,86.
¿Cómo se nota el margen de la casa de apuestas dentro de los momios?
Se nota sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados de un mismo mercado. Un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90 suma 105,3 %, es decir que reparte aproximadamente el 95 % de lo jugado y deja un margen cercano al 5 %. La suma nunca da 100 %: el exceso es lo que la casa cobra por organizar el mercado, y se paga gane quien gane.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
La casa retiene al momento de pagar. Si tu estado no grava el premio, o su impuesto no pasa del 6 %, la retención es del 1 %; si lo supera, sube al 21 %. La Ciudad de México tiene un impuesto local del 6 % sobre premios, lo que deja una carga total alrededor del 7 %. Pide siempre el CFDI de retenciones.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Los límites se configuran dentro de la cuenta, en el apartado de juego responsable, y son voluntarios: en México no existe un tope legal de depósito ni de pérdida. Se fijan antes de necesitarlos y funcionan mejor cuando cuestan cambiarlos. La autoexclusión que ofrece una casa vale solo para esa casa, porque no hay registro nacional que la extienda a las demás.
Lo que queda después de la última jornada
Toda competición termina con un campeón y con una cifra que nadie mira: la que se quedó la casa a lo largo del camino. Ese es el único resultado garantizado de una apuesta al campeón, y en un mercado de dos resultados con momios de 1,90 por lado ronda el 5 % de lo jugado. Cobre quien cobre el trofeo, ese porcentaje ya está cobrado.
La decisión, por tanto, no es adivinar mejor que los demás. Es elegir el camino que se adapta al presupuesto y a la paciencia de cada uno, sabiendo lo que cada camino cuesta. Una liga de temporada corta devuelve el dinero antes; una liga europea paga más por esperar; una copa continental se resuelve cuando el cuadro está claro; una combinada multiplica el precio y el peaje en el mismo movimiento. Y el retiro anticipado, que existe justamente para estos mercados largos, cobra su comisión en el importe que la casa decide.
En México, la elección tiene además un filtro que en otros mercados no existe: el permiso. Nueve casas de esta comparación declaran operar con una autorización de la Secretaría de Gobernación, en todos los casos con la advertencia de que el número proviene del pie de página de la propia marca o de una compilación externa y no de la lista oficial, porque esa lista no puede abrirse. Un permiso no convierte una oferta en buena ni un margen en bajo. Lo que hace es dar domicilio legal, controles de identidad, retenciones documentadas y una autoridad a la que dirigirse. Frente a un operador del exterior, eso es una diferencia de categoría, no de grado.
Y como la única red de seguridad regulatoria disponible es el propio autocontrol, la recomendación final es la más aburrida de todas. Fijar el límite de depósito antes de buscar el momio. No dejar en la cuenta más de lo que se aceptaría ver congelado durante un mes. Pedir el CFDI de retenciones de cada premio cobrado. Y recordar que el mercado al campeón se cobra mucho después de que se juega, lo cual es una virtud para quien planifica y una trampa para quien apuesta lo que necesita la semana que viene.
Creado por la redacción de «Rounddeapuestas».
